Unidad 10 El Estado como agente económico: economía, política y administración pública
10.12 No factibilidad económica
El gobierno no tiene la capacidad de imponer muchas acciones económicas importantes sin más ni más. No obstante, sí puede valerse de su poder de recaudación de impuestos para proporcionar escolarización, así como dictar que todos los niños y niñas asistan al colegio hasta la edad de 16 años. Tampoco puede exigir que el alumnado estudie duro y aprenda mucho, ni que los docentes enseñen con eficacia.
Esforzarse o invertir son ejemplos de actividades económicas importantes pero «difíciles de imponer». Los gobiernos carecen de la información o la autoridad legal para obligar a que las personas adineradas usen sus recursos financieros para invertir en infraestructuras (salvo en circunstancias excepcionales, como en tiempo de guerra).
Con todo, las políticas públicas ofrecen otras formas de modificar los comportamientos. Además de la regulación y la provisión pública de servicios, descritas en términos generales en la sección 10.2, el gobierno puede ofrecer incentivos (a través del sistema fiscal) e información con la intención de inducir a que las personas actúen de un modo que sea consecuente con sus objetivos.
Por ejemplo, puede establecer un impuesto sobre el combustible para modificar el coste de oportunidad de usar vehículos y así ofrecer a las personas un incentivo para reducir su uso. De igual modo, el banco central puede bajar el tipo de interés al que presta a los bancos comerciales con la intención de que estos presten a los hogares y las empresas con un tipo de interés más bajo y, de esa forma, incentivar que aumenten su gasto. Se ha demostrado que facilitar información sobre las consecuencias para la salud reduce el consumo de productos perjudiciales, como el tabaco y las bebidas alcohólicas.
Cómo actúan las políticas desplazando el equilibrio de Nash
Al abordar problemas sociales y económicos, es esencial comprender cómo responden los agentes privados a las políticas públicas. Los incentivos importan, no solo porque se pueden crear con un fin, sino también porque casi todas las políticas gubernamentales afectan a los incentivos que se encuentran los ciudadanos individuales, quienes pueden cambiar su comportamiento de formas que no se buscaron o previeron al diseñar las políticas.
Por ejemplo, supón que un gobierno municipal decide imponer un tope al alquiler para alojamientos privados con la intención de que la vivienda sea más asequible para los inquilinos. Si bien algunos de estos se beneficiarán, los propietarios de las viviendas estarán menos dispuestos a ofrecerlas en alquiler y, en ese caso, habrá otros inquilinos que ya no encontrarán donde vivir (en la sección 8.13 del volumen de microeconomía se ofrece un análisis de esta situación). Si los incentivos para los propietarios no se tienen en cuenta, una política así podría desencadenar una crisis de la vivienda.
- equilibrio de Nash
- Resultado económico en el que ninguno de los individuos implicados podría mejorar su situación cambiando unilateralmente su propia acción. En teoría de juegos se define en términos más formales como un conjunto de estrategias individuales que tiene la propiedad de que cada una de ellas es una mejor respuesta a las estrategias adoptadas por los demás jugadores. Véase además: teoría de juegos.
- ceteris paribus
- En economía se recurre a menudo a la simplificación de un análisis dejando de lado aspectos que se consideran menos relevantes para el asunto tratado. El significado literal de esta expresión latina es ‘dejando el resto igual’. En modelos económicos, significa que el análisis efectuado mantiene constantes otras cosas.
- factibilidad económica
- Para que una política se considere económicamente factible, el resultado que se busca obtener con ella debe ser un equilibrio de Nash en el que los agentes económicos privados no tengan ningún incentivo para revertir los efectos deseados.
- elasticidad de la demanda al precio
- Variación porcentual de la cantidad demandada que se produciría en respuesta a un incremento del 1 % en el precio. Se expresa con un número positivo. Si es mayor que 1, la demanda es elástica; en caso de estar entre 0 y 1, es inelástica.
