Unidad 3 Demanda agregada y el modelo multiplicador
3.10 Choques para los hogares y los límites al suavizado del consumo
Las figuras 3.10a y 3.10b (de la sección 3.5) muestran que, sobre el papel y en términos generales, el consumo es menos volátil que la inversión y más uniforme que el PIB. Pero de ninguna manera eso significa que no tenga altibajos. De hecho, si fuera del todo uniforme, como se supone en la figura 3.17, la propensión marginal al consumo (PMC) —que es la base de nuestro modelo multiplicador— sería exactamente cero. En esta sección, vamos a examinar las limitaciones de las contundentes suposiciones de que parte el modelo de suavizado de consumo y demostraremos que eso lleva de forma natural a una función de consumo agregado con una PMC marcadamente positiva y por lo tanto a un multiplicador por encima de la unidad.
¿Cómo reaccionan los hogares a los choques y a los imprevistos que les afectan a ellos, a sus familiares o a la economía en su conjunto? Seguramente les gustaría suavizar el consumo, pero tal vez no puedan hacerlo.
Como se trató en la unidad 1, el término choque o shock se utiliza en economía para describir un suceso imprevisto tanto si es positivo como negativo, ya afecte a una sola persona, un sector o una región o a toda la economía. Como sabemos, la gente piensa en el futuro y trata de prever los posibles imprevistos. Cuando anticipan los choques que pueden afectar a su propio hogar, también actúan en función de esos temores. En una economía moderna, esa es la base de la industria de los seguros.
Podemos distinguir entre dos situaciones:
- El hogar recibe un golpe de buena o mala suerte: por ejemplo, cuando un miembro de la familia que tiene un papel importante en los ingresos del hogar recibe una bonificación o cuando no puede trabajar por una lesión. Es lo que se denomina un choque idiosincrático.
- La economía en su conjunto recibe un golpe de buena o mala suerte: por ejemplo, cuando una nueva tecnología eleva la productividad de un cultivo básico o cuando sube el precio de un bien importado crucial, como el petróleo. Es lo que se denomina un choque común o a nivel de toda la economía.
La gente usa dos estrategias para hacer frente a los choques idiosincrásicos, es decir, los que son específicos de su hogar:1
- autoseguro
- Para mantener su nivel de consumo, los hogares recurren a veces al ahorro y al endeudamiento para autoasegurarse frente a una caída transitoria de ingresos o la necesidad de incrementar el gasto.
- coaseguro, seguro de copartícipe
- Un sistema de coaseguro permite a los hogares acumular ahorro para que puedan mantener el consumo cuando alguno sufre de manera individual una caída temporal de ingresos o necesita gastar más.
- Autoseguro: los hogares que obtengan unos ingresos excepcionalmente altos en algún periodo ahorrarán para que, cuando la suerte cambie, gasten recurriendo a esos ahorros. Otra vía de autoseguro es pedir prestado en los momentos de apuros, si tienen esa posibilidad. Hablamos de autoseguro porque no se involucra a otros hogares.
- Coaseguro: los hogares que han sido afortunados durante un periodo en particular pueden ayudar a un hogar golpeado por la mala suerte. Algunas veces esto se hace entre miembros de la familia (en sentido amplio) o entre amigos y vecinos. Desde mediados del siglo XX, en particular en los países más ricos, el coaseguro ha adoptado la forma de impuestos que pagan los ciudadanos y que luego se utilizan para apoyar a las personas que están temporalmente sin trabajo o cuando hay un choque en toda la economía (por ejemplo, los subsidios de desempleo o las regulaciones temporales de empleo durante la pandemia).
El coaseguro a nivel local entre los hogares resulta menos eficaz si el choque negativo golpea a toda la población al mismo tiempo. En el caso de un choque común, se hace necesario el coaseguro a nivel de la economía para ayudar a los hogares más afectados y menos capaces de amortiguar el golpe por sí solos. Esto se hizo muy evidente en la pandemia de la COVID-19.
En economía, utilizamos el término «preferencias» cuando describimos cómo decide la gente entre diferentes opciones. Las preferencias reflejan la evaluación que cada persona hace de los costes y los beneficios de las opciones que se le plantean.
- preferencia
- Descripción del valor relativo que una persona da a cada resultado posible de una elección o decisión que tiene que tomar.
