Unidad 7 Política macroeconómica en la economía global

7.7 Regímenes de tipos de cambio y consecuencias para la inflación en el mundo

Existe una considerable diversidad de regímenes cambiarios (y, por lo tanto, de políticas monetarias) en el mundo. Numerosos países (y cada vez más) han decidido abandonar el control nacional sobre la política monetaria, ya sea fijando el tipo de cambio o limitando sus variaciones. En la explicación del modelo Fix, hemos propuesto una hipótesis que tenía en cuenta esta tendencia: fijar el tipo de cambio ayuda a estabilizar la inflación.

Hemos presentado pruebas sólidas de países que han renunciado a su moneda (como en el caso del ejemplo que pusimos, España) o han mantenido con éxito un cambio fijo estricto (como Senegal). Estos dos países han conseguido que la inflación fuese muy próxima a la tasa de inflación media de los países de su mismo bloque monetario.

Dada la diversidad de experiencias, ¿qué fiabilidad tiene esa relación?

Tipos de cambio e inflación: en todo el espectro de regímenes

El dominio continuado del dólar estadounidense se explica en esta publicación en el blog del FMI.

La figura 7.16 muestra la relación entre el tipo de cambio y la inflación en una gran cantidad de países, que abarcan todos los regímenes monetarios descritos en la sección anterior. Se observa que ciertamente existe una correlación muy fuerte entre la tasa media de depreciación del tipo de cambio (\(\delta\), expresada aquí con respecto al dólar estadounidense) y la tasa media de inflación. La utilización de Estados Unidos como término de comparación tiene sentido por su papel dominante en los mercados financieros mundiales y por marcar un objetivo de inflación del 2 %, que adoptó oficialmente en 2012.

Correlación entre depreciación del tipo de cambio e inflación (2010–2019).
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16

Figura 7.16 Correlación entre depreciación del tipo de cambio e inflación (2010–2019).

Banco Mundial. 2024. Índice de precios al consumo. Tipo de cambio oficial (monedas locales por dólar estadounidense, promedio en el periodo).

La inflación y la depreciación del tipo de cambio guardan una correlación estrecha: Este gráfico de dispersión muestra la relación entre la tasa media de inflación según el IPC entre 2009 y 2019 y la tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar en el mismo periodo. El eje vertical aparece etiquetado como «Tasa media de inflación según el IPC (2009–2019, %)», con un intervalo que va de -5 % a 35 %. El eje horizontal está etiquetado como «Tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar (2009–2019, %)» y también abarca un intervalo que abarca de -5 % a 35 %. Los puntos de datos están distribuidos por el gráfico, con la mayoría concentrados en el extremo inferior de ambos ejes. Una línea roja diagonal se extiende desde el ángulo inferior izquierdo hasta el superior derecho. Hay dibujada una línea discontinua horizontal etiquetada como «Objetivo de inflación de Estados Unidos» que pasa por el 2 % en el eje vertical.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16a

La inflación y la depreciación del tipo de cambio guardan una correlación estrecha

Existe una correlación muy fuerte entre la tasa de inflación de cualquier país dado y la tasa media de depreciación de su tipo de cambio (\(\delta\)) frente al dólar.
La línea roja muestra la tasa de inflación media \(\pi = \pi^* + \delta\) que habría dado lugar a un tipo de cambio real constante, para una tasa de depreciación dada.
La mayoría de los países se acercaron mucho a esta línea y ninguno se alejó demasiado, porque en promedio los tipos de cambio reales suelen variar solo en cantidades relativamente pequeñas.

Países que tienen un tipo de cambio fijo con el dólar estadounidense: Este gráfico de dispersión muestra la relación entre la tasa media de inflación según el IPC entre 2009 y 2019 (en el eje vertical) y la tasa media de depreciación del tipo de cambio del dólar en el mismo periodo (en el eje horizontal). El eje horizontal va de -2 % a 10 % y representa la tasa de depreciación, mientras que el vertical va de 0 % a 10 % y representa la tasa media de inflación. Cada punto representa a un país. La mayoría de los puntos se agrupan cerca de las tasas más bajas de inflación y depreciación, en especial en la línea vertical correspondiente al 0 % de depreciación, que son países con tipos de cambio estables. Una línea diagonal roja con pendiente positiva señala la relación teórica entre depreciación e inflación y muestra que hay un vínculo entre tasas altas de inflación y de depreciación del tipo de cambio. Hay una línea discontinua horizontal que pasa por el 2 % en el eje vertical y está etiquetada como «Objetivo de inflación de Estados Unidos».
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16b

