Unidad 9 Desarrollo desigual a escala planetaria
9.9 Transiciones de crecimiento
En esta sección y la siguiente usamos el modelo de la dinámica del crecimiento de la sección anterior para esclarecer por qué algunos países inicialmente pobres han logrado tasas altas de crecimiento durante varias décadas y, en cambio, otros no. Entre esos países se cuentan Corea del Sur, Bangladés, Botsuana, Pakistán y Tanzania. Pero antes retomaremos el crecimiento que ha experimentado Estados Unidos durante el siglo transcurrido desde 1890 hasta 1990, el cual mostramos en la figura 9.6b de la sección 9.3. En esa figura usamos la función de producción para interpretar los datos comparativos de una serie de países que incluía Estados Unidos. Aquí analizamos los mismos datos a través de la lente del modelo de la dinámica del crecimiento.
Figura 9.18 Crecimiento rápido asociado a un valor alto de \(\beta\), décadas de 1940 a 1960 en Estados Unidos.
Robert C. Allen. 2012. «Technology and the Great Divergence: Global Economic Development Since 1820». Explorations in Economic History. 49(1): pp. 1–16. Nota: Los puntos remiten a datos por década a menos que se indique otra cosa.
El gráfico superior de la figura 9.18 reproduce los datos de Estados Unidos entre 1890 y 1990 que se dan en la figura 9.6b, con el capital por trabajador en el eje horizontal, y la producción por trabajador en el eje vertical. Muestra que durante los 27 años transcurridos entre 1939 y 1966, la intensidad en capital y la producción por trabajador aumentaron mucho más deprisa que durante los 50 años anteriores o posteriores. El gráfico inferior evidencia que este estallido de crecimiento rápido fue asociado al incremento del crecimiento de la producción debido al aumento de las existencias de capital (esto es, \(\beta\) en el modelo de la dinámica del crecimiento de la sección 9.8) desde menos de uno hasta más de 2,5. El valor de \(\beta\) se calcula como la pendiente de la curva del gráfico superior (\(\beta = \Delta Y / \Delta K\)).
Este dato apunta a que hay situaciones en las que invertir ahora puede tener un efecto muy considerable en el crecimiento posterior. Por tanto, \(\beta\) puede alcanzar un valor mucho mayor que 1 (como en la figura), y podríamos tener \(\alpha\beta > 1\) incluso si se invirtiera menos que el total del crecimiento (por ejemplo, si \(\beta = 2,5\), entonces \(\alpha\beta > 1\) si \(\alpha > 0,4\)). El crecimiento que experimentó Estados Unidos durante el periodo bélico y el inmediatamente posterior a la guerra situó el país en una senda de crecimiento veloz (pero no desequilibrado) durante un espacio de tiempo bastante breve. Al interpretar los datos a través de la lente del modelo de la dinámica del crecimiento, se ve que el valor medido de \(\Delta Y / \Delta K\) reflejará cualquier repunte en la tasa de crecimiento exógeno, así como el aumento de \(\beta\).
A continuación, nos centramos en el crecimiento experimentado desde 1960 por una serie de países, algunos de los cuales lograron hacerlo con rapidez y otros no. Hemos elegido los que se muestran en la figura 9.19 para ilustrar los conceptos introducidos en secciones anteriores de esta unidad. Entre los países que manifiestan un crecimiento «palo de hockey» a partir de 1960 se encuentran Corea del Sur, China e India, así como Botsuana y Bangladés. Los que tuvieron un crecimiento fallido fueron Argentina y México (que no crecieron más deprisa que Estados Unidos), así como Tanzania y Pakistán (que no lograron un crecimiento sostenido en forma de palo de hockey). Empleamos la escala logarítmica para el PIB per cápita, de manera que podamos observar tanto los niveles relativos del PIB per cápita como las tasas de crecimiento. Tal como vimos en la sección 9.2, las tasas de crecimiento relativo se indican mediante las pendientes de las series de datos. Estados Unidos se ha incluido en la figura 9.19 para ilustrar las diferencias en cuanto a PIB per cápita entre este país y el resto de los que conforman la muestra.
Figura 9.19 PIB per cápita usando una escala logarítmica, 1960–2023.
Jutta Bolt y Jan Luiten van Zanden. 2024. «Maddison-Style Estimates of the Evolution of the World Economy: A New 2023 Update». Journal of Economic Surveys: pp. 1–41.
