Unidad 7 Política macroeconómica en la economía global
7.9 Implicaciones de la movilidad internacional de capitales para los tipos de interés en diferentes regímenes monetarios/cambiarios
El comportamiento de los inversores que actúan en los mercados globales de capitales para equiparar la rentabilidad de invertir en activos en diferentes países (que se resume en la condición de la PID) tiene un efecto muy importante sobre lo que los responsables políticos pueden hacer en sus economías respectivas. En esta sección, vamos a explicar cómo funciona esto en diferentes regímenes cambiarios.
Los rasgos clave que señalamos en esta sección son los siguientes:
En los modelos económicos, «a largo plazo» o «a la larga» y «en equilibrio» suelen significar lo mismo. El uso de los términos en este párrafo es un buen ejemplo.
- En regímenes de tipo de cambio flexible, las autoridades controlan el tipo de interés oficial nominal, mientras que los mercados financieros mundiales determinan el nivel del tipo de cambio. La condición de la PID implica que el nivel del tipo de cambio estará en consonancia con las expectativas del mercado respecto a la depreciación o revalorización, como refleja la brecha entre el tipo de interés nacional y el extranjero. Así, si por ejemplo las autoridades nacionales establecen el tipo de interés oficial, \(i\), cinco puntos porcentuales por encima del tipo vigente en el extranjero, \(i^*\), el nivel actual del tipo de cambio debe ser congruente con una depreciación esperada del 5 % de su tipo de cambio nominal. De no ser así, la rentabilidad esperable de invertir en bonos nacionales o extranjeros no sería la misma. También mostramos que eso a su a vez implica que a la larga son los mercados financieros mundiales los que determinan los tipos de interés reales.
- En regímenes de tipo de cambio fijo o con objetivo, la PID funciona a la inversa. Si el tipo de cambio es fijo, la depreciación esperada es cero y los mercados globales (no las autoridades) determinan el tipo de interés.
- Y si el tipo de cambio es fijo de verdad, implica que el tipo de interés oficial debe ser el mismo en el país y en el extranjero. Con todo, si los mercados no se creen del todo el cambio fijo, hará falta pagar un tipo de interés más alto para mantener el tipo de cambio nacional, a fin de proteger a los inversores internacionales de la posibilidad de que se abandone el cambio fijo.
Regímenes FlexIT: inflación, tipo de interés nominal y depreciación del tipo de cambio a largo plazo
En esta unidad, hemos contemplado la depreciación del tipo de cambio, \(𝛿\), desde dos puntos de vista diferentes.
Por el modelo de la sección 7.3, sabemos que en equilibrio (con producción y empleo invariables) el tipo de cambio es estable, lo que significa que la depreciación del tipo de cambio y el diferencial de inflación deben compensarse entre sí. Así pues, a largo plazo (que en el modelo es cuando la economía está en equilibrio):
\[\delta \approx \pi - \pi^*\]En la sección anterior, sostuvimos que, para que haya equilibrio en los mercados financieros internacionales, la rentabilidad esperada de los activos nacionales y extranjeros debe ser la misma después de tener en cuenta la depreciación esperada, es decir, esperamos que se cumpla la condición de la PID:
\[\delta^E \approx i \ – \ i^*\]La ampliación 7.8 demuestra que la PID parece cumplirse en promedio.
Para entender las implicaciones de que se cumplan ambas condiciones, al menos en el largo plazo, vamos a considerar de nuevo el caso de Sudáfrica.
Hace relativamente poco tiempo Sudáfrica ha adoptado un régimen FlexIT, con un objetivo de inflación de \(\pi^T = 4,5 \ \%\). Si el banco central hace bien su trabajo, la inflación convergerá, al menos en promedio, con ese objetivo. Por lo tanto, a largo plazo es de esperar que \(\pi = \pi^T\).