El autoseguro y el coaseguro reflejan dos aspectos importantes de las preferencias de muchos hogares:
- Los hogares prefieren un patrón de consumo uniforme: no les gusta el consumo que fluctúa a consecuencia de choques buenos o malos, por lo que recurrirán al autoseguro.
- Pero es posible que tengan un sesgo hacia el presente: en algunas circunstancias, los hogares preferirán consumir sus ingresos ahora, en lugar de ahorrarlos para el futuro.
- Los hogares no son egoístas solamente: están dispuestos a proporcionarse apoyo unos a otros para suavizar el efecto de la buena o mala suerte. Además, suelen confiar en que otros hagan lo mismo, incluso si no tienen forma de garantizar que así sea. El apoyo al sistema de impuestos y coberturas sociales refleja la preferencia por suavizar.
Límites al suavizado del consumo
¿Qué limita que un hogar suavice el consumo? Muchas personas y muchos hogares no pueden diseñar ni poner en práctica planes de consumo a largo plazo. Hacer planes puede ser difícil por la falta de información. Y aun disponiendo de ella, es posible que no podamos usarla para predecir el futuro con confianza. Por ejemplo, suele resultar muy difícil estimar si un cambio en las circunstancias es temporal o permanente.
En la sección 9.9 del volumen de microeconomía, se tratan las razones por las que muchas personas, especialmente en hogares pobres, sufren restricciones para acceder a créditos o incluso la exclusión financiera.
Cuando hay que afrontar choques en los ingresos, el grado de suavizado también depende de estos factores:
- Restricciones crediticias o exclusión financiera: limitan la capacidad que tiene una familia para mantener el consumo cuando bajan los ingresos.
- Coaseguro limitado: quienes hacen frente a una bajada de ingresos solo pueden esperar un apoyo parcial de otros más afortunados que ellos, incluidos los sistemas públicos de coaseguro.
- restricciones crediticias
- Aquellas restricciones sobre el importe o las condiciones en que una persona puede obtener un préstamo.
- exclusión financiera
- Expresión que se aplica a aquellas personas que no pueden obtener préstamos en ningunas condiciones. Véase también: restricción financiera.
Restricciones crediticias
La cantidad de dinero que una familia puede tomar prestada es limitada, sobre todo si no posee mucha riqueza. Algunos hogares con pocos recursos no tienen la posibilidad de conseguir un préstamo o solo a tipos de interés extraordinariamente altos. Por lo tanto, quienes más necesitan del crédito para suavizar su consumo suelen ser quienes no pueden acceder a él.
La figura 3.18 muestra la reacción de dos tipos diferentes de hogares ante la previsión de un aumento de los ingresos. Los hogares que pueden pedir prestado tanto como quieran están en el panel superior. Los hogares con restricciones crediticias que no pueden conseguir un préstamo ni una tarjeta de crédito están en el panel inferior. Sigue el análisis de la figura 3.18 para comprender cómo los dos hogares reaccionan de manera diferente a dos sucesos clave:
- En primer lugar, se recibe la noticia de que los ingresos subirán en un momento previsible en el futuro (por ejemplo, por un ascenso o una herencia).
- Más adelante, efectivamente suben los ingresos del hogar (tiene lugar el ascenso o se recibe la herencia).
Una variación temporal en los ingresos afecta más al consumo actual de los hogares con limitaciones crediticias que al de aquellos que no se enfrentan a restricciones.
Sesgo del presente
- sesgo del presente
- Un individuo u hogar con sesgo del presente otorga más peso al consumo en el presente que en el futuro. Esto puede implicar que prefieran consumir ahora todos sus ingresos actuales aunque sepan que tendrán ingresos más bajos en el futuro.
En la figura 3.19, una persona se entera de que sus ingresos van a caer en el futuro. Podría ser por la jubilación o por la pérdida del empleo. Ahora bien, también podría deberse a que el individuo se está volviendo pesimista. O tal vez los medios de comunicación hayan pronosticado una crisis económica. En el panel superior de la figura 3.19, nuevamente mostramos un hogar que adopta un comportamiento previsor con el objetivo de suavizar el consumo. El panel inferior muestra un hogar con sesgo del presente que consume todos sus ingresos en el presente, aunque eso implique una gran reducción de su consumo en el futuro.
