Unidad 5 Política macroeconómica: inflación y desempleo
5.3 Respuestas de la política fiscal y monetaria a los choques de demanda
- choque de oferta, shock de oferta
- Cambio inesperado o exógeno en la oferta. En macroeconomía, un choque de oferta significa un cambio en el lado de la oferta de la economía, como un aumento o un descenso de los precios del petróleo o una mejora tecnológica. En microeconomía se refiere a un desplazamiento exógeno de la curva de oferta para un bien particular. Véase también: choque de demanda, choque exógeno.
Primero consideramos de qué maneras pueden responder los gestores políticos a los choques de demanda. En secciones posteriores veremos que los choques de oferta plantean problemas más difíciles.
El equilibrio inicial: el «punto óptimo» para los gestores de la política macroeconómica
Para simplificar el análisis damos por supuesto que, antes de que se produzca el choque, la economía se encuentra en equilibrio en el lado de la oferta, tal como se ve en los tres gráficos de la figura 5.3:
- El empleo y los salarios se encuentran en el punto A del gráfico superior. Las curvas WS y PS se cruzan, lo que significa que el salario real que pagan las empresas es igual al salario que deben fijar los departamentos de recursos humanos para contratar y motivar a un número suficiente de trabajadores.
- La tasa de inflación es igual a la inflación objetivo del banco central, que suponemos que es del 2 %.
- A partir del supuesto que hicimos en la unidad 4 sobre cómo se generan las expectativas de inflación, trabajadores y empresas también esperan que la inflación sea del 2 %, de modo que la curva de Phillips en el gráfico central comienza en el punto A, donde el empleo se encuentra en su nivel de equilibrio en el lado de la oferta.
- El gráfico inferior muestra que la demanda agregada también se encuentra en un principio en el nivel que mantiene la producción y el empleo en consonancia con los dos gráficos superiores.
Por tanto, la economía parte de lo que podría describirse como un «punto óptimo» para los gestores de la política macroeconómica. El equilibrio es sostenible en el sentido de que es compatible con que todos los agentes actúen lo mejor que pueden teniendo en cuenta las acciones de los demás. Teniendo en cuenta sus objetivos y limitaciones particulares, los gestores políticos, los trabajadores, los empleadores y los propietarios de las empresas no cambiarían su comportamiento. Habrá desempleo involuntario, pero, como hemos visto en unidades previas, es algo inevitable, y su nivel depende de las políticas de oferta.
Nos encontramos ante un equilibrio de Nash. Para consultar una introducción a este concepto, lee la sección 1.5 y la sección 4.4.
En la práctica es poco probable que todas la características del punto óptimo concurran justo en el mismo momento. Pero, por razones que explicaremos más adelante en esta misma unidad, sí hay motivos para considerar probable que lleguen a darse todas estas condiciones, al menos en promedio. De modo que es útil analizar qué ocurre cuando un shock aparta la economía de esta situación de partida.
Un choque de demanda negativo
Supongamos que a partir de esa situación inicial se produce un choque de demanda negativo debido, por ejemplo, a una caída de la confianza de las empresas en el crecimiento de los mercados.
En principio, el choque de demanda podría deberse a un descenso de cualquiera de los componentes autónomos de la demanda agregada, tal como analizamos en la unidad 3.
La figura 5.3 muestra el impacto del choque negativo en la demanda agregada. De acuerdo con lo que expusimos en la unidad 3, si no hay ninguna respuesta política, esto dará como resultado una caída inicial de la producción y el empleo que se verá amplificada por el proceso multiplicador, lo que desplazará la economía hasta el punto B del gráfico inferior. No existe ningún mecanismo en el modelo que depare una subida automática de la demanda agregada en el sector privado (el consumo y la inversión) para contrarrestar los efectos de la caída de la confianza comercial. Según el modelo de la curva de Phillips para la inflación de la unidad 4, representado en el gráfico central, la inflación también descenderá hasta el punto B. La caída es de un punto porcentual, lo que se corresponde con la magnitud de la brecha de negociación (negativa) entre las curvas WS y PS (en el gráfico superior).
¿Cuáles son las posibles respuestas de nuestros dos gestores políticos?
- Desde la perspectiva del banco central, la inflación ha caído ahora por debajo de su tasa objetivo. Por tanto, su cometido dictamina que debe relajar la política monetaria, es decir, reducir los tipos de interés con el fin de estimular lo suficiente la demanda agregada como para volver a situar la inflación en torno a la tasa objetivo.
- Es posible que también el gobierno quiera recurrir a la política fiscal para incrementar de manera directa la demanda agregada y contrarrestar los efectos del choque suponiendo que con ello volverá a situar la producción y el empleo cerca del equilibrio en el lado de la oferta.
En ambos casos, el incentivo para actuar se ve reforzado por el peligro de que, si la inflación se mantiene baja y, como consecuencia de ello, las expectativas de inflación se ajustan a la baja, entonces la curva de Phillips se desplace hacia abajo y posiblemente introduzca el riesgo de deflación.
De modo que, ante este shock, los objetivos de la política fiscal y la monetaria apuntan en la misma dirección. Aunque el banco central querrá relajar la política monetaria, podría lograrse el mismo objetivo a través de la política fiscal o con una combinación de ambas.
La figura 5.4 ilustra cómo se puede recuperar el equilibrio en el lado de la oferta de la economía mediante la política monetaria. El banco central reduce el tipo de interés oficial, la inversión vuelve a crecer y la nueva curva de demanda agregada (DA) pasa por el punto A.
Figura 5.4 Una caída de la inversión: estabilización a través de la política monetaria.
Una alternativa es que el gobierno intervenga para volver a situar la economía en equilibrio subiendo un componente de la demanda agregada que depende de su control. En la figura 5.5 damos por supuesto que se recurre a la política fiscal incrementando las formas de gasto público que contrarrestan de manera directa la caída de la demanda agregada debido a un descenso de la inversión. Pero podría lograrse el mismo efecto en la demanda agregada con un aumento de las transferencias o, de hecho, con una reducción de impuestos. Como recordarás del modelo multiplicador de la unidad 3, es fácil ilustrar un cambio en G porque no es más que un desplazamiento de la intersección de la curva de demanda agregada (DA). Una modificación del tipo impositivo, por ejemplo, altera el tamaño del multiplicador y cambia la pendiente de la curva DA.
En la figura 5.5, el nivel más bajo del gasto en inversión se compensa con un gasto público mayor. Con esta intervención, el gobierno espera poder revertir su incremento de gasto y que la economía se mantenga en el punto A en cuanto regrese la confianza y las empresas recuperen su nivel previo de inversión.
Figura 5.5 Una caída de la inversión y de la demanda agregada (DA): estabilización a través de la política fiscal.
