Unidad 8 Dinámica de la economía: crisis financieras y ambientales

8.4 Activos y burbujas de precios

activo
Un activo es algo que se posee y tiene valor.
ganancia de capital
Cuando el valor de mercado de un activo aumenta, su propietario obtiene una ganancia de capital igual a la diferencia entre el precio de mercado actual y el anterior.

Las personas compran comida o ropa para usarlas: comiendo una o poniéndose otra. Pero cuando compran un activo —una casa, una obra de arte, una moneda digital como Bitcoin o una acción de una empresa (participación en su propiedad)—, normalmente tienen otro motivo que su uso. Esperan poder venderlo más adelante por más de lo que les costó. El resultado es que los propietarios se preocupan por el valor de reventa de sus activos en el futuro: si el precio sube, obtienen una ganancia de capital, simplemente por haber poseído el activo.

Como lo que una persona está dispuesta a pagar por un activo depende de lo que cree que otras estarán dispuestas a pagar en el futuro, el precio de los activos puede estar sujeto a retroalimentación positiva que dé lugar a inestabilidad. Más adelante vamos a explicar esto para el caso de una vivienda, pero el concepto básico es simple: alguien le da un alto valor a un activo ⇒ lo compra ⇒ eso contribuye a elevar el precio de ese tipo de activo ⇒ eso lleva a otra gente (con razón) a creer que los precios serán más altos en el futuro ⇒ eso les motiva a comprar esos activos también ⇒ eso lleva a otras personas… y así sucesivamente. Por lo tanto, las expectativas de que los precios sean altos en el futuro se vuelven contagiosas, y son confirmadas por la manera en que el mercado traduce las expectativas de precios altos en subidas reales de los precios.

burbuja del precio de un activo
Episodio en el que el precio de mercado de un activo experimenta un incremento sustancial y continuado en el tiempo alimentado por expectativas de aumentos de precio en el futuro (es decir, la gente quiere conservar el activo porque cree que tendrá un precio más alto en el futuro). Al final, la burbuja estalla y el precio se desploma de golpe.

El resultado es lo que se conoce como una burbuja del precio de un activo, que es un encarecimiento sustancial de un activo (financiero o de otro tipo) causado por la convicción de que el precio subirá, y no porque haya otras razones para que el activo tenga más valor ahora que en el pasado. El término «burbuja» es muy apropiado porque las pompas no duran mucho y estallan. Y lo mismo ocurre con las burbujas del precio de los activos.

El influyente economista Friedrich Hayek señaló que las variaciones de precio son mensajes que contienen información (sus ideas se explican en las secciones 8.1 y 10.1 del volumen de microeconomía). Para que los mercados funcionen bien, los operadores deben reaccionar a esos mensajes sobre precios. Si se tratara del precio del pan, el mensaje es claro: si sube, deberías comprar menos o, si tienes una panadería, deberías producir más. Esa es la retroalimentación negativa que estabiliza los precios en la proximidad de un equilibrio estable.

Las burbujas pueden ocurrir porque los precios de un activo envían mensajes diferentes: un aumento del precio de un activo podría interpretarse como señal de más incrementos en el futuro. El resultado de este proceso de retroalimentación positiva puede ser un encarecimiento desenfrenado.

Tomemos el ejemplo del precio de las acciones de una empresa. Si cambia lo que la gente cree que pasará con los beneficios futuros de una empresa, se generan ajustes prácticamente instantáneos en el precio (o cotización) de sus acciones. Tanto las buenas como las malas noticias sobre una empresa (por ejemplo, la concesión de una patente, la presentación de una demanda judicial, la enfermedad o muerte imprevista de alguien importante, beneficios inesperados o una fusión y adquisición) pueden dar lugar a variaciones rápidas de su valoración. Como las variaciones del precio de una acción suelen reflejar información importante sobre la salud financiera de una empresa, los operadores que carecen de esa información tratarán de deducirla de esas variaciones. Interpretarán la subida de precio del activo como una señal de que es probable que siga subiendo. Si hay muchos operadores así, este proceso de retroalimentación positiva se traduce en sucesivas subidas de precio.

Es por eso que las subidas o bajadas de precio pueden ser contagiosas. Y el mismo proceso puede darse a la inversa: mi convicción de que un activo está sobrevalorado en el mercado (y por eso no lo compro) puede contagiarse siguiendo el mismo proceso de retroalimentación positiva. La consecuencia son burbujas del precio de un activo seguidas por bajadas repentinas, denominadas estallidos o cracs.

La figura 8.8 ilustra la tendencia a largo plazo del precio de la vivienda en Estados Unidos así como la burbuja inmobiliaria y su hundimiento, que precipitó la crisis financiera. Al final del siglo xx, el precio de la vivienda equivalía aproximadamente a cuatro veces la renta media y se había mantenido estable desde hacía varias décadas. Entonces, empezó a subir con rapidez, hasta que el crac empezó en la primavera de 2006.

El gráfico de líneas ilustra el cociente entre el precio de la vivienda y la mediana de la renta en Estados Unidos, entre 1945 y 2024. El eje horizontal muestra los años, que van de 1945 a 2025, mientras que el eje vertical representa el cociente entre el precio de la vivienda y la mediana de la renta de los hogares, que va de 3 a 8. En un principio, el cociente disminuye desde alrededor de 6,5 a finales de los cuarenta hasta un mínimo de 3,5 a principios de los setenta. La línea muestra una meseta con pequeños picos en torno a 4,5 en 1980 y en 1990. Entonces el cociente sube acusadamente desde finales de los noventa, pasando de poco más de 4 hasta casi 7 durante la burbuja del crédito inmobiliario de Estados Unidos. Después de la quiebra de Lehman Brothers, el cociente baja considerablemente hasta menos de 5 durante la gran recesión que siguió a la crisis financiera mundial. Posteriormente sube de nuevo durante la pandemia de la COVID-19 y se sitúa en torno a 7,5 a finales de 2024.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/08-financial-environmental-crises-04-assets-price-bubbles.html#figura-8-8

Figura 8.8 Cociente entre el precio de la vivienda y la mediana de la renta de Estados Unidos (1945–2024).

En la siguiente sección, vamos a desarrollar un modelo de la dinámica del precio de los activos para ayudarnos a entender cómo pueden darse estas variaciones tan rápidas y desestabilizadoras de los precios.

Pregunta 8.3 Elige las respuestas que sean correctas

Lee los siguientes enunciados sobre burbujas y elige los que sean correctos.

  • Una burbuja se da cuando el precio de una acción sube demasiado rápido.
  • Es menos probable que se dé una burbuja en un mercado en el que se puede pasar fácilmente de ser comprador a vendedor.
  • Es más probable que provoquen burbujas los operadores que basan sus estrategias en las variaciones de los precios.
  • Las burbujas solo pueden ocurrir en los mercados financieros.
  • No es la velocidad a la que sube el precio lo que define una burbuja, sino la causa. Una burbuja se da cuando el precio del mercado se desvía de modo importante y sostenido por la convicción de los operadores del mercado de que el precio seguirá subiendo.
  • En esas circunstancias son más probables las burbujas.
  • Según esas estrategias, los operadores interpretan la subida de precio de un activo como una señal de que es probable que siga subiendo. Esas estrategias pueden contribuir a la formación de una burbuja.
  • Una burbuja puede darse en cualquier mercado de activos que puedan revenderse, por ejemplo, el mercado inmobiliario.