Unidad 4 Inflación y desempleo

4.9 Choques en el precio global del petróleo y de otras materias primas

Antes de empezar

Antes de empezar a trabajar en esta sección, lee la sección 2.8, «Importación de materias y el modelo WS–PS», para conocer la derivación de la curva PS incluyendo materias importadas.

Cambios en la economía mundial pueden provocar choques en la oferta que generen inflación. Pero igual puede suceder con cambios en el clima. La confirmación, por parte del Climate Prediction Center de Estados Unidos, de que en 2023 se daban las condiciones para El Niño (un fenómeno periódico de calentamiento del océano Pacífico central y oriental ecuatorial) llevó al Banco Central Europeo (BCE) a evaluar las implicaciones asociadas al aumento en un grado de la temperatura. En ocasiones anteriores, este tipo de fenómeno produjo un aumento en los precios mundiales de los alimentos superior al 6 % al cabo de un año.

Los shocks en el precio mundial del petróleo son una gran fuente de perturbaciones. Muchísimas empresas utilizan petróleo importado en sus procesos de producción. Al nivel de la economía en su conjunto, cuando un país es importador neto de petróleo, el tamaño del pastel que se ha de dividir entre propietarios y empleados disminuye cuando hay que pagar más por el petróleo importado; este intenso conflicto por el trozo que le toca a cada uno puede causar una espiral salarios–precios.

Así es como el banco central alemán, el conocido Bundesbank, describió el problema en la época de la primera crisis del petróleo en 1973:

Los esfuerzos de los países productores de petróleo para lograr una mayor parte del producto nacional y la renta nacional de los países industrializados no tienen que dar lugar necesariamente a una aceleración aún mayor del ritmo de incremento de los precios. El que eso llegue a ocurrir depende en gran medida de cuánto se facilita o se dificulta en cada país repercutir el encarecimiento de estas (y otras) importaciones principales; dicho de otro modo, depende de si la intensificación de los problemas de distribución internacional desencadenados por el acuerdo de precios entre los países productores va seguida por una intensificación de las dificultades internas para el reparto de la renta nacional… El objetivo de la política del Bundesbank, en total acuerdo con el gobierno federal, es limitar el grado en que se repercuta la subida de los precios.1

Después del shock del petróleo de principios de los setenta, la inflación de Estados Unidos saltó del 6,2 % en 1973 al 9,1 % en 1975 y el desempleo pasó del 4,9 % al 8,5 % en el mismo periodo. Algo parecido sucedió en países con rentas altas de todo el mundo. Por ejemplo, en ese lapso de tiempo, en España la inflación subió del 11,4 % al 17 % y el desempleo del 2,7 % al 4,7 %.

La figura 4.22 ilustra que en los años setenta hubo dos grandes recesiones en Reino Unido, que siguieron a los shocks del petróleo de 1973–1974 y 1979–1980, los cuales provocaron que se alcanzasen los niveles más altos de desempleo e inflación desde la Segunda Guerra Mundial. El desempleo en Reino Unido llegó a un pico de casi el 12 % a mediados de los ochenta.

El gráfico de líneas ilustra la relación entre el crecimiento del PIB de Reino Unido y el precio real del petróleo entre 1950 y 2022. El eje horizontal representa los años desde 1950 hasta 2022. Hay dos ejes verticales: el primero muestra el crecimiento del PIB en porcentajes y va de -10 % a 15 %, mientras que el segundo eje vertical presenta el precio real del petróleo en una escala logarítmica, con el precio en Reino Unido en 1950 fijado como 1 y como año base, en un intervalo que va de 0,1 a 100. En el gráfico se representan dos líneas: una etiquetada como «Crecimiento del PIB» y la otra como «Precios reales del petróleo». La línea «Crecimiento del PIB» presenta fluctuaciones sin tendencias ascendentes o descendentes claras; empieza en 4 % en 1950 y termina justo por debajo de 5 % en 2022. La línea «Precio real del petróleo» demuestra una tendencia creciente, partiendo de 1 en 1950 y llegando casi a 100 en 2022. El gráfico resalta tres crisis del petróleo. Después de la primera crisis de 1973, el crecimiento del PIB cayó desde el 6 % a -3 %, lo que denota una recesión, mientras que los precios reales del petróleo subían de forma considerable. Las líneas se cortan en 1974, con la línea del precio real situada por encima de la del crecimiento del PIB desde entonces. La segunda crisis del petróleo, en 1979, también debida a un aumento importante del precio del petróleo, provocó una recesión parecida en Reino Unido entre 1979 y 1980, con un crecimiento del PIB que bajó del 4 % a −3 %. La persistente tercera crisis del petróleo, que duró de 2002 a 2008, también provocó una recesión, con un descenso del PIB desde alrededor del 2 % hasta −4 %.
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Figura 4.22 Crecimiento del PIB de Reino Unido y precio real del petróleo (1950–2022).