Para que una política sea factible económicamente, su resultado debe ser un equilibrio de Nash y este debe cumplir los objetivos del gestor público. En el ejemplo del control de los alquileres, una situación en la que los alquileres son más bajos y el número de arrendamientos es el mismo que antes no representa un equilibrio; y si el resultado del equilibrio es una crisis de la vivienda, no consigue mejorar el bienestar de muchos inquilinos. Son numerosos los modelos usados por economistas que incluyen la condición ceteris paribus, que significa «manteniendo constantes otras cosas». Pero, como a algunos les gusta señalar, en muchas aplicaciones importantes de la teoría económica «ceteris no es paribus». Las otras cosas nunca siguen igual antes y después de que se aplique la política tratada. Comprobar si una política es económicamente factible implica relajar la condición ceteris paribus para tener en cuenta a todos los agentes afectados, así como la totalidad de las estrategias disponibles para los agentes ante las nuevas circunstancias.
Factibilidad económica: uso de impuestos a ciertos alimentos para promover la salud
Para ver una lista y un mapa de los países donde se han introducido impuestos a los alimentos, consulta Global Food Research Program. 2025. «Food and beverage taxes». Para un mapa específico, visita Global Food Research Program. 2025. «Fiscal Policies: Sweetened Beverage Taxes». Para acceder a datos sobre la obesidad en el mundo, visita World Obesity. 2024. «Prevalence of Obesity».
Alrededor de 100 países y territorios de todo el mundo han aprobado impuestos con el fin de disminuir el consumo de alimentos y bebidas poco saludables. Muchos estudios han documentado el aumento preocupante de la obesidad infantil y adulta, con una prevalencia de la obesidad a nivel mundial en 2022 que es más del triple de la de 1975.1 En 2022, 1 de cada 8 personas de todo el mundo vivía con obesidad.
Pieza clave
Para una introducción a las curvas de demanda y la elasticidad, lee la sección 7.5 del volumen de microeconomía.
Si el gobierno grava un bien en concreto, el impuesto elevará el precio que pagan los consumidores. Ceteris paribus, el efecto dependería simplemente de la elasticidad de la demanda al precio, que se mide como la disminución porcentual de la cantidad demandada cuando el precio sube un 1 %.
- Si la demanda es muy elástica: el impuesto hará que las ventas se reduzcan mucho. En tal caso, es probable que el impuesto sea un éxito por conseguir el objetivo de disminuir el consumo, pero no como medio de aumentar la recaudación del Estado.
- Si la elasticidad de la demanda es baja: el impuesto solo tendrá un efecto limitado sobre las ventas. Este resultado es deseable si el gobierno quiere subir los ingresos, pero no servirá para bajar el consumo.
Antes de decidir si gravar (digamos) las bebidas azucaradas, es importante tener presente quiénes reaccionan al impuesto y qué comprarán en su lugar los consumidores si disminuyen el consumo de los bienes a los que se aplica el impuesto.
En cuanto a quiénes reaccionan al impuesto, la autoridad política no solo quiere reducir el consumo total, también desea que lo disminuyan quienes sufren más las consecuencias para la salud. En el caso de las bebidas azucaradas, esos son principalmente los grandes consumidores, y la gente joven. Por sentido común y según una investigación llevada a cabo por economistas,2 quienes consumen más azúcar son personas a las que les gusta mucho el azúcar y, por lo tanto, es menos probable que dejen las bebidas azucaradas en respuesta a un impuesto. La excepción son los jóvenes, que tienden a ser muy sensibles a los precios.
Con respecto a qué productos sustitutos hay, si los consumidores compran menos bebidas azucaradas pero más aperitivos azucarados que no están gravados, el impuesto no ayudará a reducir los efectos negativos del consumo excesivo de azúcar sobre la salud. Con el fin de estudiar los efectos de los impuestos sobre los alimentos, los economistas Matthew Harding y Michael Lovenheim3 utilizaron datos detallados de la compra de alimentos por los consumidores estadounidenses para estimar la elasticidad de la demanda en distintos tipos de alimentos. Dividieron los productos en 33 categorías y se basaron en un modelo de toma de decisiones de consumo para examinar cómo las variaciones de precios cambiaban la proporción de cada categoría en el gasto de los consumidores y, en consecuencia, la composición nutricional de su alimentación. Para ello, tuvieron en cuenta si la variación del precio de cualquier producto afectaba a la demanda de ese producto, pero también de otros.
