Unidad 10 El Estado como agente económico: economía, política y administración pública

Nuestra economía tiene que ver con las personas y con lo que hacemos como compradores y vendedores, prestatarios y prestamistas, empleados y empleadores. En esta unidad, hemos añadido dos grupos de agentes más: votantes y dirigentes elegidos. Sobre la economía aprendemos mucho analizando a los agentes —incluidos los votantes y los dirigentes elegidos— que tratan de hacerlo lo mejor posible en una serie de circunstancias dadas, a la vez que intentan cambiar sus circunstancias, en muchas ocasiones mediante movimientos políticos y la acción de gobierno.

El estudio de la economía puede contribuir a resolver los problemas de ineficiencia y falta de equidad existentes en nuestras economías a través del diseño de políticas que sean factibles desde el punto de vista económico y administrativo. Las ciencias económicas también pueden servir para lograr que las buenas políticas sean posibles políticamente: el razonamiento económico puede tener un efecto potente sobre el entendimiento público de lo que se puede conseguir en el ámbito de la economía.

La revolución capitalista (que se trata en la unidad 1 de La economía 2.0: microeconomía) y las revoluciones democráticas descritas en esta unidad (la extensión de los derechos individuales, el Estado de derecho y el derecho al voto de todas las personas adultas) han traído el singular sistema económico y político en el que viven ahora la mayor parte de quienes leen estas líneas.

La sección 2.10 del volumen de microeconomía muestra cómo los avances tecnológicos —la máquina hiladora, la máquina de vapor y el telar mecánico— que empezaron a surgir en Gran Bretaña a finales del siglo xviii elevaron radicalmente la productividad de la mano de obra (figura 2.18). Sin embargo, los salarios no subieron. Hubo de transcurrir al menos medio siglo antes de que los cambios en las instituciones —en especial, la reducción de la cantidad mínima de propiedad necesaria para tener derecho al voto y la regulación por el gobierno de las condiciones de trabajo— permitieran que empezara a subir la remuneración de los obreros junto con la productividad de la mano de obra (la figura 2.18 explica cómo sucedió).

Hoy día, las innovaciones en la producción de energía —sobre todo, solar y eólica— están sentando las bases tecnológicas de una economía, alimentada por electricidad con bajas emisiones de carbono, que haga posible que siga mejorando el bienestar en todo el mundo. Ahora bien, tal como sucedió con los salarios de los trabajadores en el siglo xix, el que las nuevas tecnologías den fruto y resuelvan la crisis climática dependerá de los cambios que se lleven a cabo en las instituciones para acelerar la adopción de las nuevas tecnologías verdes.

La sección 2.11 del volumen de microeconomía explica que esos cambios podrían ser difíciles de poner en práctica. Un medio ambiente degradado y amenazado no puede revertirse con el mismo mecanismo que permitió a los trabajadores reclamar su parte en el aumento de la productividad que trajeron las nuevas tecnologías.

Durante los siglos xix y xx, los trabajadores tuvieron que defenderse por sí mismos en las batallas políticas por elevar su nivel de vida. Gracias al éxito que tuvieron en esa lucha —ganando salarios más altos—, a los propietarios de las empresas les resultó rentable desarrollar y adoptar las nuevas tecnologías que requerían menos mano de obra en comparación con otros factores de producción, como la energía basada en el carbono.

Aun así, no existe ningún proceso semejante que suba el precio de los recursos naturales y que lleve al desarrollo y la adopción de las tecnologías verdes. La biosfera no tiene derecho a voto, como tampoco lo tienen las generaciones futuras de seres humanos que soportarán el coste más elevado del cambio climático. Para hacer frente a ese reto, los ciudadanos de la generación actual deben convertirse en defensores de la biosfera y de las generaciones futuras.

El capitalismo y la democracia no dejan de cambiar, igual que nuestro lugar en la biosfera. El estudio de la economía te ayudará a entender cómo el capitalismo y la democracia, juntos, están cambiando las circunstancias y cómo tú —con otras personas— deberías tomar parte en estos procesos de cambio.