Office for National Statistics de Reino Unido. 2023; Ryland Thomas y Nicholas Dimsdale. 2017. «A Millennium of UK Data»; conjunto de datos OBRA del Banco de Inglaterra; Banco de la Reserva Federal de San Luis. 2023. FRED.

El gráfico de líneas ilustra la relación entre la inflación, la tasa de desempleo de equilibrio y los precios reales del petróleo en Reino Unido entre 1971 y 2022. En el gráfico de líneas, el eje horizontal muestra los años, que van de 1970 a 2022. Hay dos ejes verticales: el primero muestra las tasas de desempleo no aceleradora de la inflación (NAIRU) y de inflación como porcentajes y va de 0 % a 25 %, mientras que el segundo eje vertical presenta el precio real del petróleo en una escala logarítmica, con el precio en Reino Unido en 1950 fijado como 1 y como año base, en un intervalo que va de 1 a 100. El gráfico representa tres líneas, etiquetadas como «NAIRU», «tasa de inflación» y «precio real del petróleo», respectivamente.  La línea «NAIRU» muestra una tendencia sin grandes altibajos, que se incrementa desde poco menos del 5 % en 1970 hasta el 10 % en 1985 y luego disminuye gradualmente hasta su valor original en 2022, con un ligero incremento entre 2004 y 2011. La línea de la «tasa de inflación» presenta una tendencia decreciente en general, salpicada de picos notables: del 9 % al 23 % entre 1974 y 1976, del 7 % al 15 % entre 1978 y 1980, del 3 % al 8 % entre 1987 y 1991 y del 2 % al 8 % desde 2019 en adelante. Estos incrementos significativos de la inflación se corresponden con los periodos de subida de los precios reales del petróleo, que quedan reflejados por la tercera línea, etiquetada como «precio real del petróleo». Al contrario de lo que sucede con la línea de la «tasa de inflación», la línea del «precio real del petróleo» ilustra una tendencia creciente general desde 4 en 1950 hasta casi 100 en 2022, con un periodo de ligera bajada entre 1984 y 1998.
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Figura 4.23 Inflación, tasa de desempleo de equilibrio (NAIRU) y precio real del petróleo en Reino Unido (1971–2022).

Office for National Statistics de Reino Unido. 2023; Ryland Thomas y Nicholas Dimsdale. 2017. «A Millennium of UK Data»; Banco de la Reserva Federal de San Luis. 2023. FRED. OCDE. Tasa de desempleo de equilibrio. Consultado en octubre de 2023.

La figura 4.23 presenta una estimación de la tasa de desempleo de equilibrio o estructural, etiquetada como «NAIRU» (siglas en inglés que corresponden a tasa de desempleo no aceleradora de la inflación o no inflacionaria). En el modelo WS–PS, hablamos de desempleo estructural o de equilibrio para referirnos a la tasa de desempleo con la que la inflación es constante. Cuando en economía se emplean datos para dar una estimación de este concepto, se denomina NAIRU. Gráficamente, es una serie mucho más suave, con menos altibajos, que la tasa de desempleo anual, y refleja las variaciones en el lado de la oferta de la economía.

Conviene recordar que, cuando el desempleo está en su nivel de equilibrio, la inflación se caracteriza por su estabilidad: es constante e igual a la inflación esperada. Y con tasas más bajas de desempleo, la inflación sube. Por lo tanto, sería más exacto hablar del desempleo de equilibrio como «tasa de desempleo no inflacionaria» o «tasa de desempleo estabilizadora de la inflación». Así que, aunque el término «NAIRU» ha cuajado, ten cuidado de que no te confunda.

En la economía británica, la tasa de desempleo estructural se duplicó, pasando del 5 % al 10 %, entre 1970 y 1985. Uno de los factores que impulsó ese incremento fue el precio del petróleo.

El modelo WS–PS y la curva de Phillips pueden explicar por qué un incremento puntual del precio internacional del petróleo puede llevar a una combinación de:

  • subida del desempleo estructural;
  • aumento del nivel de los precios (inflación) en el momento del shock; y
  • tasa de inflación en aumento.

Un encarecimiento del petróleo desplaza hacia abajo la curva de fijación de precios: esto lleva a un desempleo estructural más alto, a una brecha de negociación positiva en el nivel preexistente de desempleo y a inflación. La curva de Phillips seguirá desplazándose hacia arriba a medida que sube la inflación esperada.

