Unidad 8 Dinámica de la economía: crisis financieras y ambientales

8.8 Caso práctico: la desigualdad y la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y su estallido

Hasta ahora no hemos tenido en cuenta el papel de la desigualdad como factor causal de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos y su estallido. En esta sección, exponemos razones por las que el papel mucho mayor de la vivienda en la riqueza de los hogares con rentas más bajas se tradujo en que, si bien se beneficiaron de ganancias de capital cuando la burbuja inmobiliaria crecía, fueron los más afectados por el estallido.

La figura 8.18 muestra las tendencias del precio de la vivienda y del endeudamiento de los hogares en Estados Unidos, medidos como el cociente entre la deuda y la renta disponible de los hogares. El ritmo con el que se iba incrementando el precio de la vivienda en Estados Unidos se aceleró a partir del año 2000 y la burbuja inmobiliaria se correlacionó con un auge del crédito. Esa es la razón de que se la denomine burbuja del precio de la vivienda alimentada por el crédito.

El gráfico de líneas ilustra el cociente entre la deuda y los ingresos de los hogares y el precio de la vivienda en Estados Unidos entre 1950 y 2022. El eje horizontal muestra los años, que van de 1950 a 2025, mientras que el eje vertical representa valores entre 0 y 200. Hay dos líneas: una indica el cociente entre la deuda y los ingresos de los hogares, mientras que la otra representa el índice del precio de la vivienda, con 2005 como año base e igualado a 100. La línea del cociente entre la deuda y los ingresos de los hogares muestra una tendencia creciente bastante regular y va desde casi 40 en 1950 hasta 100 en 2000. Luego se acelera y llega a un pico en 2006, antes de disminuir hasta poco más de 100 a finales de 2019. Después de 2019, empieza a subir rápido, superando 120 para 2022. La línea que representa el índice del precio de la vivienda muestra una tendencia ascendente más rápida que la del cociente entre deuda e ingresos de los hogares. Sube desde 20 en 1975 hasta un pico de más de 120 en 2006. Entonces baja hasta 100 a principios de la década de 2010, antes de dispararse hasta casi 200 para 2022.
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https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/08-financial-environmental-crises-08-inequality-us-housing-application.html#figura-8-18

Figura 8.18 La ratio entre deuda e ingresos de los hogares y el precio de la vivienda en Estados Unidos (1950–2022).

Reserva Federal de Estados Unidos. 2024. «Financial Accounts of the United States, Historical»; Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos; Banco de la Reserva Federal de San Luis (FRED).

Al final llegó el estallido de la burbuja. El cociente entre deuda e ingresos se redujo a medida que los hogares ahorraban para restablecer su objetivo de riqueza.

Riqueza de los hogares y desigualdad

La figura 8.19 ofrece una foto fija de la composición del balance de los hogares cuando el precio de la vivienda estaba cerca de su máximo, justo antes de que tuvieran lugar el desplome de precios y la crisis financiera. El gráfico distingue entre patrimonio inmobiliario, deudas y activos financieros. Llamamos patrimonio inmobiliario a lo que realmente se posee de la vivienda. Si no se tiene una hipoteca, entonces no se debe nada por la vivienda (es decir, no se tiene deuda inmobiliaria) y se posee la vivienda por completo, de manera que el patrimonio inmobiliario es el valor entero de la vivienda.

En este gráfico, los activos financieros engloban cuentas bancarias, depósitos y fondos de inversión, bonos del Estado y de empresas, acciones y otros intereses societarios que se posean. La riqueza de un hogar o, lo que es lo mismo, su patrimonio neto, está formado por sus activos financieros y no financieros (principalmente viviendas) menos las deudas contraídas. Entre la deuda puede haber préstamos de estudio, para la compra de automóviles o de otro tipo, además de la deuda hipotecaria.

En el gráfico, el balance de un hogar se representa de una forma novedosa. Normalmente, los activos están en la columna de la izquierda de la tabla en que se estructura el balance y, por definición, son iguales al pasivo más el patrimonio neto, situados en la columna de la derecha. Aquí la información clave se condensa en una sola columna para facilitar las comparaciones entre diferentes tipos de hogares: el 100 % representa el valor del activo de un hogar (lo cual comprende el valor de sus activos no financieros más los financieros). En la figura se muestra otro modo de expresar lo mismo: el total del activo (normalizado a 100 %) es igual al total del pasivo más el patrimonio neto (que se divide entre patrimonio inmobiliario y activos financieros).