La elasticidad de la demanda que estimaron en el caso de los aperitivos azucarados fue relativamente baja, lo que da a entender que puede resultar bastante difícil desalentar el consumo subiendo el precio. Sin embargo, Harding y Lovenheim examinaron los efectos de impuestos del 20 % sobre el azúcar, la grasa y la sal en el consumo total de productos alimentarios (un impuesto del 20 % subiría un 10 % el precio de un producto cuya composición incluyese un 50 % de azúcar). El impuesto al azúcar resultó tener el efecto más positivo sobre la nutrición. Reduciría el consumo de azúcar un 16 %, pero también el de grasa un 12 %, el de sal un 10 % y la ingesta de calorías un 19 %.
Los datos de países que han aplicado impuestos sobre las bebidas azucaradas indican que, en general, han provocado subidas de precios y una reducción de las compras de los bienes gravados. En Reino Unido, el diseño del impuesto sobre las bebidas azucaradas llevó a que los fabricantes redujesen el contenido de azúcar de sus productos, lo que dio como resultado mayores reducciones del contenido de azúcar que en lugares donde las empresas no han reaccionado de esa forma. Es posible que las empresas también respondan a los impuestos de otras maneras, por ejemplo, cambiando sus estrategias publicitarias. Podrían anunciarse más para contrarrestar el efecto del impuesto, pero, si se anunciaran menos, eso se traduciría en que el efecto sería mayor. Según investigaciones llevadas a cabo por economistas, los consumidores de bebidas de cola que son relativamente más sensibles a la publicidad también tienden a serlo a los precios. La implicación es que un impuesto que sube los precios tiene el efecto de que la publicidad pierde eficacia porque no funciona en personas que ya se han salido del mercado por la subida de precios. Como el rendimiento que las empresas obtienen de la publicidad es menor, puede que la reduzcan.
Para datos sobre los impuestos a los productos azucarados que hemos resumido aquí, puedes leer:
- John Cawley y David Frisvold. 2023. «Review: Taxes on Sugar-Sweetened Beverages: Political Economy, and Effects on Prices, Purchases, and Consumption». Food Policy 117 (102441).
- Alex Dickson, Markus Gehrsitz y Jonathan Kemp. 2023. «Does a Spoonful of Sugar Levy Help the Calories Go Down? An Analysis of the UK Soft Drinks Industry Levy». Review of Economics and Statistics 1–10.
- Rossi Abi-Rafeh, Pierre Dubois, Rachel Griffith y Martin O’Connell. 2023. «The Effects of Sin Taxes and Advertising Restrictions in a Dynamic Equilibrium». Columna en VoxEU.
- Matthew Harding y Michael Lovenheim. 2014. «The Effect of Prices on Nutrition: Comparing the Impact of Product- and Nutrient-Specific Taxes». Documento de reflexión en SIEPR n.º 13-023.
Factibilidad económica: ejemplo de Chile
En Chile y su bolsa de valores, encontramos una ilustración muy distinta del concepto de factibilidad económica. En 1970, el socialista Salvador Allende fue elegido presidente de Chile en una victoria inesperada, con un programa electoral que prometía un incremento de los servicios públicos y la nacionalización de muchas de las empresas privadas del país.
La reacción de los ricos se refleja en los precios de las acciones en la bolsa, que mostramos en la figura 10.19. Una acción es una participación en la propiedad de una empresa. Por lo tanto, su cotización (precio) indica cuánto vale la parte que se posee de ella, qué participación se tiene en los beneficios que genera y también anticipa la ganancia que se obtendrá cuando en el futuro se venda a otra persona.
La cotización de las acciones sube si, teniéndolo todo en cuenta, los propietarios o los posibles compradores de las acciones creen que en el futuro la empresa será más rentable y tendrá más beneficios. Cuando en Chile se eligió a un presidente socialista, a las personas ricas les preocuparon las subidas de impuestos, las políticas en favor de los trabajadores que implicarían pagar salarios más altos y la posibilidad de que el gobierno o incluso los trabajadores expropiasen (se hicieran con la propiedad de) los activos de las empresas.
Esa preocupación marcó un límite a las políticas que resultarían económicamente factibles para el gobierno de Allende. Si los ricos creían que sus empresas tendrían menos beneficios en el futuro, carecerían de incentivos para invertir en aumentar los activos de las empresas. En lugar de invertir en ellas, es posible que simplemente consumieran más o invirtieran en otro país (lo que se conoce como fuga de capitales).