Países que tienen un tipo de cambio fijo con el dólar estadounidense

Para más detalle, nos centramos en el ángulo inferior izquierdo del gráfico, que contiene los datos de la mayor parte de los países del mundo.
La concentración de puntos a lo largo del eje vertical representa a los países que mantienen constante su tipo de cambio con el dólar. Sus tasas de inflación se hallan a una distancia relativamente pequeña de la de Estados Unidos (en torno a un 2,5 %).

Países en la «zona euro extensa»: Este gráfico de dispersión muestra la relación entre la tasa media de inflación según el IPC entre 2009 y 2019 (en el eje vertical) y la tasa media de depreciación del tipo de cambio del dólar en el mismo periodo (en el eje horizontal). El eje horizontal va de -2 % a 10 % y representa la tasa de depreciación, mientras que el vertical va de 0 % a 10 % y representa la tasa media de inflación. Cada punto representa a un país. La mayoría de los puntos se agrupan cerca de las tasas más bajas de inflación y depreciación, en especial en la línea vertical correspondiente al 0 % de depreciación, que son países con tipos de cambio estables. Una línea diagonal roja con pendiente positiva señala la relación teórica entre depreciación e inflación y muestra que hay un vínculo entre tasas altas de inflación y de depreciación del tipo de cambio. Hay una línea discontinua horizontal que pasa por el 2 % en el eje vertical y está etiquetada como «Objetivo de inflación de Estados Unidos».
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16c

Países en la «zona euro extensa»

Existe una segunda concentración vertical de unos 40 puntos: los miembros de la eurozona más aquellos países que tienen su tipo de cambio fijo con el euro (como los que pertenecen a la zona monetaria común del franco CFA).
Durante este periodo, el euro se depreció frente al dólar en términos nominales, pero la mayoría de los países de la «zona euro extensa» tuvieron tasas de inflación muy parecidas, por lo que sus tipos de cambio reales también se depreciaron (de igual modo, el dólar se revalorizó en términos reales frente al euro durante este periodo).

Países con inflación elevada y depreciación rápida del tipo de cambio: Este gráfico de dispersión muestra la relación entre la tasa media de inflación según el IPC entre 2009 y 2019 y la tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar en el mismo periodo. El eje vertical aparece etiquetado como «Tasa media de inflación según el IPC (2009–2019, %)», con un intervalo que va de -5 % a 35 %. El eje horizontal está etiquetado como «Tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar (2009–2019, %)» y también abarca un intervalo que abarca de -5 % a 35 %. Los puntos de datos están distribuidos por el gráfico, con la mayoría concentrados en el extremo inferior de ambos ejes. Una línea roja diagonal se extiende desde el ángulo inferior izquierdo hasta el superior derecho. Hay dibujada una línea discontinua horizontal etiquetada como «Objetivo de inflación de Estados Unidos» que pasa por el 2 % en el eje vertical.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16d

Países con inflación elevada y depreciación rápida del tipo de cambio

Si volvemos al tamaño original del gráfico, los países resaltados aquí experimentaron una rápida depreciación del tipo de cambio y una inflación relativamente elevada: se trata de las economías FlexNIT.

El caso de Argentina: Este gráfico de dispersión muestra la relación entre la tasa media de inflación según el IPC entre 2009 y 2019 y la tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar en el mismo periodo. El eje vertical aparece etiquetado como «Tasa media de inflación según el IPC (2009–2019, %)», con un intervalo que va de -5 % a 35 %. El eje horizontal está etiquetado como «Tasa media de depreciación del tipo de cambio con el dólar (2009–2019, %)» y también abarca un intervalo que abarca de -5 % a 35 %. Los puntos de datos están distribuidos por el gráfico, con la mayoría concentrados en el extremo inferior de ambos ejes. Una línea roja diagonal se extiende desde el ángulo inferior izquierdo hasta el superior derecho. Hay dibujada una línea discontinua horizontal etiquetada como «Objetivo de inflación de Estados Unidos» que pasa por el 2 % en el eje vertical. Hay un punto aproximadamente en (27, 25) que está etiquetado como «Argentina».
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-16e