Este gráfico de barras ilustra la riqueza y la deuda de los hogares más pobres y más ricos de Estados Unidos según su patrimonio neto en 2007. El eje vertical muestra el patrimonio neto más la deuda de los hogares como porcentaje del total del activo, en un intervalo que va de 0 % a 100 %. Hay dos barras: la de la izquierda representa el patrimonio neto más la deuda del 20 % más pobre de los hogares según el patrimonio neto; la de la derecha representa los mismos datos del 20 % más rico. En el grupo más pobre, su patrimonio neto constituye menos del 25 % del total de su activo, por lo que más del 75 % es deuda. Su patrimonio neto está formado por patrimonio inmobiliario y activos financieros, siendo estos últimos solo una quinta parte del patrimonio inmobiliario. En el grupo más rico, su patrimonio neto constituye en torno a un 90 % del total de su activo, por lo que la deuda representa solo el 10%. Su patrimonio neto también está formado por patrimonio inmobiliario y activos financieros, siendo estos últimos alrededor de cuatro veces el patrimonio inmobiliario.
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Figura 8.19 Riqueza y deuda de los hogares estadounidenses: quintil más pobre y quintil más rico según el patrimonio neto en 2007.

Adaptación de la figura 2.1 de Atif Mian y Amir Sufi. 2014. House of Debt: How They (and You) Caused the Great Recession, and How We Can Prevent It From Happening Again. Chicago: The University of Chicago Press. [La casa de la deuda: las causas y las soluciones de la gran recesión, trad. cast. de Javier San Julián Arrupe, Madrid: RBA, 2015].

La barra de la izquierda muestra los datos del 20 % más pobre de los hogares según el patrimonio neto. Normalmente, los hogares pobres solo pueden conseguir préstamos si ponen la vivienda como garantía. Tienen poca riqueza financiera, como refleja la escasa altura del rectángulo verde. En promedio, estos hogares tienen mucha más deuda que la proporción que poseen de su vivienda (es decir, el banco que les concedió la hipoteca es propietario de la mayor parte de la vivienda) y son vulnerables a una bajada del precio de las viviendas.

Por definición, los hogares ricos tienen muchos más activos (el «patrimonio neto» de la figura) que deudas. A diferencia de los hogares pobres, su activo consiste principalmente en activos financieros (junto con la propiedad directa de empresas pequeñas, por ejemplo).

Como trasfondo de la burbuja alimentada por el crédito que precedió a la crisis financiera, resulta revelador comparar cómo han evolucionado los ingresos y la riqueza de los hogares más pobres y más ricos a lo largo de los 70 últimos años. Por medio de un índice ajustado a 100 en 1971, el panel superior de la figura 8.20 compara el crecimiento de los ingresos de tres grupos a partir de entonces. Los ingresos del 50 % más pobre se duplicaron entre 1950 y 1971, pero aumentaron poco después. Al mismo tiempo que los ingresos de la mitad más pobre se estancaban, los del 10 % más rico habían crecido hasta 2,5 veces el nivel de 1971 para cuando se produjo la crisis financiera.

Del estancamiento de los ingresos de la mitad más pobre de los hogares que se observa en la figura 8.20, se derivó un creciente imperativo económico y político de proporcionar al menos parte del «sueño americano» mediante la extensión del acceso a la propiedad de la vivienda entre quienes no cumplían los criterios básicos establecidos por los prestamistas en cuanto a la cuantía de la entrada y los ingresos del hogar. La década de 2000 vio la proliferación de las llamadas hipotecas de alto riesgo.

El panel inferior de la figura 8.20 muestra la evolución de la riqueza de los mismos grupos de hogares. El encarecimiento de la vivienda durante esa década aumentó el incentivo y la posibilidad de que los propietarios de viviendas pidiesen dinero prestado, y las hipotecas de alto riesgo permitieron que los préstamos llegaran a más gente. El resultado fue que los hogares de la mitad más pobre que no habían visto crecer sus ingresos pero eran propietarios de una vivienda experimentaron el aumento de la riqueza a través de la ganancia de capital asociada con la subida del precio de la vivienda.