- mediana
- Cuando se ordena un conjunto observaciones, la mediana se encuentra en el punto medio: la mitad de las observaciones cae por encima de ella, y la otra mitad, por debajo. Dicho de un modo más preciso, si el número de observaciones es impar, la mediana es el valor de la observación situada en el centro; si el número de observaciones es par, la mediana es el punto medio entre las dos observaciones centrales.
Las secciones anteriores de esta unidad plantean el interrogante de cómo comparar los porcentajes de participación de la inversión en el PIB entre países con un comportamiento tan variable en cuanto a crecimiento. La figura 9.20 muestra la inversión como porcentaje del PIB para el mismo conjunto de países de la figura 9.19 entre 1980 y 2023. La impresión más inmediata es que confirma la enorme variación en cuanto porcentajes de inversión que vimos en la figura 9.11. El porcentaje de inversión en Estados Unidos (líder tecnológico a lo largo de ese periodo) sigue la mediana mundial en cuanto a porcentaje de inversión hasta mediados de la década de 2000, y después cae por debajo de la mediana. Tal como se expone en el modelo de la sección 9.4, tras lograr un nivel alto de PIB per cápita a través de un crecimiento veloz, es posible que un país mantenga ese mismo nivel con una tasa de crecimiento moderada y un porcentaje bajo de inversión en comparación con otros países que estén creciendo con rapidez.
Figura 9.20 Porcentajes de inversión, entre 1980 y 2023, de países seleccionados y mediana mundial.
Argentina y México muestran malos resultados en la figura 9.19, donde empiezan siendo mucho más ricos que el resto de los países, pero no logran mantener un crecimiento rápido sostenido en las últimas seis décadas. En consonancia con su incapacidad para lograr tasas de crecimiento elevadas, ambos países tienen los bajos porcentajes de inversión que se ven en la figura 9.20. México sigue la mediana mundial, mientras que el porcentaje de inversión en Argentina se sitúa muy por debajo de la mediana durante todo el periodo.
No efectuamos un análisis detallado de estos países, pero un punto de partida para estudiarlos mejor sería la mala gestión macroeconómica, que refleja conflictos relacionados con la distribución de la renta (lee la unidad 7 del volumen de macroeconomía y el apartado CORE Insights sobre el Sur Global —Government Debt and Sovereign Wealth in the Global South y The Sky’s the Limit: The Economics of Inflation and Hyperinflation—). Es probable que estos conflictos relacionados con la distribución, así como la volatilidad macroeconómica que llevan aparejada, expliquen en parte los escasos incentivos que hay en estos países para invertir en comparación con otros (lo que en la terminología del modelo de la dinámica del crecimiento se indicaría mediante un valor bajo de \(\alpha\)) y los escasos rendimientos derivados de la inversión (con un valor bajo de \(\beta\) en ambos países).
Botsuana y Tanzania
Mokgweetsi Masisi, presidente de Botsuana, inspecciona el diamante de 2492 quilates encontrado en la mina de Karowe (región central septentrional del país) en Gaborone, Botsuana, el 22 de agosto de 2024.
«Veo carreteras construidas, veo hospitales y veo niños yendo a la escuela…». El presidente de Botsuana, Mokgweetsi Masisi, no leía el futuro en una bola de cristal cuando hizo estas declaraciones, sino en el diamante de 2492 quilates que se extrajo en agosto de 2024 de la mina Karowe, situada en la región central de Botsuana. Es consciente del beneficio que reportará a su país de 2,7 millones de habitantes la venta de esta gema, valorada en más de 40 millones de dólares. Según diversos expertos, esta piedra de medio kilo de peso es el segundo diamante más grande que se ha extraído jamás, y el de mayor tamaño en el transcurso de un siglo. Botsuana solo ha producido diamantes desde 1971, y la venta de estas gemas representa una cuarta parte del PIB del país, pero la caída de precios a nivel mundial lo está obligando a diversificar su economía.
Botsuana era uno de los territorios más pobres del mundo en 1960. En cambio, en 2024 tuvo un PIB per cápita similar al de México, un país que comenzó el periodo con una renta más de ocho veces superior. Botsuana logró alcanzar un equilibrio de crecimiento alto, tal como describimos en la sección anterior, con un crecimiento anual del 7,6 % entre 1965 y 2000, y un crecimiento anual del 3,3 % durante el último cuarto del siglo. Tanzania era casi igual de pobre en 1960 y desde entonces ha permanecido 40 años sin ningún crecimiento. ¿Fueron los diamantes lo que permitió que Botsuana lograra un crecimiento alto durante un periodo prolongado? Aunque suene verosímil, especialistas en economía han documentado que el hallazgo de un recurso natural importante puede acarrear consecuencias negativas y obstaculizar un desarrollo económico equilibrado. Las posibles consecuencias son que las élites acaparen las rentas derivadas de ese recurso, lo que consolida su poder, o que la pugna por controlar el recurso natural depare inestabilidad política.
