Unidad 7 Política macroeconómica en la economía global
7.3 Régimen de tipo de cambio flexible sin objetivo de inflación estable (FlexNIT)
En dos de los tres regímenes que hemos planteado en la sección anterior, el gobierno «se ata de manos a sí mismo» a propósito: en una economía FlexIT, dando independencia a un banco central que intenta alcanzar un objetivo de inflación; en una economía Fix, renunciando del todo a una política monetaria nacional.
Para entender por qué los gobiernos optan por atarse de manos, vamos a empezar por contemplar el caso de una economía FlexNIT, en la que el gobierno no se ata de manos: el país tiene tipos de cambio flexibles, pero sin la disciplina de un objetivo de inflación. El resultado es que lleva a cabo su propia política monetaria, pero es susceptible de encontrarse con problemas para controlar la inflación. También mostramos en esta sección que la flexibilidad en los tipos de cambio puede exacerbar las presiones inflacionarias.
Tipo de cambio real con un tipo de cambio nominal flexible
Pensemos en la definición del tipo de cambio real (competitividad) entre dos países:
\[c = \frac{e \times P^*}{P}\]Considerando que el nivel de los precios extranjeros, \(P^*\), nos viene dado, la fórmula nos dice que hay dos formas en las que el tipo de cambio real puede variar en un régimen cambiario flexible: mediante la inflación nacional o por la variación del tipo de cambio nominal.
Partiendo de un régimen FlexIT tanto en el país propio como en el extranjero, si los dos tuvieran objetivos de inflación similares y se acercaran a ellos, entonces \(P\) cambiaría aproximadamente al mismo ritmo que \(P^*\), por lo que el cociente de los precios, \(P^*/P\), se mantendría razonablemente estable.
En consecuencia, en una economía FlexIT, una variación del tipo de cambio nominal, \(e\), suele traducirse en una variación proporcional parecida del tipo de cambio real, \(c\). Como se ilustra en la figura 7.5, se trata del mecanismo de un régimen FlexIT por el que el ajuste del tipo de cambio refuerza la decisión del banco central sobre el tipo de interés.
No obstante, en el régimen FlexNIT, el banco central no tiene un objetivo de inflación. Por lo tanto, las cosas funcionan de otra manera. Para empezar, vamos a reorganizar la expresión del tipo de cambio real. Si dividimos el numerador y el denominador de la fracción entre el nivel de los precios extranjeros, \(P^*\), podemos formular el tipo de cambio real de este modo:
\[c = \frac{e \times P^*}{P} = \frac{e}{P/P^*}\]Dicho en palabras:
\[\text{Tipo de cambio real} = c = \frac{\text{Tipo de cambio nominal}}{\text{Cociente de precios}}\]Esto nos dice que, si otras cosas no cambian, un aumento de \(e\) (depreciación) se traducirá en un incremento de \(c\) (depreciación real o mejora de la competitividad nacional), pero que eso se contrarrestará por cualquier incremento del cociente de precios, \(P/P^*\) (precios nacionales con respecto a los precios de otros sitios). El cociente de precios se incrementará si la inflación nacional es mayor que la extranjera.
Si un país tiene una inflación sistemáticamente más alta que otro, perderá competitividad periodo a periodo a menos que su tipo de cambio nominal se deprecie continuamente para contrarrestarlo. Pero si el tipo de cambio nominal, \(e\), y el cociente de precios, \(P/P^*\), subieran en la misma proporción (por ejemplo, ambos se multiplicaran por dos), el tipo de cambio real y la competitividad nacional no sufrirían ningún cambio.
Para entender las implicaciones de esta relación, vamos a analizar de nuevo el efecto de un choque positivo de demanda agregada, como el de la figura 7.5, pero esta vez sin la disciplina de un objetivo de inflación estable.
Régimen FlexNIT: impacto de un choque positivo de demanda interna
Para aclarar el contraste con el caso FlexIT, partimos de la misma posición inicial que en la figura 7.5. Un país resulta afectado por un choque de demanda que es específico de la economía nacional. Sigue los pasos de la figura 7.7 para analizar lo que sucede después.
La figura 7.7 muestra que, sin la disciplina que impone un objetivo de inflación, no hay nada que impida que la inflación tienda a aumentar, ya que las expectativas de inflación se ajustan en cada ronda de fijación de salarios y precios. En consecuencia, para cuando se relaje el choque de demanda, ya se habrá incorporado al sistema un nivel de inflación más alto.
En el ejemplo de la figura 7.7, la inflación acaba estabilizándose en un 10 % en la economía nacional, mientras que se mantiene en un 2 % en otros sitios. ¿Qué implicaciones tiene eso para el tipo de cambio nominal?
Diferentes tasas de inflación a largo plazo y depreciación nominal con un tipo de cambio flexible
Cuando hay equilibrio en el lado de la oferta, el tipo de cambio real (la competitividad) debe ser constante, pues, de lo contrario, cambiarán las exportaciones netas y, por tanto, también la producción y el empleo, y no habrá equilibrio.
