Unidad 6 El sector financiero: deuda, dinero y mercados financieros
6.11 Inversiones de los hogares: vivienda y activos financieros
Aunque la mayoría de las personas que conforman una economía mantiene al menos alguna interacción con los bancos (sobre todo a través del uso cotidiano del dinero bancario como medio de intercambio), la figura 6.6 revela que hay muy pocas con una participación directa en los mercados financieros a través del comercio con bonos y acciones. Pero en ella también se ve que una proporción más amplia de la población mantiene una interacción directa con los mercados financieros a través de fondos de pensiones, que permiten aprovechar el alto potencial de rendimiento de algunos activos financieros y, al mismo tiempo, diversificar el riesgo invirtiendo en una cartera amplia con un sistema similar al que emplean los bancos para diversificar el riesgo mediante la concesión de préstamos a múltiples prestatarios.
Sin embargo, la figura 6.6 evidencia que en la mayoría de países hay una proporción bastante reducida de hogares que se benefician de los rendimientos reales que brindan las empresas a sus accionistas. Como veremos aquí, invertir en los mercados bursátiles puede reportar pingües beneficios a largo plazo, pero también resulta especialmente arriesgado. Para beneficiarse de los elevados rendimientos del capital social, los hogares deben ser lo bastante ricos como para poder asumir ese riesgo.
Para muchos hogares, el activo material más importante es su vivienda. Para beneficiarse de forma inmediata de los servicios que ofrece la vivienda mientras se paga durante 30 o 40 años mediante una hipoteca hay que comprometerse durante mucho tiempo con el sector financiero. Los datos que presentamos más adelante en esta misma sección revelan que la tasa de rendimiento de la vivienda suele ser superior al tipo de interés de la hipoteca, así que los hogares que se endeudan para invertir en vivienda también se benefician del apalancamiento, igual que hacen las empresas (tal como explicamos en la sección anterior), aunque con un incremento asociado del riesgo (que analizamos con más detalle en la unidad 8).
En cambio, es más difícil, y a menudo imposible, conseguir un préstamo bancario para financiar formación porque, si no cumples con la devolución del dinero, el banco no puede esclavizarte y obligarte a trabajar para que saldes la deuda contraída. La sección 9.9 del volumen de microeconomía explica la importancia de las garantías para atenuar las restricciones crediticias, y la figura 6.16 muestra datos sobre deuda residencial y patrimonio de los hogares desde el cuartil más bajo hasta el más alto.
- garantía
- Activo que un prestatario deja en prenda a un prestamista para asegurar la devolución de un préstamo. Si el prestatario no consigue abonar los pagos del préstamo según lo acordado, el prestamista pasa a tener la propiedad del activo.
Con un sector financiero lo bastante desarrollado, la financiación hipotecaria permite que hogares relativamente pobres compren una vivienda completa. La razón por la que se conceden préstamos de este tipo, incluso a hogares con pocos recursos económicos, estriba en que la propia vivienda sirve como garantía del préstamo. Esto significa que si el propietario del inmueble no cumple con los pagos de la hipoteca, el banco puede embargar la vivienda y venderla. Aun así, los hogares más ricos tienen ventaja por dos motivos: es necesario entregar cierta cantidad de dinero como depósito y, cuanto mayor es este último, más favorables son las condiciones del préstamo.
La disparidad de las situaciones de Sophia en Estados Unidos y Kwame en Ghana que expusimos al comienzo de esta unidad pone de manifiesto algunas de las consecuencias de las diferencias para acceder a instituciones financieras. En economías de renta baja, donde los hogares tienen un acceso limitado o nulo a instituciones o mercados financieros, las familias recurren a otros métodos para suavizar su consumo; pero casi las únicas opciones disponibles consisten en depender de los hijos para vivir durante la jubilación o en invertir directamente en capital físico, ya sea comprando una vaca (que es una forma de capital) o una vivienda. Como son pocos los hogares que pueden permitirse comprar una casa al contado, una inversión habitual consiste en comprar unos cuantos ladrillos en tiempos de bonanza y tardar varios años en construir una casa (como hace Kwame). En consecuencia, es muy común ver casas a medio hacer como la de la figura de la sección 6.1 en los países más pobres del mundo.