Cuando tenemos en cuenta las materias importadas como factores, el coste marginal es más alto que en el modelo en que la mano de obra es el único factor. Entonces, el precio también será más alto en la misma proporción, y el salario real según la fijación de precios será más bajo. Si las materias importadas elevan el coste marginal en una proporción, \(\tau\), el salario que determina el precio es:

\[\frac{W}{P} = \frac{(1 - \sigma)\lambda}{(1 + \tau) }\]

y podemos modelar el efecto de un encarecimiento de las materias importadas como un incremento de \(\tau\), lo que baja el salario real una vez fijados los precios. La curva PS se desplaza hacia abajo, porque las empresas transfieren los costes más elevados al precio de sus productos. La producción real por trabajador se reparte entre los trabajadores, las empresas y los proveedores extranjeros de materias utilizadas como factores.

Una vez más, con tal de que no varíen las condiciones de competencia en los mercados de bienes y servicios, las empresas siguen obteniendo el margen comercial, \(\sigma\), sin que el aumento del precio de las materias importadas altere su parte en los beneficios. Si la cantidad de la producción de cada trabajador que perciben los propietarios no varía y la que va a los proveedores extranjeros de factores de producción aumenta, entonces queda menos para el salario real. Un encarecimiento de la energía, por ejemplo, implica que disminuye el salario real, como ilustra el desplazamiento hacia abajo de la curva PS, y que sube la tasa de desempleo estructural con equilibrio en el lado de la oferta.

Más en detalle, las empresas suben sus precios para proteger los márgenes comerciales cuando se incrementa el coste del petróleo importado. Esto reduce el salario real de la plantilla, por lo que la curva de fijación de precios se desplaza hacia abajo. Con el nivel de empleo inicial, se abre una brecha de negociación positiva entre el salario real más bajo en la curva de fijación de precios y el salario real no modificado en la curva de fijación de salarios. Las empresas pueden protegerse del efecto del shock de la energía pasando a los trabajadores la carga del coste adicional a través de unos precios más elevados.

En la figura 4.24, la curva de fijación de precios se desplaza hacia abajo después de una crisis del petróleo. En este ejemplo, se abre una brecha de negociación del 2 % entre la curva de fijación de salarios y la curva de fijación de precios post-crisis. Se trata de una réplica de la situación descrita en la figura 4.20c, donde se genera una brecha de negociación del 2 %. Esto aumenta la inflación desde el nivel preexistente del 3 % al 5 % y, al ajustarse las expectativas de inflación, a partir de entonces la inflación aumenta cada año. La curva de Phillips se desplaza hacia arriba año tras año.

Hay 2 gráficos. En el gráfico 1, el eje horizontal muestra el empleo, y el eje vertical refleja el salario real. Las coordenadas son (empleo, salario real). La línea vertical situada al final del eje horizontal está etiquetada como población activa. El gráfico muestra dos líneas horizontales: una etiquetada como «Curva PS (precio inicial del petróleo)» y la otra como «Curva PS (precio del petróleo más alto)»; la primera está situada por encima de la segunda. La curva PS con precio inicial del petróleo tiene una coordenada vertical de 100, que indica el nivel original del salario real, mientras que la curva PS con un precio más alto del petróleo tiene una coordenada vertical más pequeña, de 98. Una curva convexa con pendiente positiva etiquetada como curva «Curva WS» corta a ambas líneas horizontales. Las intersecciones entre la curva WS y las dos curvas PS están etiquetadas como puntos A y C, respectivamente. La coordenada horizontal del punto A indica el nivel de empleo en el equilibrio inicial, N_0, mientras que la del punto C indica el nivel de empleo en el nuevo equilibrio con un precio del petróleo más alto, N’_{ELO}. La diferencia entre la coordenada vertical de A y la de C indica una brecha de negociación del 2 %. En el gráfico 2, el eje horizontal muestra el empleo mientras que el eje vertical es la tasa de inflación en forma de porcentaje, que va de -2 % a 12 %. Las coordenadas son (Empleo, Tasa de inflación). Hay tres curvas convexas con pendiente positiva que tienen la misma forma; cada una de ellas está etiquetada como «Curva de Phillips». La curva situada más arriba indica el nuevo equilibrio en el lado de la oferta con una inflación esperada del 5 %; la intermedia representa el nuevo equilibrio en el lado de la oferta con una inflación esperada del 3 %, mientras que la situada más abajo corresponde al equilibrio original en el lado de la oferta, con una inflación esperada del 3 %. El punto A, réplica del que hay en el gráfico 1, se encuentra en la curva de Phillips y representa el equilibrio original en el lado de la oferta, con una coordenada horizontal que denota N_0 y una vertical que marca la inflación del 3 %. Los puntos D y E están situados encima, en las curvas de Phillips intermedia y superior, respectivamente. Las coordenadas horizontales se mantienen en N_0, pero las verticales son más altas y representan unas tasas de inflación del 5 % y del 7 %, respectivamente.
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Figura 4.24 Crisis del petróleo e inflación: curva PS y curvas de Phillips.