La fórmula del tipo de cambio real muestra que varía si lo hace el tipo de cambio nominal o si las tasas de inflación nacional y extranjera son diferentes. Así, con un tipo de cambio flexible, es posible en principio que el tipo de cambio se ajuste para mantener constante la competitividad cuando las tasas de inflación no son la misma. De ser mayor la inflación nacional que la del país extranjero, la competitividad puede mantenerse igual siempre que su tipo de cambio nominal se deprecie lo suficiente.
Para formularlo con mayor precisión, vamos a introducir una nueva variable, \(\delta\) (la letra griega delta minúscula), que represente la tasa de depreciación del tipo de cambio nominal. Si \(e\) cambia de \(e_0\) a \(e_1\) a lo largo de un año, la tasa de depreciación es:
\[\delta = \frac{e_1 - e_0}{e_0}\]y \(\delta > 0\) implica que el tipo de cambio nominal se está depreciando, es decir, el precio de la moneda extranjera en moneda nacional es más alto.
Si examinamos con atención la expresión de la competitividad:
\[c = \frac{e \times P^*}{P}\]podemos observar cómo varía c en respuesta a la inflación y la depreciación:
- La depreciación, \(\delta\), incrementa \(e\), lo que eleva \(c\).
- La inflación extranjera, \(π^*\), incrementa \(P^*\), lo cual eleva \(c\).
- La inflación nacional, \(π\), incrementa \(P\), lo cual reduce \(c\).
El efecto general puede resumirse de esta forma:
\[\text{Tasa de variación de la competitividad} \approx \delta + \pi^* - \pi\]No olvides que una depreciación real implica que se incrementa el precio relativo de los bienes extranjeros, por lo que mejora la competitividad nacional. En la ampliación 7.3, mostramos cómo derivar matemáticamente la aproximación.
Expresado en palabras, eso nos dice que la tasa a la que se deprecia el tipo de cambio real es igual aproximadamente a la tasa a la que se deprecia el tipo de cambio nominal más la diferencia entre la inflación extranjera y la nacional.
Al principio de esta sección propusimos que el equilibrio en el lado de la oferta requiere que la competitividad (el tipo de cambio real) sea constante. De lo contrario, variarán la producción y el empleo. La expresión anterior que describe la tasa de variación de la competitividad implica que esta se mantendrá constante (su tasa de variación será cero) solo si el lado derecho de la expresión es exactamente cero. Si reordenamos la expresión, tenemos:
\[\text{Competitividad constante} \Rightarrow \delta = \pi - \pi^*\]En otras palabras, para que el tipo de cambio real sea estable, la tasa de depreciación del tipo de cambio nominal debe compensar exactamente la diferencia existente entre la inflación nacional y la del otro país. Si el país propio tiene una inflación más alta, el tipo de cambio nominal debe depreciarse para mantener la competitividad.
Por ejemplo, supón que la inflación del país extranjero es de un 2 % y que la de la economía nacional se ha estabilizado en el 10 %. Entonces, una competitividad constante implica que el tipo de cambio nominal se estará depreciando a razón del 8 %. Fíjate en que no hemos dicho que el tipo de cambio nominal vaya a acabar depreciándose en esa cantidad, solo que, a menos que suceda así, el tipo de cambio real se revalorizará o se depreciará. Esto repercutiría en la economía real (producción y empleo) y la alejaría de su equilibrio en el lado de la oferta.
Pregunta 7.7 Elige las respuestas que sean correctas
Lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.
- \(c = eP^*/P = e / (P/P^*)\) o, dicho de otro modo, el tipo de cambio nominal dividido entre el cociente de precios. \(P\) hace referencia a los precios en la economía nacional, mientras que \(P^*\) corresponde a los precios en el extranjero.
- Cuando el tipo de cambio nominal se revaloriza (es decir, cuando \(e\) baja) y la inflación interna supera a la externa, el coste relativo \(c\) disminuye con certeza. Esto implica una revalorización real de la moneda y una pérdida de competitividad.
- La tasa de variación de la competitividad sería aproximadamente \(3 \ \% + 2 \ \% \ – \ 8 \ \% = \ –3 \ \%\). En este caso, el tipo de cambio real se estaría revalorizando a un ritmo en torno al 3 %.
- Puede que haya una disminución del empleo en los sectores exportadores y también en los sectores donde la producción nacional compita con las importaciones.
Sin un objetivo de inflación estable, las variaciones del tipo de cambio real pueden reforzar los choques en lugar de estabilizarlos
La figura 7.5 muestra que, en nuestra economía FlexIT de referencia, las variaciones del tipo de cambio real desempeñan un papel importante en la estabilización. Si la economía se ve golpeada por un choque de demanda positivo, el banco central endurece la política monetaria, y la consiguiente revalorización del tipo de cambio nominal y real deprime la demanda agregada, lo cual refuerza el efecto de la contracción monetaria.
