Unidad 2 Desempleo, salarios y desigualdad: políticas e instituciones del lado de la oferta
2.9 Caso práctico: ¿Creció la desigualdad en Estados Unidos con la disminución de la competencia?
Los gobiernos aplican políticas de competencia para resolver la ineficiencia microeconómica en los mercados de ciertos bienes, donde las empresas con poder de mercado fijan un precio superior al coste marginal y la producción es demasiado escasa (lee la sección 7.12 del volumen de microeconomía). Tal como vimos en la sección 2.3 de esta unidad, el modelo macroeconómico revela que el poder de mercado causa un perjuicio más amplio para la economía. La implicación es que las políticas que aumentan la competencia en el mercado de productos reducen los márgenes comerciales de las empresas y reducen la desigualdad porque incrementan la participación salarial (y los salarios reales) y reducen el desempleo estructural.
A pesar de las políticas de competencia (también conocidas como regulaciones antimonopolio), en Estados Unidos desde la década de 1980, las empresas han adquirido más poder frente a sus clientes. Podemos usar el modelo macroeconómico para estudiar de qué manera este fenómeno incrementa la desigualdad económica. Un descenso del nivel de competencia en los mercados de bienes y servicios, ceteris paribus, conlleva un mayor desempleo estructural y un porcentaje más alto de beneficios. Y ambas cosas incrementan la desigualdad entre los hogares.
Estudios recientes revelan un aumento del margen comercial en Estados Unidos, así como en muchos otros países. La figura 2.21, con datos de Estados Unidos, muestra un descenso del margen comercial medio desde mediados de la década de 1960 hasta 1980, un rápido aumento hasta 2000 y, después, tras una década de estabilidad, un nuevo incremento a partir de la crisis financiera mundial. El margen medio es ahora más del doble que en 1980.
Encontrarás una comparativa interesante con datos de Europa en Jan Eeckhout. 2021. «Book review: The great reversal by Thomas Philippon». Journal of Economic Literature 59 (4): pp. 1340–1960.
Figura 2.21 Margen comercial medio estimado para las empresas de Estados Unidos (1955–2016).
Jan De Loecker, Jan Eeckhout y Gabriel Unger. 2020. «The Rise of Market Power and the Macroeconomic Implications». The Quarterly Journal of Economics 135 (2): pp. 561–644.
Nota: El gráfico ilustra nuestra medida del margen comercial (\(μ\)); el artículo usa una medida diferente, que es igual a \(1/(1-μ)\).
- beneficio, beneficio económico
- El beneficio de una empresa es la diferencia entre sus ingresos y sus costes totales. A menudo se utiliza la expresión «beneficio económico» para destacar que se tiene en cuenta el coste de oportunidad del capital (el cual no se incluye en el beneficio contable).
A lo largo del mismo periodo fue aumentando la proporción de la renta de la economía que va a parar a los propietarios de empresas en forma de beneficios económicos, tal como se ilustra, también para Estados Unidos, en la figura 2.22.
Figura 2.22 Proporción de beneficios económicos en la renta del sector empresarial no financiero de Estados Unidos (1946–2016).
Simcha Barkai. 2020. «Declining Labor and Capital Shares». The Journal of Finance 75 (5): pp. 2421–2463; S. Barkai y S. G. Benzell. «70 years of US corporate profits». Artículo en preparación.
Para calcular el porcentaje de beneficios de la economía estadounidense en la figura 2.22, los autores dividen la renta en tres partes. Una es la proporción que va a parar a la mano de obra. El resto son «beneficios» que se dividen entre las otras dos partes. La fracción de «capital» es el coste de oportunidad del capital como proporción de la renta; la parte restante es lo que en el gráfico se etiqueta como «Porcentaje de beneficios» y es la parte de la renta que se convierte en beneficios económicos. En el modelo WS–PS no hay capital, lo que significa que la parte destinada a beneficios económicos es el porcentaje de beneficios.
Escucha al economista John Van Reenen hablando sobre el auge de las empresas superestrella y los desafíos que plantean a los responsables políticos que intentan mantener o recuperar una economía competitiva.
Los estudios de las tendencias de los márgenes comerciales y las tasas de beneficio económico apuntan a que la caída de la competencia en los mercados de bienes y servicios tiene una importancia crucial. Esta deriva sugiere que se ha producido un desplazamiento a largo plazo en el equilibrio de poder dentro de la economía de Estados Unidos (y también en otros países, incluidos algunos europeos) que lo inclina hacia el lado de los propietarios de empresas y lo aparta del lado de los trabajadores y sus clientes. Al mismo tiempo, desde la década de 1980, la desigualdad entre hogares estadounidenses ha ido en aumento. Una cuestión importante que aún suscita un gran debate es en qué medida esta tendencia se ha visto favorecida por la disminución de la competencia.
La figura 2.23 muestra la evolución de la desigualdad entre los hogares de Estados Unidos de acuerdo con sus rentas de mercado (antes de pagar impuestos y de percibir transferencias) entre 1913 y 2019.
Figura 2.23 El coeficiente de Gini para las rentas de mercado en Estados Unidos (1913–2019).
World Inequality Database. 2023.