El caso de Argentina

En Argentina, la tasa de depreciación se aproximó a un 30 % anual en promedio, lo que implicó que a lo largo de los diez años el tipo de cambio nominal (el precio de un dólar en pesos) se multiplicó casi por catorce (es decir, se incrementó en un factor de \(1,3^{10} = 13,78\)).
Con todo, la rápida depreciación y la gran inflación prácticamente se compensaron entre sí, lo que deja el tipo de cambio real casi igual.

En los casos en los que el tipo de cambio nominal con el dólar es fijo, o está muy restringido, por definición la tasa media de depreciación, \(\delta\), está próxima a cero. La figura 7.16 muestra que de hecho hay una agrupación significativa de países con \(\delta\) próxima a cero y que, como predice la teoría, todos ellos tuvieron tasas medias de inflación próximas a la de Estados Unidos.

En el extremo opuesto, también hay un grupo (más pequeño) de países que combinan una depreciación rápida con una inflación elevada: son las economías FlexNIT. Como se ha señalado antes, para quienes viven en estos países, el control nacional de la política monetaria (y la flexibilidad que conlleva para el tipo de cambio) les ha traído inflación alta e inestable.

Todo esto suscita varias preguntas: ¿tendría sentido que esos países renunciasen a controlar su política monetaria y fijasen el tipo de cambio o simplemente abandonasen del todo su propia moneda? ¿Fijar el tipo de cambio soluciona el problema de mantener la inflación baja y estable?

De la figura 7.16 se desprende que la respuesta es sí: no nos dice que haya una relación causal, pero sí que existe una fuerte correlación entre la depreciación del tipo de cambio y la inflación.

Tanto en una zona de unión monetaria como en los casos en que el tipo de cambio está realmente fijo, la teoría y los datos muestran que la inflación se estabiliza realmente en tasas próximas a la inflación extranjera. Si, como en la figura, la economía extranjera es Estados Unidos (una economía FlexIT que casi ha estabilizado su propia tasa de inflación en torno a un 2 %), el resultado ciertamente es una inflación baja.

E incluso cuando el cambio no es fijo en realidad, la figura 7.16 muestra que aquellos países que mantuvieron su tipo de cambio nominal con el dólar dentro de una banda relativamente estrecha también tuvieron tasas de inflación relativamente bajas.

Aun así, ¿deberíamos llegar a la conclusión de que el mejor modo de resolver un problema de inflación es fijar el tipo de cambio? No necesariamente.

El modelo de inflación de las secciones 4.4 y 4.8 muestra que existe un conflicto en torno a las demandas sobre la producción por trabajador que plantean los trabajadores, los propietarios y los extranjeros (el coste de las importaciones). Este conflicto se resuelve en el equilibrio del lado de la oferta, en la intersección de las curvas WS y PS, donde existe un determinado nivel de desempleo y de salarios reales. La inflación sube cuando el salario en la curva WS se encuentra por encima de la curva PS, ya sea por choques de demanda o de oferta. Cuando el gobierno usa la política macroeconómica para bajar la inflación, la contrapartida es el aumento del desempleo, como se muestra en las secciones 5.3 y 5.5.

A menos que la variación del régimen cambiario esté vinculada a la voluntad y la capacidad del gobierno de soportar los costes en cuanto al aumento del desempleo y posiblemente al alargamiento de la recesión, es poco probable que variar el régimen cambiario (y la política monetaria) dé resultado. Por sí solo, un régimen cambiario distinto no es una solución milagrosa, como muestran los siguientes ejemplos.

Ejemplo 1: cómo afrontaron el problema de la inflación España en la zona euro y Reino Unido fuera de ella

Si nos fijamos únicamente en la inflación, la adopción del euro por parte de España vino precedida por un periodo dentro del mecanismo de tipos de cambio (MTC), con un tipo de cambio constante frente al marco alemán, y coincidió con la transición de ser un país con una inflación relativamente alta a situarla en niveles próximos al objetivo de inflación del BCE.

