Unidad 8 Dinámica de la economía: crisis financieras y ambientales
8.12 Políticas prudenciales para abordar la incertidumbre fundamental sobre los puntos de inflexión medioambientales
- coste social marginal (CSM)
- Coste de producir una unidad adicional, incluido tanto el coste para el productor (coste privado marginal) como los costes para otros (el CEM). CSM = CPM + CEM.
- beneficio social marginal (BSM)
- Es el beneficio que aporta, tanto al productor o consumidor (beneficio privado marginal) como a otros, la producción o consumo de una unidad adicional de un bien. BSM = BPM + BEM.
Con frecuencia, las políticas ambientales se diseñan igual que otras medidas del gobierno: el nivel «correcto» de un impuesto sobre el carbono, por ejemplo, debería maximizar el bienestar total de una población, teniendo en cuenta los pros y contras pertinentes. Para ello, el legislador se basaría en los principios de «hacer lo mejor posible», centrándose en los costes y beneficios sociales marginales, como se ilustra para algunos problemas medioambientales en la unidad 10 del volumen de microeconomía.
El legislador elegiría el impuesto sobre el carbono que equiparara el coste marginal de la reducción de las emisiones con los beneficios marginales de mitigar el calentamiento global, tratando de empujar el equilibrio estable actual hacia un resultado más preferible. Sin embargo, cuando las interacciones humanas con la biosfera incluyen un punto de inflexión entre un equilibrio ambientalmente sostenible y un entorno radicalmente degradado, este planteamiento podría ser catastrófico. La razón es que existe la posibilidad de que variaciones grandes y quizás cataclísmicas que se alejan del equilibrio podrían dar lugar a que se sobrepase el punto de inflexión, tras lo cual sería prácticamente imposible revertir las consecuencias adversas.
En presencia de puntos de inflexión ambientales, por tanto, el problema ya no va a ser lograr el mejor equilibrio sostenible (suponiendo que ese sea nuestro futuro), sino garantizar que exista un equilibrio sostenible y que no llegue a ponerse en marcha el proceso de colapso medioambiental desenfrenado.
Para entender lo que implica para el enfoque de las políticas, imagina que estás en la cima de una montaña que da a un precipicio, buscando el sitio con la mejor vista del paisaje. Si ese sitio estuviera justo al borde del barranco, podrías asomarte y contemplar la vista. Pero súmale el hecho de que hace mucho viento, que por momentos te empuja y a veces te hace perder el equilibrio y que, al haberse puesto el sol, no ves bien dónde está el precipicio. La decisión más prudente sería no ponerte en el sitio con la mejor vista y alejarte un poco del borde. Los miradores con esas características en zonas recreativas públicas suelen tener antepechos o barreras de seguridad para impedir que la gente se acerque demasiado a sitios peligrosos (aunque ciertamente tengan las mejores vistas), donde un despiste o un error de cálculo podrían ser desastrosos.
Montañas Azules, Nueva Gales del Sur, Australia, 1915.
La necesidad de contar con algo análogo a un antepecho en las políticas medioambientales surge de dos similitudes con el ejemplo de la montaña y el precipicio:
- Incertidumbre fundamental sobre dónde está el punto de inflexión y las consecuencias de sobrepasarlo.
- La posibilidad de que unas consecuencias catastróficas —que incluso podrían acabar con la vida— desencadenen retroalimentaciones positivas irreversibles de colapso medioambiental.
La incertidumbre no es algo nuevo en nuestra vida diaria. En algunos casos, tenemos información que nos ayuda a tomar decisiones: si dudamos si va a llover, el pronóstico del tiempo nos informa de la probabilidad de lluvia. Cuando lanzamos una moneda al aire, no sabemos si saldrá cara o cruz, pero sí sabemos que, salvo que esté trucada, la probabilidad es 50-50. Resulta mucho más difícil tomar decisiones cuando no se tiene idea de la probabilidad de que ocurra algo en el futuro.
En la sección 9.11 del volumen de microeconomía, se introduce el concepto del riesgo al elegir; la relación entre riesgo y riqueza se explica en la sección 9.12 del mismo volumen.
Riesgo e incertidumbre
Cuando analizamos decisiones o situaciones cuyo resultado desconocemos, a veces necesitamos mayor precisión sobre lo que significa «desconocer». Para ello, en economía solemos distinguir entre «riesgo» e «incertidumbre».
