Unidad 5 Política macroeconómica: inflación y desempleo
5.5 Un choque de oferta negativo (inflacionario) y el dilema de la política monetaria
En la sección 4.9 analizamos los efectos de un choque de oferta negativo (como una subida de los precios reales del petróleo), el cual reduce los salarios reales y, como resultado, estimula la inflación. Aquí veremos que, a diferencia de los choques de demanda analizados en la sección 5.3, los choques de oferta plantean un claro dilema a los gestores políticos. Si quieren que la inflación vuelva a situarse dentro de su objetivo, solo pueden lograrlo con políticas que hagan caer la producción y el empleo. Como el objetivo principal de los bancos centrales es mantener la inflación lo más cercana posible a su tasa objetivo, esto suele contemplarse como un dilema para la política monetaria en particular. Por tanto, para ajustar la política monetaria nos centraremos sobre todo en el punto de vista del banco central.
La figura 5.7 ilustra el problema dentro del contexto del modelo que presentamos en la unidad 4.
De nuevo damos por supuesto que antes de que se produzca el choque, la economía se encuentra en el mismo equilibrio inicial que consideramos anteriormente: el punto óptimo para los gestores políticos. De modo que la economía está en un principio en equilibrio en el lado de la oferta y con una inflación igual a la tasa objetivo.
En el gráfico superior, la subida del precio del petróleo causa el efecto de desplazar la curva PS hacia abajo, lo que implica que ha de producirse una reducción de los salarios reales (puesto que la economía modelo se encuentra siempre sobre la curva PS). El equilibrio en el lado de la oferta solo podrá restablecerse si la economía se desplaza del equilibrio inicial en el punto A al punto C, donde se ha producido una caída tanto de los salarios reales como del empleo y la economía vuelve a estar en la intersección WS–PS. Esta es la razón por la que esto suele denominarse un choque de oferta negativo.
Dentro de la ciencia económica es muy importante dejar claro si nos estamos refiriendo a lo que sucede dentro de un modelo económico, a veces denominado economía modelo, o si hablamos del mundo real.
El dilema político aparece cuando la economía no se desplaza directamente al punto C, y no lo hará de forma automática. Supongamos que, en el gráfico inferior, la producción se queda en su nivel inicial, en el punto A. En tal caso, el empleo también se mantendrá invariable, así que en el gráfico superior se da un desplazamiento hasta el punto B de la curva PS. Esto abre una brecha de negociación positiva, lo que significa que un choque de oferta negativo es inflacionario. De ahí que, en el gráfico central, la curva de Phillips se desplace hacia arriba, de tal manera que, en el nivel inicial de producción, el desplazamiento hasta el punto B provoca que la inflación suba del 2 % al 4 %.
Así que este es el dilema. Tal como expusimos en la sección 5.1, a los votantes no les gusta que la inflación suba. Tampoco les gusta que el empleo baje. Pero si se otorga al banco central la responsabilidad de mantener la inflación en una tasa objetivo, no hay ninguna posibilidad de contentar a la población en ambos aspectos al mismo tiempo. Si quiere cumplir su objetivo, tiene que eliminar la brecha de negociación, que es el origen del aumento de la inflación. Si no lo hace, entonces la curva de Phillips volverá a desplazarse hacia arriba y la inflación subirá aún más (hasta el punto D). Para ello deberá hacer que baje el empleo del gráfico superior y, para lograrlo, tiene que provocar una caída de la demanda agregada (en el gráfico inferior).
Cómo resolver el dilema político
¿Qué hará el banco central para conseguir que suceda esto? Tan solo cuenta con una única herramienta, que es el tipo de interés oficial nominal, y tendrá que subirlo lo suficiente como para que suban también los tipos de interés reales. De acuerdo con la ecuación de Fisher, esto significa que el tipo de interés oficial debe crecer más que la inflación esperada. Y, a su vez, los tipos de interés reales deben subir lo suficiente como para que el efecto resultante sea un desplazamiento hacia abajo de la curva DA, como se muestra en el gráfico inferior de la figura 5.8, hasta que se alcance un nuevo equilibrio con un nivel de producción más bajo en el punto C.
Figura 5.8 Un choque de oferta negativo: cómo resolver el dilema político endureciendo la política monetaria.