Botsuana destaca como la excepción entre los países de África ricos en recursos (entre los que figuran Angola, República Democrática del Congo, Sierra Leona y Nigeria), donde guerras civiles o intensas luchas internas por el control de los beneficios que reportan los recursos han arruinado el desarrollo. Para entender cómo evitó Botsuana la maldición de los recursos y consiguió aprovechar esas pingües ganancias para elevar su nivel de vida, debemos volver a insistir en la importancia que tienen las instituciones. Pero, primero, comparemos los porcentajes de inversión de Botsuana y de Tanzania.
Figura 9.21 Crecimiento e inversión en Botsuana y Tanzania.
Jutta Bolt y Jan Luiten van Zanden. 2024. «Maddison-Style Estimates of the Evolution of the World Economy: A New 2023 Update». Journal of Economic Surveys: pp. 1–41; World Economic Outlook del FMI, 2024.
A partir de sus tasas de crecimiento relativas, cabría pensar que Botsuana contó con un porcentaje mayor de inversión que Tanzania, pero, tal como muestra la figura 9.21 (gráfico de la derecha), Tanzania invirtió un porcentaje más alto de su PIB que Botsuana durante casi todo el periodo transcurrido desde 1980. ¿Cómo logró Botsuana alcanzar y mantener un equilibrio de crecimiento elevado con un porcentaje de inversión más bien escaso? Igual de desconcertante es por qué no ha logrado Tanzania un crecimiento sostenido a pesar de tener un porcentaje de inversión por encima de la mediana mundial durante todo el periodo y con una trayectoria creciente a partir del año 2000 hasta alcanzar el 40 %. Estos dos países ponen de manifiesto la dispersión en la relación entre el porcentaje de inversión y el PIB per cápita que se ilustra en la figura 9.11. Al comparar los gráficos de la figura 9.21 se ve que la tasa de crecimiento de Tanzania ha descendido en los últimos 15 años a pesar del acusado incremento del porcentaje de inversión. Un rasgo muy llamativo del desarrollo económico de Botsuana es la emergencia de una población bastante bien formada. Entre 1980 y 2000 se ha triplicado el promedio de los años de escolarización, lo que contrasta enormemente con el lento avance de Tanzania en este aspecto (figura 9.22). Pero lo más probable es que esto haya sido una consecuencia, y no una causa, de las diferencias en las sendas de crecimiento que han seguido ambos países, para las cuales han pesado más las decisiones políticas y la calidad de las instituciones.
Figura 9.22 Promedio de años de escolarización entre 1960 y 2020 en países seleccionados; escala logarítmica.
L. Prados de la Escosura. 2021. «Augmented Human Development in the Age of Globalisation». Economic History Review.
Botsuana: crecimiento económico y estabilidad
Botsuana se independizó de Gran Bretaña en 1966 y, después de eso, se convirtió en uno de los países del mundo con el crecimiento más rápido. En su estudio publicado con el título «An African Success Story: Botswana», Acemoglu, Johnson y Robinson (2003) destacan la importancia del mantenimiento de instituciones tribales precoloniales beneficiosas para el crecimiento del país tras la independencia, como el Estado de derecho y los foros de deliberación que permitieron la participación de todos los hombres en la toma de decisiones. Un aspecto crucial fue que Gran Bretaña no tuvo gran interés en Botsuana (los diamantes no se descubrieron hasta 1971), lo que permitió que las instituciones locales favorables para el crecimiento sobrevivieran durante el periodo de protectorado británico que atravesó el país.
Tras la independencia, las autoridades gubernamentales empezaron a aplicar planes de desarrollo que priorizaron la inversión en infraestructuras, sanidad y educación. Estas medidas contaron con el apoyo de las élites políticas de las zonas rurales: la mayoría de los miembros de la Asamblea Nacional estaba formada por ganaderos muy interesados en defender los derechos de propiedad y en aprovechar la inversión estatal en infraestructuras rurales.
Cuando se descubrieron los diamantes, la élite política en el gobierno, que ya se había beneficiado de unos derechos de propiedad colectiva segura (en explotaciones ganaderas), no persiguió la expropiación de los beneficios de la extracción de diamantes. Las rentas que reportó ese recurso se destinaron a un fondo de riqueza soberana que invierte en diversos activos a nivel mundial y se gestionaron bien. Un pequeño sector manufacturero ha crecido en consonancia con el PIB, con un porcentaje del 5 %, y el sector turístico ha ido cobrando cada vez más relevancia.