Con «riesgo» se describen casos en que no sabemos cuál de dos o más situaciones ocurrirá en el futuro, pero sí se conoce o se puede estimar con fiabilidad la probabilidad de que ocurra cada una de ellas.
El término «incertidumbre» (a veces llamado «incertidumbre fundamental») describe casos en que no sabemos cuál de dos o más situaciones ocurrirá en el futuro, y tampoco sabemos ni podemos estimar con fiabilidad la probabilidad de que ocurra cada una de ellas.
Cuando queremos distinguir entre estas dos situaciones, en economía se usa el término «riesgo» para describir los casos en que se sabe, o se puede estimar de modo razonable, la probabilidad de que ocurra un acontecimiento en el futuro, e «incertidumbre fundamental» para los casos en que ni siquiera se conoce la probabilidad de que suceda. En una situación de incertidumbre, no podemos hacer los cálculos elementales para resumir los costes y beneficios que se esperan de una política, ya que esos cálculos requieren conocer la probabilidad de que se dé cierto resultado o situación si se pone en práctica esa política.
Se dará incertidumbre fundamental en cualquier situación como la descrita en nuestro modelo de puntos de inflexión medioambientales. Las sociedades que han sobrevivido largos periodos han evitado el colapso medioambiental manteniéndose en un equilibrio estable y sostenible o cerca de él. El resultado es que las sociedades existentes no tienen experiencia con el proceso de un colapso medioambiental irreversible, por lo que contamos con poca información sobre cómo reducir nuestra incertidumbre fundamental.
Lo que sabemos del mundo más allá de un punto de inflexión medioambiental es un poco como lo que los europeos sabían del hemisferio occidental antes de 1500. Tenían conocimiento (por leyendas vikingas y otras fuentes) de que había algo allí, pero no de su situación. En lo fundamental el «nuevo mundo» era incierto para ellos.
Que se den consecuencias catastróficas reviste gran importancia, porque tenemos dificultad para comparar esos «costes» con el tipo de análisis de costes y beneficios que hacemos a diario al tomar decisiones. Tenemos una idea de lo «malo» que es un día lluvioso cuando vamos a la playa: molesto pero no tan malo como una pierna rota. Pero ¿cómo comparamos cualquiera de esas cosas si el coste que hay que evitar es el fin de la humanidad, aunque sea muy pequeña la probabilidad de que suceda?
- política prudencial
- Medidas políticas prudentes destinadas a reducir la probabilidad de que se produzca un resultado desastroso aun cuando esto implique renunciar a otros objetivos. Esta estrategia se suele recomendar cuando hay mucha incertidumbre sobre las condiciones que producirían un resultado desastroso.
Política prudencial
Una política prudencial es aquella destinada a reducir la probabilidad de que se produzca un resultado desastroso aun cuando esto implique renunciar a otros objetivos. Esta estrategia se suele recomendar cuando hay mucha incertidumbre sobre las condiciones que producirían un resultado desastroso.
La incertidumbre fundamental y la posibilidad de que se produzcan consecuencias catastróficas desafían la manera en la que los economistas comparan los beneficios y los costes de varias políticas. La manera convencional es el llamado análisis coste‑beneficio, cuyo objetivo es elegir entre una serie de proyectos (por ejemplo, en un programa de construcción de un hospital con fondos públicos) mediante la comparación de beneficios sociales marginales y costes sociales marginales, como se muestra en la sección 10.2 del volumen de microeconomía. Una estrategia alternativa (o adicional) al análisis coste‑beneficio se denomina políticas prudenciales.
En el caso del hielo marino al final del verano, por ejemplo, la meta de las políticas prudenciales sería mantener el planeta a una temperatura suficientemente baja para evitar un colapso catastrófico del hielo marino que, si unos cuantos años inusualmente cálidos provocaran una pérdida sustancial de hielo marino, llevaría al sistema más allá del punto de inflexión. Esto implicaría que la CDM del hielo marino al final del verano se debe mantener suficientemente alta para que el equilibrio estable alto, G en la figura 8.27, esté distante del punto de inflexión T.
A modo de barrera de seguridad que indica lo que se necesitaría, está el consenso internacional al que se llegó en el Acuerdo de París de 2015 sobre la evidencia científica de que el aumento de la temperatura global no debería subir más de 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales a fin de prevenir efectos potencialmente catastróficos sobre la vida humana en la Tierra.