Con todo, este ajuste tuvo sus costes. Como se ve en la figura 7.10, la revalorización real de España con respecto a Alemania provocó un periodo prolongado y doloroso de ajuste, con bajo crecimiento y alto desempleo durante muchos años.

Evitar esos costes requiere que el gobierno use políticas del lado de la oferta para reducir el desempleo de equilibrio en la economía. Como se muestra usando el modelo WS–PS de la unidad 2, ese objetivo puede lograrse desplazando la curva PS hacia arriba (por ejemplo, con una política antimonopolio más estricta) o la curva WS hacia abajo (por ejemplo, con una mayor contención sindical en las negociaciones).

El ejemplo español sirve de recordatorio de que, aun cuando fijar el cambio acabe solucionando el problema de la inflación, los costes que implica para la economía real durante muchos años pueden ser enormes.

Además, la experiencia de otras economías europeas —cabe destacar Reino Unido— sugiere que la incorporación a la zona euro no era la única forma de llegar a controlar la inflación.

A finales de los años ochenta, Reino Unido adoptó por poco tiempo un régimen cambiario próximo a un tipo fijo que buscaba un objetivo de tipo de cambio con el marco dentro del mecanismo europeo (MTC). No obstante, a diferencia de España, Reino Unido no siguió el proceso hasta el final. Entró en recesión a principios de los noventa y dejó el MTC, de modo bastante sorprendente, en 1992. La libra esterlina se devaluó bruscamente, lo que alivió el dolor de la recesión.

En lugar de redoblar esfuerzos en un régimen de tipos de cambio fijos (y de acabar integrándose en la zona euro), Reino Unido se pasó a un régimen FlexIT. Siguiendo un método alternativo de comprometerse a soportar los costes de reducir la inflación y mantenerla baja, le otorgó independencia al Banco de Inglaterra y delegó en él la tarea de conseguir un objetivo de inflación del 2 % a partir de 1997. Desde entonces, la inflación británica también se estabilizó bastante en torno al objetivo del 2 % (hasta el choque de la guerra Rusia–Ucrania en 2022).

La experiencia de ambos países tuvo en común que el control de la inflación fue una prioridad política. En España, se llevó a cabo mediante la incorporación a la zona euro; en Reino Unido, gracias a la independencia del banco central para perseguir un objetivo de inflación. Nuestro segundo ejemplo muestra que un cambio fijo también puede reducir la inflación, pero, de no haber una restricción institucional vinculante (renunciar a la moneda nacional como España, fijar el tipo de cambio al euro como Dinamarca o dar independencia al banco central con un objetivo de inflación como Reino Unido), es posible que no se consiga de forma sostenida.

Ejemplo 2: fijar el tipo de cambio no es una solución mágica para controlar la inflación (Argentina en 1991–2001)

Nuestro segundo ejemplo plantea razones contundentes para la prudencia.

Entre 1960 y 1991, sucesivos gobiernos argentinos introdujeron un total de cuatro monedas nuevas. Para 1991, cuando empezó a circular el nuevo peso, el precio de un dólar en la moneda argentina había subido por un factor de 110 000 000 000 con respecto al cambio de 1960.

La figura 7.1 muestra que Argentina ha tenido una larga trayectoria de inflación alta y volátil. En el transcurso de unos diez años, entre 1991 y 2001, intentó solucionarlo fijando su tipo de cambio con el dólar. El gobierno introdujo un nuevo peso, que se intercambiaba exactamente a razón de 1 peso por dólar, y se comprometió a mantener esa paridad.

Este gráfico representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17

Figura 7.17 Inflación y tipo de cambio nominal en Argentina (1991–2001).

Tipo de cambio peso–dólar (1960–1990): Este gráfico representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17a

Tipo de cambio peso–dólar (1960–1990)

Este gráfico usa una escala logarítmica en el eje vertical, por lo que cada punto de la escala corresponde a diez veces el tipo de cambio del punto anterior.
Antes de 1991, el peso se había depreciado con mucha rapidez frente al dólar.