Desigualdad en cuanto a posesión de activos y pasivos entre los hogares de Estados Unidos
Los hogares tienen su riqueza principalmente en forma de activos financieros y de vivienda. A través de la propiedad de activos financieros también poseen empresas de manera indirecta y, por tanto, los activos productivos de la economía (capital, tierra y edificios). Pero la propiedad de activos, tanto directa como indirecta, tiene una distribución extremadamente desigual.
- cuartil, grupos de cuartiles
- Los cuartiles dividen un conjunto de observaciones en cuatro grupos de igual tamaño. El conjunto completo de las observaciones se ordena de acuerdo con una variable concreta (por ejemplo, la riqueza). El primer grupo (o cuartil) está formado por las observaciones del 25 % inferior (por ejemplo, el 25 % de la población menos rica); el segundo grupo comprende el siguiente 25 % más bajo; y el cuarto grupo o cuartil superior consiste en el 25 % más alto. Los cuartiles son valores de corte que separan cada grupo; el primer cuartil es el corte entre los grupos que conforman el primer y el segundo cuartil, y así sucesivamente.
Consideremos los hogares de Estados Unidos ordenados desde los que tienen menos patrimonio neto hasta los que tienen más. Algunos hogares tendrán un patrimonio neto negativo porque deben más de lo que tienen (por ejemplo, si la suma de las deudas contraídas —tarjetas bancarias de crédito, préstamos estudiantiles, préstamos para la compra de un coche e hipotecas— supera el valor de todos sus activos). A continuación dividimos los hogares así clasificados en cuatro grupos de igual tamaño que denominamos grupos de cuartiles, de tal manera que el grupo más bajo engloba el 25 % de los hogares con menos patrimonio neto. La figura 6.16 compara los activos y los pasivos de los hogares de los cuatro grupos de cuartiles.
Si consideramos la deuda en primer lugar a partir de la fila «Total de deuda», la barra azul inferior muestra que el cuartil superior (el 25 % de los hogares con un patrimonio neto más alto) representa casi la mitad de la deuda total. En general, los hogares más ricos pueden endeudarse más que los más pobres: es más probable que los hogares pobres se encuentren con más restricción crediticia o exclusión financiera porque no tienen patrimonio que sirva como garantía del préstamo, por ejemplo. Los hogares que pueden pedir más préstamos tienen más capacidad para adquirir activos y aprovechan el apalancamiento para acceder a rendimientos más altos, lo que amplifica las diferencias entre ricos y pobres.
Tal como muestra la barra azul de la categoría «Total de activos», el 25 % de los hogares con el patrimonio neto más alto posee más del 80 % del total de activos, y solo una fracción minúscula de ellos está en manos del cuartil más pobre (barra violeta).
Figura 6.16 Comparativa de activos y pasivos de hogares estadounidenses de acuerdo con su patrimonio neto.
Notas: Proporción del total de deudas y de activos de la economía correspondiente a cada cuartil de la población en 2019. Cuando se ordenan los hogares de acuerdo con su patrimonio neto (activos - pasivos), el cuartil más pobre es el 25 % de los hogares que tiene el menor patrimonio neto de esa economía.
Fuente: Federal Reserve System. 2021. [Survey of Consumer Finances.]
La figura también revela grandes diferencias en el tipo de deudas y de activos que tienen los hogares. Algunas personas de los cuatro grupos tienen coches y viviendas. Pero los dos grupos de cuartiles más pobres solo tienen una pequeña fracción de los activos financieros (las cuatro categorías inferiores del gráfico que muestra los activos) y más del 95 % pertenece al cuartil más rico. Llama la atención que el 25 % más pobre tenga bastante más del 50 % de toda la deuda por préstamos estudiantiles, y que el cuartil más rico tenga menos del 10 %.