Como muestra la figura 10.19, la cotización de las acciones se desplomó inmediatamente después de la victoria electoral de Allende. Retomaremos el relato de lo ocurrido en Chile en la siguiente sección: los intereses políticos y la no factibilidad económica pueden limitar lo que un gobierno elegido democráticamente es capaz de hacer.
Figura 10.19 Cotización bursátil de las acciones en Chile: la elección democrática de un presidente socialista en 1970.
Datos propios de la bolsa de Santiago. El momento cero es la primera sesión en la bolsa de Santiago después de las elecciones. Daniele Girardi y Samuel Bowles. 2018. «Institution Shocks and Economic Outcomes: Allende’s Election, Pinochet’s Coup, and the Santiago Stock Market». Journal of Development Economics 134: pp. 16–27.
Ejercicio 10.11 Las economías prosperan cuando las políticas nacionales están en consonancia con las motivaciones individuales
En 1759, Adam Smith escribió en La teoría de los sentimientos morales:
El hombre… fascinado con su proyecto político ideal… se imagina que puede organizar a los diferentes miembros de una gran sociedad con la misma desenvoltura con que dispone las piezas en un tablero de ajedrez. … pero en el vasto tablero de la sociedad humana cada pieza posee un principio motriz propio, totalmente independiente del que la legislación arbitrariamente elija imponerle. Si ambos principios coinciden y actúan en el mismo sentido, el juego de la sociedad humana proseguirá sosegada y armoniosamente y muy probablemente será feliz y próspero. Si son opuestos o distintos, el juego será lastimoso y la sociedad padecerá siempre el máximo grado de desorden.
- Explica con tus propias palabras la concepción de Smith de la factibilidad económica de las políticas gubernamentales.
- Aporta un ejemplo, basado en las decisiones de política monetaria del banco central (descritas en la unidad 5), que ilustre la argumentación de Smith.
Pregunta 10.9 Elige las respuestas que sean correctas
Nota: Para responder a esta pregunta, es preciso entender cómo hallar un equilibrio de Nash. Para repasar estos conceptos, puedes leer las secciones 4.2 y 4.3 de La economía 2.0: microeconomía.
La figura muestra los pagos que resultan de la interacción entre un gobierno y una empresa. Cada parte tiene dos opciones: el gobierno puede establecer impuestos moderados o elevados sobre los beneficios de la empresa; esta puede pagarlos al tipo impositivo que marca la ley (como pretende el gobierno) o contratar a abogados fiscalistas para aprovechar los resquicios de la legislación tributaria a fin de minimizar lo que tiene que pagar. El gobierno intenta maximizar los ingresos, mientras que la empresa trata de conseguir los máximos beneficios después de impuestos. Teniendo en cuenta esta información, lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.
- Es cierto que el resultado D es un equilibrio de Nash. Sin embargo, el resultado A es mejor que el D tanto para la empresa como para el gobierno, por lo que el resultado D no es paretoeficiente.
- Para que una política sea factible económicamente, su resultado debe ser un equilibrio de Nash y este debe cumplir los objetivos del gestor público (maximizar los ingresos por impuestos). En este caso ninguna de las dos condiciones se cumple.
- Por ejemplo, si el coste de contratar a un abogado superase el ahorro (40 millones), las empresas decidirían no contratarlo, en cuyo caso B sería un equilibrio de Nash.
- Si las empresas ahorrasen menos en impuestos de lo que gastarían contratando a un abogado para identificar los resquicios legales, entonces decidirían no contratarlo, en cuyo caso B sería un equilibrio de Nash.
-
Organización Mundial de la Salud. Obesidad y sobrepeso. 2025. ↩
-
Pierre Dubois, Rachel Griffith y Martin O’Connell. 2020. «How well targeted are soda taxes». American Economic Review, 110 (11). ↩
-
Matthew Harding y Michael Lovenheim. 2014. «The Effect of Prices on Nutrition: Comparing the Impact of Product- and Nutrient-Specific Taxes». Documento de reflexión en SIEPR n.º 13-023. ↩