Ahora, piensa en el tipo de cambio del rand frente al dólar estadounidense. Estados Unidos también tiene un régimen FlexIT, pero con un objetivo de inflación más bajo, \(\pi^T = 2 \ \%\). Si ambos bancos centrales consiguen sus respectivos objetivos en promedio, sería de esperar que, siendo estable el tipo de cambio real, en promedio se dé lo siguiente:
\[\delta = \pi^T - \pi^{T*} = 2,5 \ \%\]Si bien de ningún modo aciertan siempre las expectativas del mercado, como se deduce de lo observado en la ampliación 7.8, no hacen nada mal su trabajo. Parece razonable suponer que la tasa de depreciación esperada por los inversores en los mercados financieros será más o menos acorde con la que realmente se dé (al menos en el largo plazo):
\[\delta^E \approx 2,5 \ \%\]Si es así y si la PID también se cumple, esperaríamos encontrar:
\[i \ – \ i^* \approx \delta^E \approx \pi^T - \pi^{T*} \approx 2,5 \ \%\]Entonces, a la larga, si el tipo de interés oficial del dólar es \(i^* = 4 \ \%\), el de Sudáfrica, \(i\), debe ser 6,5 % para que sea consecuente con el cumplimiento de los objetivos de inflación y con las expectativas del mercado en cuanto a la depreciación del rand.
¿Cómo puede ser compatible eso con que el banco central de Sudáfrica sea capaz, en un momento dado, de elegir su tipo de interés oficial? La respuesta es que puede serlo, pero la elección está muy limitada. Si desea que a largo plazo tanto el tipo de cambio real como el objetivo de inflación sean estables, su tipo de interés nominal tiene poco margen de maniobra.
Es el tipo de interés real que se traduce en que la curva de DA corta a la línea de 45 grados en el nivel de producción que sea acorde con el equilibrio en el lado de la oferta (como se trata en la figura 5.13).
Esto se ajusta al análisis de la unidad 5, donde argumentamos que, por más que un banco central elija su tipo de interés nominal, es el tipo de interés real el que determina lo que sucede en la economía real, y vimos que, a largo plazo, el banco central no puede elegir directamente el tipo de interés real: tiene que elegir un tipo nominal que permita lograr un tipo de interés real acorde con el equilibrio en el lado de la oferta. El tipo de interés real debe generar el nivel de equilibrio de la demanda agregada y de la producción. De lo contrario, la inflación no será constante.
De hecho, los mercados internacionales imponen el mismo resultado. A la larga, el diferencial del interés nominal debe coincidir con el diferencial de la inflación:
\[i-i^* \approx \pi - \pi^*\]Despejando en la ecuación:
\[i-\pi = i^* - \pi^*\]O lo que es lo mismo:
\[r = r^*\]En el largo plazo, el tipo de interés real tiene que ser igual en la economía nacional y en la extranjera.
Regímenes de tipo de cambio fijo y movilidad internacional de capitales
Ahora vamos a pasar a los regímenes de tipo de cambio fijo. Mostraremos que la movilidad global de capitales explica por qué esos países no pueden controlar su tipo de interés oficial a corto ni a largo plazo.
La proporción de población mundial que vive en economías con moneda común, dolarizadas o euroizadas es relativamente pequeña, pero sabemos por la sección 7.5 que hay una proporción mucho mayor que habita en países donde en los últimos años el tipo de cambio ha variado muy poco. Muchos de esos países fijan su cambio con el dólar.
Piensa en el caso de un país que tiene moneda propia, con un tipo de cambio que logra mantener constante, como por ejemplo es el caso de Dinamarca, que ha preservado su tipo de cambio frente al euro casi inalterado desde su introducción.
Dinamarca cuenta con un banco central que tiene la potestad de establecer el tipo de interés. Aun así, resulta claro que, si se cumple la PID, fijar el tipo de cambio implica que en la práctica el banco central renuncia por completo a cualquier poder de determinar el tipo de interés.
Para comprender el porqué, piensa en el caso general de un país que haya tenido éxito en fijar su tipo de cambio bilateral frente a otra moneda. Supón que los mercados tienen plena confianza en que seguirá siendo fijo. En un país así, la PID implica:
\[\begin{align*} i &= \underbrace{\delta^E}_\text{=0} + i^* \\ \Rightarrow i &= i^* \end{align*}\]Por lo tanto, el resultado es sorprendente. El país tiene su moneda propia y un banco central con potestad —en principio— para decidir su propio tipo de interés oficial. Pero una vez que tenemos en cuenta el compromiso del cambio fijo, en la práctica no existe tal potestad. Con un cambio verdaderamente fijo, se afronta la misma restricción que en un país de una zona monetaria común: su política monetaria es totalmente dependiente de la del banco central extranjero. En el caso de Dinamarca, eso se traduce en que su tipo de interés oficial está vinculado al del BCE. En la figura 7.20, se muestra que eso está extremadamente cerca de cumplirse en los datos.