Mientras el empleo se mantenga en su nivel previo a la crisis del petróleo, la inflación aumentará en todos los periodos. El modelo nos ayuda a entender por qué un incremento del precio mundial de un factor tan importante para la actividad económica lleva a una inflación creciente. Con un precio más elevado, los productores extranjeros de petróleo aspiran a conseguir una proporción mayor de lo producido por cada trabajador. Las empresas nacionales mantienen su parte repercutiendo el incremento de costes, pero los trabajadores acaban con una participación más pequeña, lo cual se ilustra con un salario real más bajo en la nueva curva PS.

A menos que se invierta el choque de la oferta, la estabilidad de la inflación se puede restablecer si la economía opera con una tasa de desempleo estructural más elevada, donde el salario situado en la curva WS es más bajo e igual al salario de la curva PS post-crisis (como se muestra en la figura 4.20b).

El modelo también contribuye a explicar el papel que tuvo el elevado desempleo para bajar la inflación después de las dos crisis del petróleo de los años setenta.

En el modelo, salvo que se invierta el choque de la oferta, la inflación elevada puede reducirse con una brecha de negociación negativa. Conviene no olvidar que, para que la brecha sea negativa, el desempleo tiene que aumentar por encima de la nueva tasa de desempleo estructural, más alta. La ecuación de la curva de Phillips es:

\[\begin{align*} \pi_t &= \pi_t^E + \text{brecha}_t \\ &= \pi_{t-1} + \text{brecha}_t \end{align*}\]

donde, para que baje la inflación, debe ser más baja en este periodo que en el periodo anterior, es decir, \(\pi_t < \pi_{t-1}\), lo cual implica que \(\text{brecha}_t < 0\).

En el modelo, la economía se desplazaría a lo largo de una curva de Phillips hacia la parte inferior izquierda, con la inflación bajando a la vez que sube el desempleo. Una vez que la inflación haya bajado, esto afectará a las expectativas de inflación y la curva de Phillips se desplazará hacia abajo conforme las expectativas de inflación se vayan ajustando.

Para entender mejor cómo puede generarse desinflación a partir de una crisis del petróleo, debemos introducir la figura de las autoridades políticas, que es lo que hacemos en la unidad 5.

Ejercicio 4.11 Una crisis del petróleo que no elevó la inflación

Planteamos aquí un enigma: ¿por qué la tercera crisis del petróleo en el periodo 2002–2008 no provocó el aumento de la inflación, tal como ocurrió con las anteriores? En esta sección hemos ofrecido algunos puntos de partida para que lo investigues; también te resultará de ayuda el discurso que pronunció el economista David Walton en 2006.2 Una lectura atenta de ambos textos podría servir para formular las siguientes preguntas:

  • ¿El incremento del coste unitario fue menor porque la producción hacía un uso menos intensivo de la energía? Eso habría implicado un menor encarecimiento de los factores por unidad de producción y habría reducido la magnitud del descenso inicial de la curva de fijación de precios.
  • ¿La curva de fijación de salarios se desplazó hacia abajo coincidiendo aproximadamente en el tiempo con la tercera crisis del petróleo? Esto también habría reducido, o puede que incluso eliminado, la brecha de negociación que abrió el shock del precio del petróleo. ¿Qué podría haber causado el descenso de la curva WS?
  • ¿No se desencadenó una espiral inflacionaria de salarios y precios porque la inflación esperada no se ajustó al alza, como sí ocurrió en las anteriores crisis del petróleo?

Piensa en esas tres preguntas relacionadas con las crisis del petróleo que hemos citado anteriormente. En cada caso:

  1. Dibuja un gráfico para explicar el mecanismo que relaciona la crisis del petróleo con la inflación.
  2. Aporta alguna evidencia (por ejemplo, datos o comentarios de la prensa económica) que sean consistentes con la hipótesis propuesta.
  1. Informe del Bundesbank para el año 1973, p. 1. 

  2. David Walton. 2006. «Has Oil Lost the Capacity to Shock?». Oxonomics 1 (1): pp. 9–12.