Los datos sobre el aumento de los márgenes comerciales y el porcentaje de beneficios en Estados Unidos desde 1980 concuerdan con una disminución del nivel de competencia al que se enfrentan las empresas. En el modelo WS–PS, esto se representa mediante un desplazamiento hacia abajo de la curva de fijación de precios. Si solo se tiene en cuenta el desplazamiento de la curva PS, el nuevo equilibrio se sitúa en el punto B de la figura 2.24. El modelo predice que un descenso del nivel de competencia y el correspondiente desplazamiento hacia abajo de la curva PS depararán un aumento de la desigualdad por dos razones:
- Un margen comercial más alto significa un porcentaje de beneficios mayor: Cuando el modelo solo incluye costes laborales, el margen comercial es el porcentaje de beneficios, tal como se ve en la nueva curva PS, más baja, de la figura 2.24 y en el descenso de la participación salarial de 0,79 a 0,60.
- El desempleo en equilibrio es más alto: En la figura, con una economía formada por 100 personas, el número de desempleados sube de 7 a 10.
Sin embargo, esta predicción plantea un enigma: el aumento previsto del desempleo estructural en el punto B no se dio en la economía estadounidense. Para que el modelo concuerde con los datos de caída de la competencia en los mercados de productos y, en todo caso, con la caída del desempleo, es necesario introducir un segundo aspecto que se observó en Estados Unidos durante el mismo periodo: el debilitamiento de los sindicatos, como ya comentamos en la sección 2.5. La figura 2.14 muestra, en el modelo WS-PS, cómo el debilitamiento de los sindicatos implica un desplazamiento hacia abajo de la curva de fijación de salarios, lo que reduce el desempleo estructural.
Sigue el análisis de la figura 2.24 para comprender cómo la combinación de un poder de mercado al alza y una posición de negociación más débil por parte de los trabajadores concuerda con la predicción del modelo de un aumento de la desigualdad sin una subida del desempleo. De hecho, en el ejemplo, el desempleo es más bajo en el punto C que en la situación inicial (punto A).
Pregunta 2.10 Elige las respuestas que sean correctas
Supongamos que, en comparación con una década atrás, el salario real en una economía ha aumentado y el desempleo también ha crecido, mientras que el tamaño de la población activa se ha mantenido invariable. ¿Cuál de los siguientes cambios en el modelo WS–PS concuerda con esta información?
- La curva PS se desplazaría hacia abajo y la curva WS se desplazaría hacia arriba, de modo que el salario real caería pero el desempleo crecería.
- La curva PS se desplazaría hacia arriba y la curva WS se desplazaría hacia abajo, de modo que el salario real aumentaría, pero el desempleo descendería.
- La curva PS se desplazaría hacia arriba y la curva WS se desplazaría hacia arriba, por lo que los salarios reales crecerían y el desempleo aumentaría.
- Ambos cambios afectan tan solo a la curva PS, así que el nuevo equilibrio tendrá, o bien salarios reales más altos y menos desempleo, o bien salarios reales más bajos y más desempleo.
Ahora podemos utilizar el modelo desarrollado en la sección 2.3 para ilustrar las implicaciones que tiene para la desigualdad el aumento del poder de mercado unido al debilitamiento de los sindicatos, así como la aparición de la economía gig (figura 2.25).
En este ejemplo, el efecto del aumento del porcentaje de beneficios que aleja la curva de Lorenz de la línea de igualdad es superior al efecto de la caída del desempleo que reduce la desigualdad.
Al combinar el modelo (figuras 2.24 y 2.25) con los datos de márgenes comerciales y el porcentaje de beneficios de las figuras 2.21 y 2.22 se respalda la hipótesis de que la caída de la competencia en los mercados de bienes y servicios en Estados Unidos es parte del argumento que explica el aumento de la desigualdad entre hogares, tal como muestra el coeficiente de Gini en la figura 2.23. Las tendencias en estos gráficos son similares, aunque también existen otros factores que pudieron intervenir.
Otros aspectos relevantes para el aumento de la desigualdad de las rentas de mercado en los hogares estadounidenses son la automatización (La economía 1.0, sección 19.7) y lo que se conoce como el «shock chino» (La economía 1.0, sección 18.7). Las personas dedicadas a ciertas profesiones, como el trabajo administrativo, han sido las más perjudicadas por el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de reemplazarlas en tareas rutinarias. El impacto de China se produjo cuando los bienes fabricados en ese país irrumpieron en el mercado mundial tras su ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2001. En consecuencia, las personas que trabajaban en determinados sectores, como los de muebles, textiles, juguetes y artículos electrónicos, perdieron su empleo. Las personas afectadas por la automatización y el shock de China pasaron a ocupar puestos menos estables y peor pagados o dejaron de formar parte de la población activa.
Ejercicio 2.8 Automatización y desigualdad
Supongamos una economía formada inicialmente por cinco empleadores y 95 trabajadores. Cinco de los trabajadores están desempleados y los 90 que tienen empleo reciben el mismo salario, aunque desempeñan tareas rutinarias y no rutinarias. Estos 90 trabajadores reciben el 60 % de la producción de la economía, y los empleadores obtienen el 40 % restante.
- Haz un diagrama WS–PS y otro con la curva de Lorenz para ilustrar esta situación y calcula el coeficiente de Gini correspondiente.
Supongamos ahora que se introduce maquinaria que realiza trabajos rutinarios que siempre habían efectuado las personas. Como consecuencia, cinco de los trabajadores que realizan tareas rutinarias se quedan desempleados y 55 sufren una pérdida de su poder de negociación (porque a ellos también se les puede reemplazar) y ahora solo reciben el 10 % de la producción de la economía. 30 trabajadores (que realizan trabajos no rutinarios y no pueden ser reemplazados por máquinas) reciben el 50 % restante. - Usa tu gráfico con la curva de Lorenz de la pregunta 1 para ilustrar la nueva situación y calcula el coeficiente de Gini correspondiente.