Los resultados en una economía Fix (tanto si el país conserva su propia moneda como si se incorpora a una zona monetaria común o adopta otra moneda) son los siguientes:
- La tasa de inflación nacional a largo plazo (con desempleo de equilibrio) es igual al objetivo de inflación del país extranjero al que se ha fijado el tipo de cambio. Salvo que eso sea así, la competitividad nacional variará, y también lo harán la producción y el desempleo.
- La economía nacional no puede variar su tipo de interés para estabilizar los choques. La movilidad internacional de capitales y el comportamiento en los mercados financieros (que se resume en la condición de la PID) implican que la economía nacional no tiene poder de decisión sobre el tipo de interés oficial. Por lo tanto, no puede usarlo para estabilizar los choques.
Así pues, al elegir un régimen Fix, el gobierno decide someterse a las decisiones de política monetaria de otro país (o de un grupo de países en el caso de la eurozona).
No se trata solo de una relación teórica; el ejemplo que mostraremos más adelante en esta sección ilustra que para Dinamarca esta predicción está extremadamente cerca de cumplirse.
¿Qué sucede cuando el tipo de cambio fijo/objetivo no es totalmente creíble?
El ejemplo 2 de la sección 7.6 describía cómo Argentina tuvo un tipo de cambio fijo con el dólar entre 1991 y 2001. En los meses previos al abandono del cambio fijo, en los mercados financieros abundaron las especulaciones de que el peso se depreciaría. Cuando al final se confirmó el abandono, tuvo lugar una depreciación drástica (y una enorme crisis financiera y económica). Los economistas describen semejante variación de la confianza de los mercados financieros como una pérdida de credibilidad en el tipo de cambio fijo.
Cuando el cambio fijo no resulta creíble del todo, la especulación en los mercados generará una brecha entre \(i\) e \(i^*\). Lo fundamental es que la PID nos dice que esa brecha depende enteramente de lo creíble que resulte el compromiso con el tipo de cambio y, mientras se mantenga el objetivo de cambio, esas expectativas están fuera del control del banco central.
En la práctica, es el comportamiento de los operadores de los mercados integrados de capitales del mundo, encapsulados en el modelo por la condición de la PID, lo que impone el rasgo que simplemente enunciamos antes en esta unidad: en concreto, que cualquier intento por la economía nacional de controlar el tipo de cambio nominal (eligiendo un régimen Fix) implica que el banco central renuncia del todo al control sobre su tipo de interés nominal y en consecuencia sobre su política monetaria.
La ampliación de esta sección recorre los detalles de este proceso con un ejemplo numérico.
Por decirlo de otro modo: si la expectativa del mercado de divisas es que el peso se va a depreciar un 10 % durante el año próximo y el gobierno argentino quiere aferrarse a un tipo de cambio fijo, entonces debe aceptar que su tipo de interés oficial será 10 puntos porcentuales más alto que el de la Reserva Federal establecido en dólares.
Esto subraya el hecho de que elegir el régimen cambiario es lo mismo que elegir el régimen de política monetaria: los dos van de la mano cuando los países operan en un mundo de mercados financieros globales y el gobierno no impone controles sobre los flujos de capital (es decir, sobre las transacciones en los mercados financieros).
La figura 7.19 resume los pares de régimen de tipos de cambio / régimen de política monetaria.