¿Qué sería de esperar que sucediese en una economía FlexNIT que tiene su propia política monetaria pero no un objetivo de inflación estable? Sin un objetivo claro de estabilizar la inflación, existe la posibilidad de que las fluctuaciones del tipo de cambio en realidad amplifiquen los choques. Eso es lo que ocurrirá si el gobierno intenta mantener la demanda agregada por encima del nivel compatible con el desempleo de equilibrio. De hecho, es lo que ha pasado con frecuencia en esas economías.
La figura 7.8 describe la interacción entre las variaciones del tipo de cambio y la inflación en una economía FlexNIT durante el periodo en que la inflación se incrementa. Se ilustra la posibilidad de que, para mantener un nivel dado de producción, el responsable político aspire a que el tipo de cambio real siga competitivo cuando la inflación despegue. Para ello, permite que el tipo de cambio nominal se deprecie y así compensar el efecto de la inflación sobre la competitividad.
Inicialmente la depreciación acentuará el efecto del choque de demanda aumentando las exportaciones netas, pero a su vez potenciará la inflación por su efecto sobre el precio de las importaciones. Como consecuencia del más elevado coste de la vida, habrá inflación salarial. Al aumentar la inflación, las depreciaciones nominales deberán ser cada vez mayores para contrarrestar el efecto de la inflación sobre el tipo de cambio real. Mientras el político intente conseguir que el tipo de cambio real siga siendo competitivo, el resultado más probable será una espiral de depreciación, seguida por una mayor inflación, seguida a su vez por depreciaciones aún mayores.
El tiempo que se prolongue este proceso dependerá de cuánto esté preparado el público en general para tolerar una inflación cada vez mayor y de si el político tiene eso en cuenta. Más adelante, vamos a estudiar los datos que hay sobre cómo se desarrolló este proceso en España, antes de la adopción del euro. Empecemos ahora por analizar los objetivos de los responsables políticos.
¿Qué llevaría a los responsables políticos a permitir que se afiance una espiral de inflación–depreciación?
Sabemos que un desempleo elevado y una inflación alta y cada vez mayor son impopulares porque causan perjuicios reales a los hogares (como se trata en la unidad 4). Y, a menos que el gobierno esté dispuesto y en condiciones de tomar medidas en el lado de la oferta de la economía para reducir el desempleo de equilibrio, se enfrenta a un desagradable dilema entre desempleo e inflación.
El intento de mantener el desempleo por debajo del nivel de equilibrio implica una brecha de negociación positiva. Su combinación con la actualización de las expectativas de inflación genera una inflación cada vez mayor, como se muestra en la sección 4.6. En el modelo de la unidad 4, la economía no tenía interacciones con el resto del mundo. Ahora ampliamos el análisis para considerar una economía integrada en los mercados mundiales.
En una economía con tipo de cambio flexible sin objetivo de inflación (FlexNIT), si los responsables políticos intentan mantener el desempleo por debajo del nivel de equilibrio, el resultado será que la inflación subirá en el país más que en el extranjero. Para impedir que empeore la competitividad, con la consiguiente disminución de las exportaciones y aumento del desempleo, el gobierno debe tener una política monetaria laxa y dejar que el tipo de cambio se deprecie. Sin embargo, así la inflación subirá más. La única manera de mantener el desempleo por debajo del nivel de equilibrio es que la inflación suba y que el tipo de cambio nominal se deprecie cada vez más rápido.
Figura 7.9 Efectos de una política monetaria laxa en una economía FlexNIT.
Ejemplo: España antes del euro, tipos de cambio flotantes e inflación
Antes de incorporarse a la eurozona en 1999, España estuvo en un régimen FlexNIT con su propia moneda, la peseta, durante casi 30 años. La figura 7.10 muestra lo que sucedió con la inflación y el tipo de cambio durante ese periodo y nos ayuda a conocer las razones que llevaron a España a adoptar el euro.
Pregunta 7.8 Elige las respuestas que sean correctas
Lee los siguientes enunciados sobre la figura 7.10 y elige los que sean correctos.
- El banco central de España estaba controlado por el gobierno y permitió que la inflación subiese. El banco central de Alemania funcionaba con independencia del gobierno y tenía el compromiso de cumplir un objetivo de inflación, por lo que tomó medidas para mantener baja la inflación.
- El tipo de cambio nominal se depreció en una cantidad parecida al aumento del cociente de precios. Estos efectos compensadores implicaron que el tipo de cambio real varió menos que el tipo nominal.
- La tasa media de depreciación, \(\delta\), fue del 5,5 %, mientras que la brecha media entre las tasas de inflación durante este periodo fue del 6,2 %.
- La inflación española convergió con la alemana solo durante los noventa, ya que España se preparaba para adoptar un régimen de tipo de cambio fijo.