Para una explicación más amplia, lee a Nicholas Stern, Joseph Stiglitz y Charlotte Taylor. 2022. «The Economics of Immense Risk, Urgent Action and Radical Change: Toward New Approaches to the Economics of Climate Change». Journal of Economic Methodology 29 (3).
Así pues, el trabajo del economista es diseñar las políticas con mejor relación coste‑eficacia que nos mantengan a este lado de las barreras de seguridad. En el modelo del hielo marino, eso puede traducirse en idear políticas para que la CDM no se desplace hacia abajo y no se achique la brecha entre los equilibrios estables e inestables, de manera que un shock de la magnitud que se da en «tiempos normales» no baste para generar los procesos desbocados en el equilibrio sin hielo marino al final del verano.
En ausencia de esas políticas de barrera de seguridad y otras parecidas, el desplazamiento descendente en la curva de la dinámica medioambiental (CDM) debido al calentamiento global actual corre el riesgo de desencadenar un proceso catastrófico de retroalimentación que lleve a acelerar la pérdida de hielo y a contribuir a más calentamiento. Esto, a su vez, reforzará la tendencia de aumento del calentamiento en los otros casos en los que puede haber retroalimentaciones positivas fuertes, como en la figura 8.28: deforestación, incendios forestales, mayor uso del aire acondicionado, deshielo del permafrost y calentamiento del suelo de la tundra. Cada uno de esos efectos podría poner en marcha un proceso dinámico imparable que dé lugar a más calentamiento, a semejanza de la desaparición del hielo marino ártico.
Pero las políticas que buscan limitar el proceso de calentamiento global pueden retrasar o invertir este desplazamiento descendente en la CDM del hielo marino y en otras CDM similares de los otros casos ilustrados en la figura 8.26. En la siguiente sección estudiamos un ejemplo.
Pregunta 8.11 Elige las respuestas que sean correctas
¿Cuál o cuáles de los siguientes son ejemplos de políticas prudenciales relacionadas con el cambio climático?
- Esta política puede disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, pero no garantiza que las economías eviten el punto de inflexión (en especial porque no está claro el coste social de estas emisiones y, en consecuencia, resulta difícil calcular un precio adecuado).
- Esta política es prudencial porque garantiza que las emisiones se reduzcan lo suficiente para no llegar al punto de inflexión. Los objetivos de emisiones de gases de efecto invernadero son fáciles de cuantificar.
- Esta política puede disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el aumento del uso de energías renovables, pero no garantiza que la reducción sea suficiente para evitar el punto de inflexión.
- Esta política puede mejorar el atractivo de las inversiones verdes frente a otras que hacen un uso intensivo del carbono, pero no garantiza que esa variación del comportamiento inversor sea suficiente para evitar pasar del punto de inflexión.
Ejercicio 8.10 Puntos de inflexión medioambientales
Accede al sitio web de Global Tipping Points. En el menú, selecciona «Resources» y, a continuación, «Report 2023».
Para contestar las preguntas 1–3, elige uno de los siguientes sistemas: capas de hielo (pp. 61–66), glaciares (pp. 70–71), permafrost (pp. 72–76) y arrecifes de coral de aguas templadas (pp. 105–108).
- Utiliza las referencias de las páginas correspondientes de la sección 1 para resumir cómo funciona el sistema, los procesos de retroalimentación positiva o negativa implicados en ese sistema y las pruebas de las dinámicas de inflexión (¿cuál es el punto de inflexión y lo hemos superado ya?).
- La figura 1.5.2 muestra la interacción de los distintos sistemas de inflexión medioambientales entre sí. Utilízala para explicar los efectos probables de cruzar los puntos de inflexión relacionados con el sistema que hayas elegido.
- Resume la información de la sección 2 relativa a los efectos económicos si se cruza el punto de inflexión de ese sistema (las páginas en cuestión son 179–180 para las capas de hielo y los glaciares, 181–182 para el permafrost y 206–207 para los arrecifes de coral de aguas templadas).
El informe de Global Tipping Points también aborda los puntos de inflexión positivos. Para contestar las preguntas 4 y 5, elige uno de los siguientes sistemas: energía (pp. 299–302), transporte (pp. 303–311) y alimentación (pp. 312–322).
- Utiliza las referencias de las páginas pertinentes de la sección 4 para resumir lo que implica el sistema y los procesos de retroalimentación positiva o negativa implicados en ese sistema.
- Recomienda algunas políticas que podrían ayudar a superar un punto de inflexión positivo o acercar al sistema hacia él.