Collier afirma que De Beers había informado al presidente Khama de que había diamantes en el territorio de su clan. Pero él priorizó el desarrollo nacional por encima de los intereses de su propio clan.
El hallazgo inesperado de este recurso en Botsuana brindó la oportunidad de invertir sin necesidad de reducir el nivel de consumo de la población. El reto consistió en aprovechar la oportunidad en lugar de desperdiciarla con disputas divisoras entre los diferentes grupos tribales. Tal como señaló Paul Collier (2024), cuando De Beers (la compañía minera que realizó la prospección de los diamantes) informó al presidente de Botsuana, Seretse Khama, sobre la probabilidad de que se encontraran yacimientos, este último lanzó una pregunta a los líderes de los clanes: si se descubrían diamantes, ¿tendrían que compartirse con toda la nación o deberían pertenecer al clan en cuyas tierras fueran hallados? Bajo ese «velo de ignorancia» acordaron compartirlos, y eso sentó las bases para las décadas de crecimiento rápido de Botsuana.
A pesar de su éxito de crecimiento y estabilidad, Botsuana es uno de los países con más desigualdad del mundo y se encuentra entre los 10 primeros de los 164 que figuran en la base de datos del Grupo del Banco Mundial sobre coeficientes de Gini que miden la desigualdad en el consumo per cápita. De acuerdo con esta medida, el coeficiente de Gini de Botsuana en 2015 fue 0,55 (frente al valor de 0,59 que tuvo Sudáfrica). Este grado de desigualdad en el consumo persiste a pesar de tener uno de los índices más elevados del mundo en cuanto a redistribución a través del sistema fiscal y de transferencias: el coeficiente de Gini antes de impuestos y de transferencias es 0,13 puntos más alto. A mediados de la década de 2020, sigue habiendo gran disparidad en cuanto a formación posterior a la educación secundaria, la riqueza tiene una distribución muy desigual, y la tasa de desempleo asciende a un promedio del 20 %.
Tanzania: crecimiento económico bajo
En la figura 9.21 señalamos que el porcentaje de inversión de Tanzania está por encima de la mediana mundial desde su independencia (en 1961) en adelante (y que se mantiene por encima de la de Botsuana durante todo el periodo). Sin embargo, Tanzania no creció. La estrategia de crecimiento que empleó el presidente Julius Nyerere se basó en aumentar el porcentaje de inversión para proporcionar los recursos necesarios para una transformación económica que crearía un sector moderno dentro de la economía y sacaría a la población de la pobreza. Ya hemos explicado que hay más probabilidad de éxito si se incrementa la inversión sin tener que reducir el consumo, pero Nyerere no contó con esa opción.
Aceptó la premisa de que el consumo tendría que caer y consiguió reducir el consumo a través del siguiente mecanismo: el Estado compraba a los agricultores cosechas destinadas a la exportación, como café, y les pagaba precios muy inferiores a los del mercado mundial. La diferencia de precio era una forma de ingreso fiscal para el Estado que podía destinarse a la inversión. A diferencia de muchos líderes postcoloniales, Nyerere hizo sacrificios personales con el fin de granjearse la autoridad moral necesaria para que la población aceptara embarcarse en esa estrategia de «pagar ahora para ganar después»: un símbolo de su propia sobriedad fue su negativa a residir en la mansión presidencial oficial o a utilizar el Rolls-Royce que dejaron allí los británicos cuando se marcharon.
El consumo descendió y se acumularon rentas que se canalizaron hacia la inversión pública. Pero eso no consiguió impulsar el veloz crecimiento prometido por Nyerere. Una interpretación posible del fracaso de la estrategia para el crecimiento de Tanzania es que se basó en una variante de la economía planificada que blindó a los productores nacionales (en su mayoría de gestión pública) frente a la competencia mediante la adopción de medidas políticas para invertir en la producción de sustitutos de productos importados, en lugar de crear incentivos para que las empresas nacionales vendieran en el extranjero.
A diferencia del modelo de la sección 9.6, donde la falta de inversión pública en infraestructuras impidió la coordinación de la inversión privada para alcanzar un equilibrio alto de inversión, en este caso, casi todas las empresas eran públicas, y las decisiones de inversión se tomaron desde el Estado, que se concentró en la producción de bienes sustitutos de las importaciones. En la próxima sección compararemos esta política con lo que ocurrió en Bangladés.