Lograr esto no es en absoluto una tarea fácil ni inmediata. Más adelante en esta misma unidad abordaremos los detalles del «mecanismo de transmisión de la política monetaria» en virtud del cual las variaciones en los tipos de interés reales repercuten en la producción, el empleo y la inflación. Pero, por ahora, nos limitaremos a dar por supuesto que el banco central aplica una subida suficiente de los tipos de interés, lo que a su vez reduce lo suficiente la producción y el empleo como para restablecer el equilibrio en el lado de la oferta con una reducción del empleo en el gráfico superior. Esto, por su parte, también eliminará la brecha de negociación y suprimirá la presión inflacionaria.
La figura 5.7 pone de manifiesto otro aspecto crucial del proceso. ¿Y si el banco central se demora en su respuesta política? Tal como mostramos en la unidad 4, el riesgo es que el aumento de la inflación se enquiste en las expectativas de inflación. Con un nivel de empleo inalterado, esto desplazará hacia arriba la curva de Phillips y, por tanto, la inflación subirá aún más hasta situarse en el punto D. Si, después de esa demora, el banco central se decide a subir los tipos de interés lo suficiente como para desplazar la economía hasta el punto C del gráfico inferior, restablecerá el equilibrio en el lado de la oferta y, por tanto, estabilizará la inflación. Pero el gráfico central revela que la inflación se estabilizará en una tasa por encima de la inflación objetivo, en el punto E. De modo que el banco central aún no habrá logrado su cometido: si no introduce ningún otro cambio adicional, se verá obligado a endurecer aún más su política para devolver la inflación a la tasa objetivo. Retomaremos este problema en la sección 5.9.
De modo que los bancos centrales tienen que realizar un delicado ejercicio de equilibrio. Si reaccionan en exceso ante un choque de oferta, pueden llevar la economía a una recesión profunda innecesaria. Pero si se quedan cortos con sus decisiones sencillamente tendrán que hacer frente a un problema mayor más adelante.
También debería quedar claro por qué los bancos centrales tienen tan en cuenta no solo la inflación en sí, sino además las expectativas de inflación. En la sección 5.10 también descubriremos que si el banco central se limita a hacer su trabajo de manera fiable y a mantener la inflación cerca del objetivo, logrará evitar, a su vez, que las expectativas de inflación se desplacen hacia arriba, y eso facilitará su propia tarea. Pero también veremos, y esto es crucial, que solo lo conseguirá si se enfrenta a este dilema político y demuestra que siempre estará dispuesto a aumentar el desempleo para evitar que la inflación se dispare.
Una advertencia
El empleo de gráficos sencillos como los de las figuras 5.5 a 5.8 puede causar la impresión de que los gestores políticos tienen la capacidad de estabilizar la producción, el empleo y la inflación si efectúan un diagnóstico preciso de un shock y después responden modificando la política fiscal o monetaria para lograr el resultado deseado. ¡Pero la realidad es muy diferente! A menudo es difícil dilucidar, por ejemplo, si una recesión es un contratiempo pasajero o significa un debilitamiento a largo plazo o si un aumento de precios es indicativo de un choque de oferta o se limita a un aumento relativo de precios en una parte de la economía. También puede resultar muy difícil esclarecer si un aumento de la inflación implica o no un cambio en las expectativas de inflación.
Los gestores políticos y las personas que los asesoran recurren a previsiones económicas, pero la complejidad de la economía y la imposibilidad de prever qué sucederá en el futuro conllevan que esos pronósticos fallen a menudo. Los modelos ayudan a los economistas a perfeccionar las previsiones económicas y a organizar sus razonamientos sobre las relaciones casuales dentro de la economía y, por tanto, sobre qué políticas estarían justificadas. No dan recetas para lograr el tipo de estabilización precisa que se muestra en las figuras 5.5 y 5.6.
Tras este recorrido por los mecanismos de un modelo simplificado en el que los gestores políticos pueden emplear la política fiscal o la monetaria para responder ante shocks, pasaremos a analizar los detalles de ambos tipos de políticas.
Ejercicio 5.3 Ilustrar choques de oferta y de demanda
Dibuja diferentes diagramas con la curva de Phillips, las curvas WS–PS y la curva DA para ilustrar cómo podrían usarse la política fiscal o la monetaria para resolver los siguientes shocks. Describe brevemente las consecuencias de la inacción.
- Un aumento del consumo autónomo.
- Una caída de los precios del petróleo (suponiendo que no hay ninguna demora en la respuesta política).
- Una caída de los precios del petróleo (suponiendo una demora de la respuesta política).