Si bien un hogar puede tratar de evitar una disminución repentina del consumo cuando bajan los ingresos, el deseo de posponer el deterioro del nivel de vida (sesgo del presente) implica que tal vez no reaccione ante la noticia y siga consumiendo lo mismo hasta que bajen los ingresos. El problema de no poder ahorrar es distinto al problema de no poder pedir prestado: no hay restricciones al ahorro y, como forma de autoseguro, no implica a nadie más. Esta característica del comportamiento humano nos resulta conocida a muchas personas. Cuando llega la hora, nos suele faltar la fuerza de voluntad para poner en práctica un plan que hayamos hecho antes. Los economistas se refieren a este comportamiento como inconsistencia temporal. Aun existiendo otras explicaciones posibles para no ahorrar antes de una caída conocida de los ingresos, la inconsistencia temporal es una que está demostrada (lee el apartado «La economía aprende de los hechos: Mañana me pongo a dieta»).
La economía aprende de los hechos Mañana me pongo a dieta
Los economistas han llevado a cabo experimentos para evaluar el comportamiento e intentar explicar por qué no ahorramos aunque podamos. Por ejemplo, Daniel Read y Barbara van Leeuwen realizaron un experimento con 200 empleados de empresas de Ámsterdam. Les pidieron que eligieran lo que pensaban que comerían la semana siguiente. Se les daba a elegir entre fruta y chocolate.
El 50 % de los encuestados respondieron que comerían fruta. Pero, cuando llegó la siguiente semana, en realidad solo el 17 % optaron por comer fruta. El experimento revela que, aunque las personas planeen hacer algo que saben que será beneficioso (comer fruta, ahorrar dinero), a la hora de la verdad muchas veces no lo hacen.2
Pregunta 3.12 Elige las respuestas que sean correctas
El siguiente diagrama muestra la trayectoria de los ingresos de un hogar que recibe la noticia de que se prevé un aumento y una caída de los ingresos futuros en los momentos que se indican.
Supón que el hogar prefiere suavizar el consumo si puede. Teniendo en cuenta esta información, lee los siguientes enunciados y selecciona los que sean correctos.
- Si el hogar no tiene restricciones crediticias, puede suavizar el consumo en los tres periodos siguientes pidiendo prestado en \(t = 1\) y luego devolviendo lo pedido una vez que los ingresos aumenten. Por lo tanto, no consumirá al mismo nivel después de \(t = 1\).
- El hecho de que el hogar tenga restricciones de crédito implica que no puede pedir prestado. El que además tenga sesgo del presente implica que no ahorrará. Por lo tanto, los ingresos y el consumo serán iguales en todo momento.
- Un hogar con sesgo del presente no ahorrará en \(t = 3\).
- Un hogar con limitaciones crediticias no podrá pedir prestado en \(t = 1\).
Coaseguro limitado
La mayoría de los hogares carecen de una red de familiares y amigos que les puedan echar un cable de una manera considerable y durante un periodo largo cuando sufren un choque negativo en los ingresos. Los subsidios de desempleo brindan este tipo de coaseguro: los ciudadanos que se encuentran en una buena situación económica un año aseguran a los que no. Sin embargo, en muchas sociedades la cobertura de estas políticas es muy limitada.3
Una demostración elocuente del valor del coaseguro como forma de suavizado es la experiencia de Alemania durante la drástica reducción de ingresos que tuvo lugar en el país en la crisis financiera mundial de 2007–2009. Ante la caída de la demanda de los productos fabricados por las empresas, se recortaron las horas de trabajo de las plantillas; sin embargo, gracias a la política gubernamental y a los acuerdos entre las empresas y sus empleados, muy pocos alemanes perdieron sus empleos y muchos de los que no lo perdieron siguieron cobrando como si estuvieran trabajando muchas más horas de las que trabajaban en realidad. El resultado fue que, aunque cayó la renta agregada, el consumo no lo hizo y el desempleo no aumentó. Los empresarios «acumularon» esas horas y los empleados las trabajaron con posterioridad, cuando la demanda rebotó.
Ahora bien, la mayor parte de las pruebas empíricas muestran que las restricciones crediticias, el sesgo del presente y un coaseguro limitado se traducen en que, para muchos hogares, una variación de los ingresos genera un cambio de la misma magnitud en el consumo. En el caso de un choque negativo en los ingresos, como la pérdida de un puesto de trabajo, la consecuencia es que dicho choque repercutirá en otras familias que habrían producido y vendido los bienes de consumo que han dejado de demandarse.