La política también atravesó dificultades a corto plazo porque las escasas divisas extranjeras se dedicaron a comprar bienes de capital para las actividades manufactureras destinadas a reemplazar los productos de importación del plan de crecimiento de Nyerere. Esto dejó los hogares y empresas de toda la economía sin capacidad para adquirir el petróleo importado que necesitaban. La producción se desplomó en la industria y la agricultura. Empezó a haber desabastecimiento, eso creó unas condiciones propicias para la corrupción y, como consecuencia, el gobierno perdió su autoridad moral. En el transcurso de la década de 1970, la estrategia de industrialización fracasó estrepitosamente: altas tasas de inversión fueron unidas a una caída de la productividad causada sobre todo por una utilización de la capacidad sumamente baja. Tras la instalación de bienes de capital en el sector manufacturero, en la década de 1970 se alcanzó una tasa media de la utilización de la capacidad de tan solo el 30 %, y esta cayó por debajo del 10 % en las fábricas textiles durante la década de 1980. Hay constancia de que una fábrica de calzado construida con financiación procedente de donaciones extranjeras y destinada a la exportación nunca llegó a usar más del 4 % de la capacidad instalada.1 Dados los elevados costes fijos y las escasas ventas, las empresas dependían de subsidios públicos para sobrevivir. El Estado era incapaz de supervisar y controlar el uso de los recursos en la industria manufacturera, y no existía ninguna disciplina procedente de la competencia en el mercado. Se documentaron varios casos de «gran corrupción» en los que estuvieron implicados funcionarios públicos.
En 1996 se adoptó una estrategia diferente para el desarrollo industrial que estuvo basada en la privatización, el fomento de la inversión extranjera directa y la creación de «zonas francas industriales». Aunque en otros países vimos combinaciones de estas políticas que lograron crear sectores manufactureros prósperos y necesitados de mucha mano de obra, no fue esto lo que ocurrió en Tanzania.
La interpretación de las dispares trayectorias que siguieron Botsuana y Tanzania a través de la lente del modelo de la dinámica del crecimiento de la figura 9.17 centra la atención en \(\alpha\) (la regla de inversión) y \(\beta\) (la productividad de las existencias de capital adicional). El modelo indica que la estrategia de Nyerere consistió en hacer que Tanzania pasara de tener un equilibrio de crecimiento bajo a tener un equilibrio de crecimiento alto subiendo la proporción de la producción invertida en el último periodo (\(\alpha\)). De hecho, esto se logró. De acuerdo con el modelo, la incapacidad para lograr el equilibrio de crecimiento alto pudo deberse a una caída compensatoria de la producción adicional derivada de las existencias de capital adicional (\(\beta\)). Es probable que \(\beta\) cayera en Tanzania debido a los efectos sobre el PIB a corto y largo plazo de una política errónea para sustituir las importaciones y al deterioro de la calidad institucional (como, por ejemplo, el aumento de la corrupción) que acompañó a su fracaso, así como a otras rondas posteriores y fallidas de reformas. En cambio, Botsuana tuvo la gran fortuna de poder aumentar el crecimiento sin elevar su porcentaje de inversión gracias a las rentas derivadas de la extracción de diamantes. La buena gestión de esta ventaja inesperada a través de políticas atinadas e instituciones de alta calidad logró un aumento duradero de \(\beta\) y un equilibrio de crecimiento alto sostenido durante décadas.
Figura 9.23 Contraste entre el equilibrio de crecimiento bajo y alto de Tanzania y Botsuana respectivamente, usando el modelo de la dinámica del crecimiento de la figura 9.17a.
Ejercicio 9.11 Modelización del crecimiento económico (parte 1)
Elige un país de los que se muestran en la figura 9.22. Dibuja un gráfico del modelo de la dinámica del crecimiento similar al de la figura 9.23 que muestre el crecimiento inicial (en el año 1960), el previsto y el real (del último año disponible) y que concuerde con los siguientes datos de ese país:
- PIB per cápita;
- inversión como porcentaje del PIB;
- promedio de años de escolarización.
(Si los datos sobre el país que has elegido no están en las figuras 9.19 y 9.20, descárgalos de la fuente original que consta debajo de esas figuras).
-
Gray, Hazel. 2013. «Industrial Policy and the Political Settlement in Tanzania: Aspects of Continuity and Change Since Independence». Review of African Political Economy 40(136): pp. 185–201. ↩
