Unidad 5 Política macroeconómica: inflación y desempleo

5.16 Resumen

  • La economía se ve sacudida con regularidad por choques que causan fluctuaciones tanto en la producción (y, por ende, en el empleo) como en la inflación. Las políticas macroeconómicas se deciden con la intención de contener los efectos de estos choques.
  • Las herramientas de la política fiscal son el ajuste del gasto público o la modificación de los impuestos. La política fiscal actúa directamente sobre la demanda agregada o aspira a influir en el consumo cambiando la renta disponible (a través de impuestos y transferencias).
  • La única herramienta con que cuenta la política monetaria suele ser el tipo de interés nominal a corto plazo, que está bajo la supervisión directa del banco central con el fin de que controle los tipos de interés reales. Esto repercute de manera indirecta en la demanda agregada, a través de la inversión y el consumo, y también en las exportaciones netas, a través del tipo de cambio. Las variaciones del tipo de cambio también tienen una incidencia directa en la inflación debido al cambio de precio que conlleva para los bienes y servicios importados.
  • Las herramientas de la política macroeconómica se utilizan para estabilizar la demanda agregada en el equilibrio en el lado de la oferta, es decir, en la tasa de desempleo más baja con una inflación estable.
  • Numerosas economías, sobre todo las de renta alta, han asignado tareas diferentes a la política fiscal y la política monetaria en las últimas décadas.
  • En estos casos, los bancos centrales disponen de una gran independencia para decidir la política monetaria, pero con la obligación de mantener la inflación lo más cercana posible al objetivo que fija el gobierno.
  • A través de estabilizadores automáticos, la política fiscal contribuye a reducir las fluctuaciones en la producción y el empleo. En tiempos de crisis y cuando la política monetaria queda inhabilitada por el límite inferior cero o debido a que el país no tiene una política monetaria propia, el gasto discrecional y las modificaciones fiscales contribuyen a la estabilización. Pero cuando la política fiscal genera déficits presupuestarios y un gran aumento de la deuda pública, suelen adoptarse políticas de austeridad que a veces acentúan las recesiones.
  • Los choques de demanda no plantean ningún conflicto entre la estabilización de la producción y la de la inflación. Por ejemplo, un choque de demanda que reduce el desempleo y eleva la inflación se puede compensar con una política que reduzca la demanda agregada.
  • En cambio, los choques de oferta inflacionarios siempre exigen que el banco central imponga costes de producción a la economía para devolver la inflación a la tasa objetivo. Si se confía en que el banco central mantendrá la inflación en el objetivo, estos costes de producción se pueden reducir anclando las expectativas de inflación.