Unidad 8 Dinámica de la economía: crisis financieras y ambientales
8.8 Caso práctico: la desigualdad y la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y su estallido
Hasta ahora no hemos tenido en cuenta el papel de la desigualdad como factor causal de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y su estallido. En esta sección, exponemos razones por las que el papel mucho mayor de la vivienda en la riqueza de los hogares con rentas más bajas se tradujo en que, si bien se beneficiaron de ganancias de capital cuando la burbuja inmobiliaria crecía, fueron los más afectados por el estallido.
La figura 8.18 muestra las tendencias del precio de la vivienda y del endeudamiento de los hogares en Estados Unidos, medidos como el cociente entre la deuda y la renta disponible de los hogares. El ritmo con el que se iba incrementando el precio de la vivienda en Estados Unidos se aceleró a partir del año 2000 y la burbuja inmobiliaria se correlacionó con un auge del crédito. Esa es la razón de que se la denomine burbuja del precio de la vivienda alimentada por el crédito.
Figura 8.18 La ratio entre deuda e ingresos de los hogares y el precio de la vivienda en Estados Unidos (1950–2022).
Reserva Federal de Estados Unidos. 2024. «Financial Accounts of the United States, Historical»; Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos; Banco de la Reserva Federal de San Luis (FRED).
Al final llegó el estallido de la burbuja. El cociente entre deuda e ingresos se redujo a medida que los hogares ahorraban para restablecer su objetivo de riqueza.
Riqueza de los hogares y desigualdad
La figura 8.19 ofrece una foto fija de la composición del balance de los hogares cuando el precio de la vivienda estaba cerca de su máximo, justo antes de que tuvieran lugar el desplome de precios y la crisis financiera. El gráfico distingue entre patrimonio inmobiliario, deudas y activos financieros. Llamamos patrimonio inmobiliario a lo que realmente se posee de la vivienda. Si no se tiene una hipoteca, entonces no se debe nada por la vivienda (es decir, no se tiene deuda inmobiliaria) y se posee la vivienda por completo, de manera que el patrimonio inmobiliario es el valor entero de la vivienda.
En este gráfico, los activos financieros engloban cuentas bancarias, depósitos y fondos de inversión, bonos del Estado y de empresas, acciones y otros intereses societarios que se posean. La riqueza de un hogar o, lo que es lo mismo, su patrimonio neto, está formado por sus activos financieros y no financieros (principalmente viviendas) menos las deudas contraídas. Entre la deuda puede haber préstamos de estudio, para la compra de automóviles o de otro tipo, además de la deuda hipotecaria.
En el gráfico, el balance de un hogar se representa de una forma novedosa. Normalmente, los activos están en la columna de la izquierda de la tabla en que se estructura el balance y, por definición, son iguales al pasivo más el patrimonio neto, situados en la columna de la derecha. Aquí la información clave se condensa en una sola columna para facilitar las comparaciones entre diferentes tipos de hogares: el 100 % representa el valor del activo de un hogar (lo cual comprende el valor de sus activos no financieros más los financieros). En la figura se muestra otro modo de expresar lo mismo: el total del activo (normalizado a 100 %) es igual al total del pasivo más el patrimonio neto (que se divide entre patrimonio inmobiliario y activos financieros).
Figura 8.19 Riqueza y deuda de los hogares estadounidenses: quintil más pobre y quintil más rico según el patrimonio neto en 2007.
Adaptación de la figura 2.1 de Atif Mian y Amir Sufi. 2014. House of Debt: How They (and You) Caused the Great Recession, and How We Can Prevent It From Happening Again. Chicago: The University of Chicago Press. [La casa de la deuda: las causas y las soluciones de la gran recesión, trad. cast. de Javier San Julián Arrupe, Madrid: RBA, 2015].
La barra de la izquierda muestra los datos del 20 % más pobre de los hogares según el patrimonio neto. Normalmente, los hogares pobres solo pueden conseguir préstamos si ponen la vivienda como garantía. Tienen poca riqueza financiera, como refleja la escasa altura del rectángulo verde. En promedio, estos hogares tienen mucha más deuda que la proporción que poseen de su vivienda (es decir, el banco que les concedió la hipoteca es propietario de la mayor parte de la vivienda) y son vulnerables a una bajada del precio de las viviendas.