Decisiones de inversión de los hogares y rendimientos obtenidos
En el caso de los hogares que sí tienen riqueza para invertir, ¿qué podemos decir sobre la naturaleza de los rendimientos que obtienen de diferentes activos y, por tanto, sobre la importancia de los diversos activos como reserva de valor? Para comparar las tasas de rendimiento de los diversos activos que podría tener un hogar, comenzamos con la moneda. La figura 6.17a ilustra que en Estados Unidos, la tasa de rendimiento real de los billetes de dólar ha sido negativa la mayoría de los años desde 1900, porque la inflación ha sido positiva (aunque relativamente baja). Esto ha sido así en la mayoría de países del mundo: guardar moneda es una forma de ahorro muy pobre a largo plazo.
Figura 6.17a Tasa de rendimiento de la moneda en Estados Unidos (1900–2020).
La figura 6.17b compara las tasas de rendimiento de otros tres activos: activos que pagan el tipo de interés oficial, acciones y vivienda. Tal como defendimos en la unidad 5, para valorar la incidencia del tipo de interés oficial, \(i\), en la economía real debemos fijarnos en el tipo de interés oficial real, definido en términos de la tasa de inflación esperada, \(r = i - \pi^E\). Pero en la ampliación 6.9 mostramos que la tasa de rendimiento de cualquier activo que paga el tipo de interés oficial viene dada por \(i - \pi\) y que, por tanto, está determinada por la tasa de inflación real en lugar de la esperada.
La figura 6.17b revela que los rendimientos de la vivienda y de las acciones de empresas pagan en promedio el tipo de interés oficial: en torno al 7 % y el 9 % respectivamente, frente al 1 %.
Por ejemplo, los datos del Banco de Inglaterra revelan que en agosto de 2024 el tipo de interés promedio que se pagó por las cuentas corrientes en Reino Unido solo fue del 0,7 %, cuando el tipo de interés oficial era del 5 %. Una encuesta efectuada en 2010 mostró que el 55 % de las cuentas corrientes de Reino Unido no reportaban ningún interés en absoluto.
En la práctica habrían sido muy pocos los hogares con capacidad real para obtener siquiera esta modesta tasa de rendimiento real con activos que pagaban el tipo de interés oficial. Lo más cercano a eso que habría logrado obtener la mayoría de los hogares habría sido invirtiendo en depósitos de ahorro, que suelen pagar al menos algún interés. Pero los tipos de interés de los depósitos suelen ser más bajos que el tipo oficial ya que, de lo contrario, los bancos no obtendrían beneficios aceptando depósitos. Los tipos de interés de las cuentas corrientes son más bajos aún (de hecho, suelen ser cero), puesto que los servicios para proporcionar medios de intercambio tienen unos costes considerables. Como resultado, la tasa de rendimiento obtenida por el hogar medio con ahorros en forma de dinero bancario probablemente se acercó más al rendimiento real de la moneda (figura 6.17a) que al rendimiento real de activos que pagan el tipo de interés oficial, que, por lo común, solo habrían obtenido inversores individuales muy ricos u otras instituciones financieras.
Pero los rendimientos de la vivienda y las acciones de empresas también son mucho más volátiles, lo que significa que tenerlos durante periodos cortos es arriesgado. No obstante, un inversor a largo plazo (que ahorra para la jubilación durante toda su vida laboral, por ejemplo) puede beneficiarse de los elevados rendimientos medios que ofrecen.
La mayoría de las personas que quieren tener una vivienda en propiedad no efectúa un cálculo explícito de la tasa de rendimiento esperada ni la compara con los rendimientos de otros activos. Puesto que necesitan un sitio en el que vivir, comparan los costes y los beneficios de tener una vivienda en propiedad con los de alquilarla, lo que incluye el depósito inicial necesario, los pagos mensuales de la hipoteca en lugar de las cuotas de un alquiler y la seguridad que puede reportar tener la propiedad de la vivienda.
Pero la vivienda es un activo y, de acuerdo con la figura 6.16 con datos de Estados Unidos, es el activo, junto con los coches, cuya propiedad está distribuida de un modo menos desigual. Podemos explicar qué se entiende por tasa de rendimiento de una inversión en vivienda usando el mismo método que empleamos con otros activos.