Inflación en Argentina (1960–1990): En este diagrama, hay dos gráficos. El superior representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados. El gráfico inferior ilustra la tasa de inflación según el IPC (% anual) entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado como «Tasa de inflación según el IPC (% anual)» y va de 0 a 5000. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea se mantiene cerca de cero durante la mayor parte del periodo hasta finales de los años ochenta. En ese momento, se observa un aumento extremadamente pronunciado, llegando la tasa de inflación casi al 5000 % anual, antes de volver a bajar rápidamente hasta valores mucho más bajos para principios de los noventa. Después de ese pico, el resto de la línea se mantiene cerca de cero.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17b

Inflación en Argentina (1960–1990)

Durante la mayor parte de este periodo, la inflación en Argentina estuvo en tasas superiores al 100 % anual (la tasa a la que los precios se duplican de un año al siguiente). Teniendo esto en cuenta, Argentina estaba cerca de la definición habitual de hiperinflación.

Tipo de cambio peso–dólar (1991–2001): Este gráfico representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17c

Tipo de cambio peso–dólar (1991–2001)

Desde principios de 1991 hasta el final de 2001, el gobierno introdujo un nuevo peso, con el tipo de cambio fijado en 1 peso por dólar.

Inflación en Argentina (1991–2001): En este diagrama, hay dos gráficos. El superior representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados. El gráfico inferior ilustra el tipo de cambio nominal (1960 = 1) entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado como «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y va de 0 a 100. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. Desde 1960 hasta finales de los setenta, el tipo de cambio nominal fluctúa de forma importante, con valores que oscilan entre 10 y 90 aproximadamente. A principios de los noventa, hay un descenso drástico en el tipo de cambio, que llega casi a cero a mediados de la década. Después de este descenso pronunciado, el tipo de cambio vuelve a aumentar gradualmente durante toda la década de 2000, con algunas fluctuaciones, y sigue incrementándose con una pendiente mayor hacia el final de 2020.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17d

Inflación en Argentina (1991–2001)

Durante este periodo, el IPC disminuyó rápidamente hacia la tasa imperante en Estados Unidos. No obstante, mientras la inflación se mantuvo por encima de la de Estados Unidos, el tipo de cambio fijo implicó que en términos reales el peso se revalorizaba y, en consecuencia, la competitividad empeoraba.

Tipo de cambio peso–dólar después de 2002: Este gráfico representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17e

Tipo de cambio peso–dólar después de 2002

A partir de 2002, se abandonó el tipo de cambio fijo. Al principio el peso se depreció de forma muy marcada, luego continuó perdiendo valor. La tasa de depreciación también aumentó progresivamente (pero no en el grado extremo visto antes de 2001).

Inflación en Argentina después de 2002: En este diagrama, hay dos gráficos. El superior representa el tipo de cambio nominal en una escala logarítmica entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y abarca desde 1 hasta 100 000 000 000 000, representando cada marca del eje vertical un incremento del valor de un factor de 10. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. La línea del gráfico muestra que el tipo de cambio nominal aumenta de modo vertiginoso, en especial a partir de finales de los setenta. La tendencia ascendente continúa, con periodos de aumento acelerado y de estabilización; hacia 2020 se alcanzan valores extremadamente elevados. El gráfico inferior ilustra el tipo de cambio nominal (1960 = 1) entre 1960 y 2020. El eje vertical está etiquetado como «Tipo de cambio nominal (1960 = 1)» y va de 0 a 100. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. Desde 1960 hasta finales de los setenta, el tipo de cambio nominal fluctúa de forma importante, con valores que oscilan entre 10 y 90 aproximadamente. A principios de los noventa, hay un descenso drástico en el tipo de cambio, que llega casi a cero a mediados de la década. Después de este descenso pronunciado, el tipo de cambio vuelve a aumentar gradualmente durante toda la década de 2000, con algunas fluctuaciones, y sigue incrementándose con una pendiente mayor hacia el final de 2020.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17f

Inflación en Argentina después de 2002

Cuando se abandonó el cambio fijo del peso, el IPC subió rápidamente, con un pico inicial provocado por el efecto de la depreciación sobre el precio de las importaciones.