Por definición, los hogares ricos tienen muchos más activos (el «patrimonio neto» de la figura) que deudas. A diferencia de los hogares pobres, su activo consiste principalmente en activos financieros (junto con la propiedad directa de empresas pequeñas, por ejemplo).
Como trasfondo de la burbuja alimentada por el crédito que precedió a la crisis financiera, resulta revelador comparar cómo han evolucionado los ingresos y la riqueza de los hogares más pobres y más ricos a lo largo de los 70 últimos años. Por medio de un índice ajustado a 100 en 1971, el panel superior de la figura 8.20 compara el crecimiento de los ingresos de tres grupos a partir de entonces. Los ingresos del 50 % más pobre se duplicaron entre 1950 y 1971, pero aumentaron poco después. Al mismo tiempo que los ingresos de la mitad más pobre se estancaban, los del 10 % más rico habían crecido hasta 2,5 veces el nivel de 1971 para cuando se produjo la crisis financiera.
Del estancamiento de los ingresos de la mitad más pobre de los hogares que se observa en la figura 8.20, se derivó un creciente imperativo económico y político de proporcionar al menos parte del «sueño americano» mediante la extensión del acceso a la propiedad de la vivienda entre quienes no cumplían los criterios básicos establecidos por los prestamistas en cuanto a la cuantía de la entrada y los ingresos del hogar. La década de 2000 vio la proliferación de las llamadas hipotecas de alto riesgo.
El panel inferior de la figura 8.20 muestra la evolución de la riqueza de los mismos grupos de hogares. El encarecimiento de la vivienda durante esa década aumentó el incentivo y la posibilidad de que los propietarios de viviendas pidiesen dinero prestado, y las hipotecas de alto riesgo permitieron que los préstamos llegaran a más gente. El resultado fue que los hogares de la mitad más pobre que no habían visto crecer sus ingresos pero eran propietarios de una vivienda experimentaron el aumento de la riqueza a través de la ganancia de capital asociada con la subida del precio de la vivienda.
Figura 8.20 Crecimiento de los ingresos (panel superior) y de la riqueza (panel inferior) de tres grupos de riqueza: el 50 % más pobre, el 40 % intermedio-alto (50–90 %) y el 10 % más rico; para cada grupo, 1971 = 100. El índice del precio de la vivienda se representa en el panel inferior (1980 = 100).
Moritz Kuhn, Moritz Schularick y Ulrike Steins. 2020. «Income and Wealth Inequality in America, 1949–2016». Journal of Political Economy 128 (9).
Para quienes se encontraban en la mitad más pobre, la riqueza era un 50 % mayor a mediados de los noventa que en 1971 y volvió a crecer, por lo que, para cuando tuvo lugar la crisis financiera en 2008, era el doble que en 1971. Entonces cayó a un 60 % del valor de referencia de 1971 y recuperó parte de esa pérdida antes de que golpeara la pandemia.
Las ganancias patrimoniales logradas por los más ricos superaron las conseguidas por la mitad más pobre. Con una mayor diversificación en sus carteras, los hogares más ricos se beneficiaron de la subida de los mercados de valores (y de las ganancias de capital por las viviendas). Por lo tanto, para el 10 % más rico la pérdida de riqueza que siguió a la crisis financiera fue mucho más contenida y para 2015 ya había recuperado con creces el nivel previo a la crisis.
La desigualdad en la distribución de los ingresos y la riqueza en Estados Unidos contribuyó a las condiciones que provocaron la crisis financiera. Pero también fue crucial el comportamiento de los bancos, que vamos a analizar a continuación.
Pregunta 8.7 Elige las respuestas que sean correctas
Teniendo en cuenta la información de las figuras 8.18, 8.19 y 8.20, lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.
- Como ilustra la figura 8.18, estas dos variables tienden a moverse juntas en la misma dirección.
- El gráfico muestra porcentajes que suman el 100 %, por lo que no podemos comparar cantidades absolutas entre los grupos de hogares. Solo podemos decir que el 20 % más pobre de los hogares tiene mucha más deuda que patrimonio inmobiliario, a diferencia de lo que sucede con el grupo del 20 % más rico.
- Los ingresos del 50 % más pobre se han estancado, pero los del grupo intermedio-alto (50–90 %) han aumentado (aunque no tanto como los del 10 % más rico).
- La riqueza de quienes están en el 50 % más pobre cayó al 60 % del valor de referencia de 1971 durante la crisis financiera mundial y poco de aquellas pérdidas se había recuperado antes de la pandemia.