Entender la tasa de rendimiento de la vivienda
Como explicamos en la sección 6.9, es posible descomponer la tasa de rendimiento de cualquier activo en dos partes: la ganancia de capital (o el cambio de precio que experimenta) y la renta que reporta mientras se posee ese activo.
Una dificultad es que si el propietario ha gastado dinero en mejorar la vivienda, habría que restar el coste de esas reformas. Este es uno de los factores que introduce más complicación, y más errores, en la valoración del rendimiento de una vivienda que en el cálculo del rendimiento de activos financieros.
En el caso de la vivienda, el componente de la ganancia de capital está bastante claro: es el cambio porcentual del valor de la vivienda.
- alquiler imputado
- Renta que podría recibir la persona propietaria de una vivienda si la alquilara en lugar de vivir en ella.
Esto se conoce como alquiler imputado y en la mayoría de economías constituye un componente significativo del cálculo del PIB (tal como se señaló en la sección 3.3). Así es como se calcula también el rendimiento de la vivienda en la figura 6.17b.
¿Y qué hay del componente del rendimiento referido a la renta? Para el propietario de una vivienda que la tiene en alquiler, la renta es el ingreso neto que recibe por alquilarla después de restar los costes asociados al mantenimiento de esa propiedad. En cambio, si posees una vivienda y resides en ella, no recibes pagos en efectivo por ella. Pero sí te beneficias de tenerla en propiedad, ya que puedes vivir en ella. Este beneficio se puede calcular recurriendo al concepto de coste de oportunidad: si la vivienda no fuera tuya, podrías beneficiarte de residir en ella alquilando esa casa u otra similar. Por tanto, la «renta» que obtienes al poseerla es el alquiler de mercado que tendrías que pagar para vivir en ella.
Tal como se muestra en la figura 6.17b, las tasas de rendimiento reales de la vivienda en Estados Unidos se miden de esta manera. La figura ilustra que en promedio han sido muy positivas. Pero la vivienda es un activo arriesgado, al menos a corto plazo, porque los precios de mercado pueden variar mucho de un año para otro. Si compraras una vivienda y la vendieras un año después, bien podría ocurrir que obtuvieras una ganancia de capital negativa.
Sin embargo, no hay mucha gente que venda una casa al cabo de un solo año y, si tienes la propiedad de una vivienda durante varios años, es posible que no te importen las fluctuaciones que experimenta la tasa de rendimiento anual; lo relevante será la tasa de rendimiento durante todo el periodo. Hallar la ganancia de capital a lo largo de varios años es sencillo: es la variación del precio de mercado (en términos reales) a lo largo de todo el periodo.
El hecho de que la tasa de rendimiento de la vivienda esté dominada por la ganancia de capital o por la renta depende de cada país. En Estados Unidos y Alemania, la renta por alquileres representa la mayor parte de la sustancial tasa media de rendimiento del último medio siglo; los precios reales de la vivienda han crecido bastante despacio. En Reino Unido, la escasez de vivienda ha provocado una revalorización constante del capital, pero la aportación procedente de la renta ha sido bastante menor. El impacto global ha sido un rendimiento real algo más alto, pero también más volátil. Los precios reales de la vivienda han sido claramente más volátiles, mientras que los alquileres son bastante estables: en periodos de aumento veloz de precios, la tasa de ganancia de capital ha sido mucho más alta que la renta por alquileres, mientras que en periodos de descenso de precios, las grandes pérdidas de capital han deparado tasas globales de rendimiento negativas.
Ejercicio 6.11 Deuda y capital por cuartiles de renta
La figura 6.16 muestra cómo varían la deuda y la propiedad de activos de los hogares de Estados Unidos por cuartiles.
- Busca datos similares sobre deuda total y propiedad de activos en tu propio país (o en uno de tu elección) y elabora gráficos adecuados para ilustrar esta información. (Si no encuentras los datos que necesitas, utiliza la tabla 2 de la página web sobre desigualdades de deuda en los hogares de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) de Reino Unido para responder esta pregunta). Comenta las diferencias entre los datos que has encontrado y los de Estados Unidos.