Tipo de cambio real: Este gráfico muestra el tipo de cambio nominal y el cociente de precios (1960 = 1) a lo largo del tiempo entre 1960 y 2020. El eje vertical, que tiene una escala logarítmica, está etiquetado como «Tipo de cambio nominal / cociente de precios (1960 = 1)» y va de 1 a 1 000 000 000 000. El eje horizontal indica el año, con un intervalo que abarca desde 1960 hasta 2020. Hay dos líneas: una etiquetada como «Tipo de cambio» y la otra etiquetada como «Cociente de precios». Ambas líneas siguen una trayectoria ascendente muy parecida durante todo el periodo. Desde 1960 hasta mediados de los setenta, los valores aumentan regularmente. Alrededor de finales de los setenta, ambas líneas suben drásticamente, con un aumento significativo hasta finales de los noventa. El incremento se suaviza y se estabiliza en la década de 2000 para las dos variables, que siguen aumentando gradualmente hasta 2020, manteniendo constante la convergencia entre el tipo de cambio y el cociente de precios a lo largo de todo el periodo representado.
Pantalla completa
https://books.core-econ.org/the-economy/macroeconomics/es/07-macroeconomic-policy-global-economy-07-exchange-rate-regimes-and-inflation-outcomes.html#figura-7-17g

Tipo de cambio real

A lo largo de todo el periodo, el tipo de cambio nominal y el «cociente de precios» (la relación entre el IPC argentino y el estadounidense) evolucionaron aproximadamente al unísono. El resultado es que el tipo de cambio real no varió mucho en el largo plazo, a pesar de la notable volatilidad a corto plazo.

La figura 7.17 muestra que, desde el punto de vista de la inflación únicamente, la política de tipo de cambio fijo pareció funcionar al principio. La inflación bajó rápidamente. En unos años, Argentina tuvo una tasa de inflación parecida a la de Estados Unidos y durante un tiempo llegó a ser incluso más baja. Aun así, igual que en el ejemplo de España en la zona euro, mientras la tasa de inflación se mantuvo más alta que la estadounidense, el tipo de cambio real no dejó de revalorizarse y la competitividad de Argentina bajó hasta el extremo de causar una recesión.

Para invertir este proceso, habría hecho falta que la inflación fuera más baja que la de Estados Unidos durante un periodo largo. A medida que se incrementaba el coste de conseguirlo (a través de la recesión que se necesitaba para crear una brecha de negociación negativa), también lo hacía la presión sobre el gobierno para abandonar el cambio fijo (si no quería perder el poder en las elecciones). El desempleo en Argentina aumentó del 5,4 % en 1991 al 15 % en 2000.

hiperinflación
En economía se suele definir la hiperinflación como una tasa de inflación mensual superior al 50 %. En esas situaciones, una unidad monetaria pierde más del 99 % de su poder adquisitivo real en menos de un año.

Al final, en 2001, se abandonó el tipo de cambio fijo. El peso se depreció rápidamente y la inflación regresó. A principios de la década de 2020, Argentina estaba al borde de la hiperinflación.

Lo que conviene aprender de este ejemplo es que fijar el tipo de cambio puede estabilizar la inflación un tiempo, incluso en un país con alta inflación como Argentina, pero la cura solo hace efecto mientras dure el compromiso del país con el cambio fijo. Ese compromiso se puso a prueba por el apoyo político dentro del país a esa «solución a la inflación» ante los costes que acarrea en forma de recesión y por el comportamiento de los mercados financieros mundiales (a lo cual volveremos en la siguiente sección).

Ejercicio 7.4 Cambio del régimen de tipos de cambio

Busca un ejemplo de un país que haya variado su régimen cambiario en los 50 últimos años (pista: mira entre las economías emergentes o entre los países que se han incorporado a la Unión Europea).

  1. Busca los datos sobre el tipo de cambio, la inflación, el desempleo y el crecimiento económico del país que elegiste. Asegúrate de que los datos abarquen al menos algunos años antes y después de variar el régimen cambiario.
  2. Con los datos, elabora los gráficos pertinentes y agrega una línea vertical que marque la fecha (o el año) en que adoptó el nuevo régimen cambiario. Comenta las similitudes y divergencias entre los periodos anterior y posterior al cambio.