| Régimen de tipo de cambio | Política monetaria |
|---|---|
| Flexible (FlexIT): el nivel del tipo de cambio nominal lo ponen los mercados financieros mundiales; objetivo de inflación estable | El tipo de interés nominal es la herramienta clave de la política monetaria. Con un objetivo de inflación estable, el aumento del tipo de interés nominal se traduce normalmente en una subida del tipo de interés real y en una revalorización real, lo que ayuda a estabilizar la economía. Aun así, a largo plazo, el tipo de interés real se determina en los mercados financieros mundiales. |
| Flexible (FlexNIT): el nivel del tipo de cambio nominal lo ponen los mercados financieros mundiales; sin objetivo de inflación | El tipo de interés nominal es la herramienta clave de la política monetaria. No obstante, sin un objetivo de inflación estable, el aumento del tipo de interés nominal suele reflejarse en un incremento de la inflación y en una expectativa de depreciación más que en una variación del tipo de interés real. Aun así, a largo plazo, el tipo de interés real se determina en los mercados financieros mundiales. |
| Fijo (creíble): se mantiene constante frente al dólar o a otra moneda | No hay control. $$i = i^*$$ La inflación será estable cuando sea igual a la tasa de inflación del otro país. |
| Fijo (no creíble del todo): los mercados creen que el tipo de cambio puede desviarse del nivel en que se ha fijado | No hay control. El tipo de interés oficial nacional depende del establecido por el país extranjero y de las expectativas del mercado sobre la depreciación de la moneda. |
Figura 7.19 El régimen cambiario equivale al régimen de política monetaria.
Ejemplo: tipo de interés nominal y expectativa de tipo de cambio en España y Dinamarca
La figura 7.20 vuelve a tratar los ejemplos de España y Dinamarca y compara las predicciones de la PID con el patrón de tipos de interés.
En el caso español, nos centramos en el periodo antes de que se incorporase al euro y examinamos su diferencial de interés y su tipo de cambio frente a Alemania. Al estudiar los datos, debemos tener en cuenta que durante este periodo la política monetaria estaba menos formalizada que con el establecimiento de un objetivo de inflación. No había un tipo de interés oficial claramente identificable. En su lugar, utilizamos datos sobre los tipos de interés pagados por los gobiernos de España y Alemania cuando tomaban dinero prestado mediante la emisión de bonos. Hasta el momento en que ambos países adoptaron el euro en 1999, cada gobierno se endeudaba en su propia moneda (la peseta y el marco). Por lo tanto, como se ha tratado más arriba, básicamente esos tipos de interés habrían estado libres de riesgo de impago en sus monedas respectivas, por lo que podemos considerarlos sustitutos válidos del tipo de interés oficial.
El patrón de los movimientos del tipo de interés y del tipo de cambio está bastante en consonancia con la predicción del modelo de la PID, siempre y cuando tengamos presentes algunas de las premisas clave del modelo.
- Durante la mayor parte del periodo en que España tuvo un tipo de cambio flotante y no hubo controles sobre los capitales, el diferencial de interés se mantuvo próximo a las tasas medias de depreciación del pasado, lo que da idea de que los mercados extrapolaban comportamientos de antaño.
- Sin embargo, a medida que España se acercaba a la adopción del euro, se deduce que los mercados miraron más al futuro y anticiparon un descenso del diferencial de interés gracias a la futura estabilidad del tipo de cambio.
- En los primeros años representados en el gráfico, cuando España tenía un tipo de cambio (casi) fijo, la PID no parece haberse cumplido. Esa circunstancia se corresponde con los importantes controles sobre los capitales de ese periodo: los inversores españoles habrían preferido invertir en bonos alemanes, pero no se les permitía.
- Por contra, la premisa de la libertad de movimiento de capital ha estado próxima a cumplirse en Dinamarca en años recientes. Dinamarca ha conseguido mantener un tipo de cambio fijo con el euro y (como predice la PID) su tipo de interés carente de riesgos ha replicado casi exactamente el establecido por el BCE.
Pregunta 7.16 Elige las respuestas que sean correctas
Supón que el país A (la economía nacional) tiene un régimen FlexIT con un objetivo de inflación del 2,5 % y que el país B (la economía extranjera) también tiene un régimen FlexIT, pero con un objetivo del 5 %. Teniendo en cuenta esta información, lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.
- Por término medio, es de esperar una depreciación de 2,5 – 5 = –2,5 % (o sea, una revalorización).
- Si la PID se cumple, tipo de interés oficial nacional = tipo de interés oficial extranjero + depreciación = 4 – 2,5 = 1,5 %.
- A la larga, el diferencial de interés nominal debería ser igual al diferencial de inflación.
- El tipo de interés real (no el nominal) será el mismo a largo plazo en la economía nacional y en la extranjera.