Hay dos gráficos de líneas. El primer gráfico de líneas ilustra el crecimiento de los ingresos en tres grupos de riqueza: el 50 % más pobre, el 40 % intermedio y el 10 % más rico. El eje horizontal muestra los años, que van de 1950 a 2020, mientras que el eje vertical muestra el índice de los ingresos de los hogares, en un intervalo que va de 50 a 250, con 1971 como año base (100). Hay tres líneas, cada una de las cuales representa uno de los tres grupos de riqueza. Entre 1950 y 1970, las tres líneas muestran una tendencia parecida y aumentan de forma sostenida desde alrededor de 50 hasta 100. Después de 1970, la línea del 50 % más pobre presenta un descenso continuo y llega a un mínimo de alrededor de 75 a finales de los ochenta. Entonces, vuelve gradualmente hasta 100 hacia 2000 y se mantiene en ese nivel, con una ligera bajada hasta 90 a principios de la década de 2010. La línea del 40 % intermedio asciende en general después de 1970, llegando a un pico alrededor de 140 hacia 2016, a pesar de notables caídas a finales de los ochenta y a principios de los 2000. La línea del 10 % más rico exhibe el crecimiento más rápido después de 1970, llegando casi a 250 hacia 2016, con caídas parecidas a finales de los ochenta y a principios de los 2000. El segundo gráfico de líneas ilustra el crecimiento de la riqueza de los mismos tres grupos. El eje horizontal muestra los años, que van de 1950 a 2020, mientras que el eje vertical muestra el índice de la riqueza de los hogares, en un intervalo que va de 50 a 450, con 1971 como año base (100). Hay cuatro líneas: tres para cada grupo de riqueza y una línea discontinua para el índice del precio de la vivienda, con 1980 como año base (100). Entre 1950 y finales de los noventa, las líneas de riqueza de los tres grupos muestran un aumento sostenido desde alrededor de 50 hasta 150. Después, la línea del 50 % más pobre sube muy lentamente, llegando a un máximo de 200 en 2006 antes de bajar bruscamente hasta alrededor de 75 a principios de la década de 2010. Luego se recupera con suavidad hasta llegar casi a 100 en 2016. Las líneas del 40 % intermedio y del 10 % más rico ascienden con más rapidez hasta alrededor de 2005. Después, la línea del 40 % intermedio baja desde casi 250 hasta menos de 200 a principios de los 2010 y se recupera hasta alrededor de 225 hacia 2016. La línea del 10 % más rico baja desde alrededor de 275 hasta menos de 250 a principios de los 2010 y a continuación se dispara hasta más de 300 para 2016. La línea discontinua del índice del precio de la vivienda muestra el aumento más rápido y pasa desde poco más de 50 en 1975 hasta más de 375 en 2005, luego baja significativamente hasta poco más de 300 a principios de la década de 2010 y por último se dispara hasta más de 450 para 2020.
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Figura 8.20 Crecimiento de los ingresos (panel superior) y de la riqueza (panel inferior) de tres grupos de riqueza: el 50 % más pobre, el 40 % intermedio-alto (50–90 %) y el 10 % más rico; para cada grupo, 1971 = 100. El índice del precio de la vivienda se representa en el panel inferior (1980 = 100).

Moritz Kuhn, Moritz Schularick y Ulrike Steins. 2020. «Income and Wealth Inequality in America, 1949–2016». Journal of Political Economy 128 (9).

Para quienes se encontraban en la mitad más pobre, la riqueza era un 50 % mayor a mediados de los noventa que en 1971 y volvió a crecer, por lo que, para cuando tuvo lugar la crisis financiera en 2008, era el doble que en 1971. Entonces cayó a un 60 % del valor de referencia de 1971 y recuperó parte de esa pérdida antes de que golpeara la pandemia.

Las ganancias patrimoniales logradas por los más ricos superaron las conseguidas por la mitad más pobre. Con una mayor diversificación en sus carteras, los hogares más ricos se beneficiaron de la subida de los mercados de valores (y de las ganancias de capital por las viviendas). Por lo tanto, para el 10 % más rico la pérdida de riqueza que siguió a la crisis financiera fue mucho más contenida y para 2015 ya había recuperado con creces el nivel previo a la crisis.

La desigualdad en la distribución de los ingresos y la riqueza en Estados Unidos contribuyó a las condiciones que provocaron la crisis financiera. Pero también fue crucial el comportamiento de los bancos, que vamos a analizar a continuación.

Pregunta 8.7 Elige las respuestas que sean correctas

Teniendo en cuenta la información de las figuras 8.18, 8.19 y 8.20, lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.

  • La ratio entre la deuda y los ingresos guarda una correlación positiva con el precio de la vivienda.
  • El 20 % más pobre de los hogares estadounidenses tiene más deuda (en cantidades absolutas) que el 20 % más rico.
  • Los ingresos del 90 % más pobre de la población de Estados Unidos se han estancado desde los años setenta.
  • El 50 % más pobre se benefició del auge del precio de la vivienda, pero aún no se ha recuperado de la crisis financiera mundial.
  • Como ilustra la figura 8.18, estas dos variables tienden a moverse juntas en la misma dirección.
  • El gráfico muestra porcentajes que suman el 100 %, por lo que no podemos comparar cantidades absolutas entre los grupos de hogares. Solo podemos decir que el 20 % más pobre de los hogares tiene mucha más deuda que patrimonio inmobiliario, a diferencia de lo que sucede con el grupo del 20 % más rico.
  • Los ingresos del 50 % más pobre se han estancado, pero los del grupo intermedio-alto (50–90 %) han aumentado (aunque no tanto como los del 10 % más rico).
  • La riqueza de quienes están en el 50 % más pobre cayó al 60 % del valor de referencia de 1971 durante la crisis financiera mundial y poco de aquellas pérdidas se había recuperado antes de la pandemia.