Unidad 10 El Estado como agente económico: economía, política y administración pública

10.11 La persistencia de la injusticia y los fallos del mercado en las democracias: por qué fracasan los gobiernos

En economía, cuando analizamos los resultados del mercado según los principios de equidad y eficiencia de Pareto, solemos identificar políticas que se adoptarían en una planificación social benévola. Cuando observamos fallos del mercado —resultados que no son paretoeficientes—, pensamos en políticas de tributación o regulación que garanticen que se materialicen las posibles ganancias mutuas; cuando la distribución de los recursos parece injusta, pensamos en políticas que redistribuyan la renta o la riqueza. Si la democracia da lugar a que se elijan gobiernos cuyos objetivos políticos reflejan las preferencias de los votantes, sería de esperar que esos gobiernos, de igual modo, abordasen problemas de falta de equidad y fallos del mercado.

Aun así, en otras unidades hemos documentado casos de resultados económicos paretoineficientes en países democráticos. Y sabemos que hay ciudadanos en muchos países democráticos que creen que la distribución de la riqueza o la renta no es equitativa.

Se trata de un rompecabezas. Si la acción del gobierno puede traer consigo ganancias potenciales y los ciudadanos de una democracia prefieren que así sea, ¿por qué persisten esas ineficiencias en una sociedad democrática con una economía capitalista? La respuesta breve es que los gobiernos, igual que los mercados, pueden fracasar.

Por qué fracasan los gobiernos

La solución de algún problema de ineficiencia de Pareto o de supuesta falta de equidad solo se dará si:

  • es económicamente factible: la política para solucionar el problema, si se lleva a cabo, debe funcionar;
  • es políticamente factible: quienes controlan la política del gobierno deben querer que se lleve a cabo la política;
  • es administrativamente factible: el gobierno debe tener la capacidad de llevar a cabo la política.

No factibilidad económica

Dadas las preferencias de la gente y la información de que disponen los agentes económicos privados, tal vez no haya un conjunto factible de políticas que permitan un resultado eficiente y equitativo. Para que una política sea factible económicamente, su resultado debe ser un equilibrio de Nash, lo que implica que ningún agente puede mejorar su posición cambiando su comportamiento.

Por ejemplo, un gobierno fracasaría si intentara imponer una competencia perfecta en todos los sectores. Como las empresas son libres de anunciarse y de diferenciar sus productos, es imposible que el legislador las obligue a ser tomadoras de precios. Y ninguna política macroeconómica puede erradicar del todo el desempleo, ya que la amenaza de acabar en él motiva a la gente a esforzarse y trabajar bien (sección 1.8).

No factibilidad política e intereses especiales

Aun cuando una política sea factible desde el punto de vista económico (un equilibrio de Nash) y también desde el administrativo, cabe la posibilidad de que el gobierno decida no adoptarla por la oposición de grupos (incluso miembros del propio gobierno) a los que perjudicaría el cambio, lo cual sucedería si esos grupos se benefician de la falta de equidad o de eficiencia.1

En las dos secciones siguientes, estudiaremos cómo la no factibilidad económica y política puede impedir que se aprueben políticas equitativas y eficientes.

Capacidad del gobierno

Aun existiendo una política factible desde el punto de vista económico y político que resolvería un problema si se adoptara y se llevara a cabo, en la práctica puede ser imposible hacerlo por falta de capacidad administrativa de los responsables políticos. Los gobiernos pueden carecer de la capacidad para recaudar los ingresos de los impuestos con eficiencia y honradez, para hacer cumplir sus políticas a través del poder judicial (como las normas antimonopolio) y para proporcionar servicios públicos como la escolarización y la salud.

Pregunta 10.8 Elige las respuestas que sean correctas

Lee los siguientes enunciados sobre la factibilidad económica y elige los que sean correctos.

  • Las políticas económicamente factibles que solucionan el problema deben poder ponerse en práctica.
  • Para que una política tenga factibilidad económica, debe generar un equilibrio de Nash y permitir un resultado equitativo y eficiente.
  • Las políticas económicamente factibles resuelven el problema y son políticamente aceptables.
  • Las políticas económicamente factibles deben poder hacer que alguien mejore sin que nadie salga perdiendo.
  • Esta descripción hace referencia a la factibilidad administrativa, de la que pueden carecer algunas políticas. La no factibilidad económica hace referencia a políticas que se pueden poner en práctica, pero no generan los resultados deseados.
  • Esta es la definición de la factibilidad económica. Ten en cuenta que una política factible desde el punto de vista económico puede ser imposible por la información de que dispone el responsable político o por las preferencias de la gente, o puede conllevar consecuencias imprevistas.
  • Es posible que algunas políticas solucionen el problema y se puedan poner en práctica, pero que no se puedan adoptar por presiones políticas. Por ejemplo, entre 1815 y 1846, el parlamento británico mantuvo las conocidas como «leyes de los cereales», que encarecían los precios de los alimentos. Como medio de abaratarlos, su abolición habría sido factible en lo económico y lo administrativo. Pero las leyes de los cereales beneficiaban a los terratenientes, que dominaban el parlamento en aquella época y durante muchos años se resistieron a renunciar a ese beneficio.
  • Esta es la definición de una mejora de Pareto, no de la factibilidad económica.
  1. Daron Acemoglu y James A. Robinson. 2013. «Economics versus politics: Pitfalls of policy advice»The Journal of Economic Perspectives 27 (2): pp. 173–192.