Las figuras 3.10a y 3.10b mostraban que el consumo en países con rentas intermedias era más volátil que en los que tenían rentas altas. Esta situación se debe a una combinación de restricciones crediticias más generalizadas y a un menor alcance de los sistemas públicos de coaseguro.
Ejercicio 3.7 Seguro de enfermedad
- Piensa en el sistema de seguros de enfermedad de tu país. ¿Es un caso de coaseguro o de autoseguro?
- ¿Se te ocurren otros ejemplos de coaseguro y de autoseguro? En cada caso, piensa en qué tipos de perturbaciones se están asegurando y cómo se financia el sistema.
- ¿Sería de esperar que las empresas de seguros ofreciesen «seguros contra pandemias»?
Para responder estas preguntas, te puede resultar útil consultar la explicación de la sección 10.10 del volumen de microeconomía.
Comportamiento del consumo y el modelo multiplicador
El que los hogares estén o no dispuestos o en condiciones de suavizar el consumo es crucial para el modelo multiplicador planteado en las secciones 3.7 y 3.8.
Para entender el modelo multiplicador, podemos pensar que lo aplicamos a una economía que consta de dos tipos de hogares. Unos suavizan su consumo mediante el ahorro y el endeudamiento, en cuyo caso consideraremos que tienen una PMC de cero \((c_1 = 0)\). Pero otros, por alguna combinación de restricciones de crédito y de sesgo del presente, tienen una PMC de 1 \((c_1 = 1)\).
Si calculamos el promedio de los dos tipos de hogares para hallar la función de consumo agregado, obtenemos una PMC media que se hallará entre 0 y 1 como en el modelo multiplicador. El que la PMC agregada sea alta o baja dependerá, por tanto, de la proporción de hogares que haya en cada grupo.
Cualquier desplazamiento que se genere en la proporción de los hogares con restricciones crediticias y, en consecuencia, con una PMC alta afectará al tamaño del multiplicador. Esto ayuda a explicar por qué el multiplicador acaba siendo más alto en recesiones profundas que en periodos de expansión económica.
Ejercicio 3.8 Variaciones de los ingresos, cambios en el consumo
Piensa en un tipo de hogar sujeto a restricciones crediticias y en otro que estabiliza el consumo.
- Para cada tipo de hogar, dibuja un gráfico con el tiempo en el eje horizontal y los ingresos y el consumo en el eje vertical para explicar la relación entre la variación de los ingresos y la del consumo cuando los ingresos vuelven a la normalidad después de una disminución temporal imprevista.
- Tomando como base ese análisis, explica la relación que es previsible que exista entre las variaciones temporales de los ingresos y el consumo en una economía en la que coexisten los dos tipos de hogares.
Pregunta 3.13 Elige las respuestas que sean correctas
Piensa en un aumento de la inversión de 2500 millones de euros en una economía en la que no hay impuestos, exportaciones ni importaciones. Hay dos situaciones hipotéticas:
- Hipótesis A: el 80 % de los hogares tiene restricciones crediticias y el 20 % no.
- Hipótesis B: el 20 % de los hogares tiene restricciones crediticias y el 80 % no.
Teniendo en cuenta esa información y las dos situaciones planteadas, lee los siguientes enunciados y selecciona los que sean correctos.
- La PMC es 1 en el caso de los hogares que tienen restricciones crediticias y 0 en los que no las tienen, por lo que la PMC de la hipótesis A es (\(0,8 \times 1 + 0,2 \times 0) = 0,8\). Por lo tanto, como la PMC es 0,8, podemos hallar que el multiplicador es \(\frac{1}{1 - 0,8}=5\).
- La PMC de la hipótesis A es 0,8, que es cuatro veces mayor que la PMC de la hipótesis B (0,2).
- La demanda agregada aumenta \(2500 \times \frac{1}{1 - 0,2}\) = 3125 millones de euros en la hipótesis B.
- En la hipótesis A, la demanda agregada aumenta \(2500 \times \frac{1}{1- 0,8}\) = 12 500 millones de euros, que es 9375 millones de euros más que en la hipótesis B.
-
«New Cradles to Graves». The Economist. Actualizado el 8 de septiembre de 2012. ↩
-
Daniel Read y Barbara van Leeuwen. 1998. «Predicting Hunger: The Effects of Appetite and Delay on Choice». Organizational Behavior and Human Decision Processes 76 (2): pp. 189–205. ↩
-
OCDE. 2010. Employment Outlook 2010: Moving Beyond the Jobs Crisis. ↩