- Utiliza la información de esta sección y la de la sección 9.9 del volumen de microeconomía para explicar las desigualdades en cuanto a deuda y propiedad de activos que se muestran en la figura 6.16. (Por ejemplo, ¿por qué está tan concentrada la propiedad de activos en el cuartil superior?).
Comparativa de activos en 16 países: el riesgo tiene recompensa
Al comparar las tasas de rendimiento de los tres activos de la figura 6.17 vemos que, a lo largo del último siglo, el activo de mayor riesgo en Estados Unidos lo representaron las participaciones en empresas, seguidas por la vivienda y, después, los depósitos bancarios. Pero los activos de más riesgo tuvieron tasas de rendimiento reales más altas en promedio: en otras palabras, los inversores se vieron recompensados por asumir el riesgo con una prima de riesgo. La ampliación de esta sección explica las razones por las que algunos activos son más arriesgados que otros mediante el análisis de los rendimientos de estos tres activos, así como de bonos, y poniendo de manifiesto, en particular, que un bono del Estado a corto plazo es un activo libre de riesgo, al menos en términos nominales.
La figura 6.18 compara tasas promedio de rendimiento de la inversión en bonos a corto plazo, en acciones y en vivienda durante periodos prolongados de tiempo en 16 países. En ella se ve el promedio de tasas de rendimiento anuales a lo largo de ese periodo y su volatilidad (es decir, una medida de cuánto varían las tasas de rendimiento anuales de año en año) para indicar el nivel de riesgo. La volatilidad es más elevada en el caso de las acciones; les sigue la inversión en vivienda y, a continuación, los bonos a corto plazo.
| Bonos a corto plazo | Acciones | Vivienda | |
| Tasa media de rendimiento real | 0,9 | 8,3 | 7,4 |
| Volatilidad | 3,4 | 24,2 | 8,9 |
Figura 6.18 Tasas de rendimiento reales globales: bonos, acciones y vivienda en 16 países (1950–2015).
Jorda et al. 2019. «The Rate of Return on Everything», Quarterly Journal of Economics, 134 (3): pp. 1225–1298.
Nota: Medias no ponderadas de 16 países. La volatilidad se mide como la desviación estándar de los rendimientos.
Una vez más, la tabla sugiere que asumir riesgos reporta recompensas considerables. Los activos con más volatilidad también tienen tasas medias de rendimiento más elevadas.
En resumen, la compensación entre rendimientos y riesgo ayuda a explicar las diferencias extremas que observamos en los patrones de riqueza entre los hogares más ricos y los más pobres. Los que tienen más riqueza de partida pueden permitirse inversiones de más riesgo porque logran sobrevivir si se produce un mal resultado. Así que pueden elegir activos con tasas medias de rendimiento más altas, lo que, en promedio, incrementa su riqueza. Además, pueden beneficiarse del apalancamiento: tienen más acceso a los mercados de crédito que los hogares pobres, lo que les permite pedir préstamos a tipos de interés bajos para invertir en activos con rendimientos altos.
La inversión en vivienda es, cuando menos, una excepción parcial. Quienes parten de una riqueza más modesta (pero suficiente para el depósito inicial) pueden pedir prestado para invertir en vivienda porque el propio inmueble sirve como garantía. Así, un hogar con capacidad para comprar una vivienda puede beneficiarse de la recompensa que ofrecen los activos de riesgo y del apalancamiento (los datos revelan que los rendimientos reales de la inversión en vivienda son altos). Sin embargo, las ganancias derivadas de la tenencia de activos de riesgo se inclinan hacia los miembros más ricos de la sociedad. Además, como mostraba la figura 6.6, en las economías de renta más baja y con sectores financieros menos desarrollados, la posibilidad de pedir un préstamo incluso con el fin de adquirir una vivienda es más limitada. Y en las economías más pobres, donde solicitar un préstamo no es posible en absoluto, la única manera de invertir en vivienda consiste en hacerlo «ladrillo a ladrillo», tal como vimos con el ejemplo de Kwame de la sección 6.1.
