Compra de verduras en el Mercado Municipal de Panaji, norte de Goa, India.: Exotica/Alamy Stock photo
Compra de verduras en el Mercado Municipal de Panaji, norte de Goa, India.

Unidad 8 Oferta y demanda: mercados con muchos compradores y vendedores

El funcionamiento de los mercados en equilibrio competitivo cuando todos los compradores y vendedores actúan como precioaceptantes

Antes de empezar

Esta unidad se basa en los conceptos y ejemplos que presentamos en la unidad 7. Debes conocer la unidad 7 antes de empezar a trabajar la unidad 8.

8.1 La escalada de los precios del algodón en todo el mundo derivada de la guerra civil estadounidense

Cuando estudiamos la historia de Estados Unidos nos enseñan que la derrota del bando confederado del sur durante la guerra de secesión puso fin a la esclavitud destinada a la producción del algodón y de otros cultivos en esa región. Pero aquel acontecimiento histórico también incluye una lección sobre economía.

Cuando estalló el conflicto el 12 de abril de 1861, el presidente Abraham Lincoln ordenó a la Armada de Estados Unidos el bloqueo de los puertos de los estados confederados, los cuales se habían declarado independientes del resto del país para preservar en sus territorios la institución de la esclavitud.

El bloqueo paralizó casi por completo la exportación de algodón en bruto a las fábricas textiles de Lancashire en Inglaterra. Aunque unos pocos buques consiguieron burlar el bloqueo navegando de noche, 1500 fueron destruidos o capturados por los patrulleros de Lincoln.

exceso de demanda
Situación que se da cuando la cantidad demandada de un bien es superior a la cantidad que se oferta al precio actual. Véase también: exceso de oferta.

En esta unidad veremos que el precio de mercado de un bien como el algodón en bruto depende de la interacción entre la oferta y la demanda. Las escasas cantidades que llegaron a Inglaterra debido al bloqueo supusieron una reducción drástica de la oferta, lo que provocó un gran exceso de demanda o, lo que es lo mismo, la cantidad de algodón en bruto demandada al precio habitual superó con creces la oferta disponible. Como resultado, algunos vendedores se dieron cuenta de que podían beneficiarse subiendo los precios. Al final, el algodón llegó a costar seis veces más que antes de la guerra, lo que mantuvo en el negocio a los afortunados que lograron burlar los bloqueos. El consumo de algodón cayó a la mitad de los niveles previos al conflicto, lo que dejó sin trabajo a cientos de miles de personas empleadas en las fábricas de algodón.

Los propietarios de las factorías reaccionaron. Para ellos, la subida de los precios supuso un incremento de los costes. Algunas empresas quebraron y abandonaron el sector. Otras se trasladaron a India en busca de una alternativa al algodón estadounidense, con lo que la demanda aumentó enormemente allí. El exceso de demanda del algodón indio ofreció a los vendedores la oportunidad de beneficiarse subiendo los precios, de modo que el algodón indio no tardó en alcanzar casi el mismo precio que el algodón estadounidense.

Puesto que ahora el algodón permitió obtener mayores ingresos al sector agrícola indio, este abandonó otros cultivos para dedicarse al del algodón. Lo mismo ocurrió en Brasil. Y también sucedió en Egipto, donde los agricultores que se apresuraron a ampliar la producción de algodón empezaron a usar mano de obra esclavizada capturada en el África subsahariana (igual que la población esclava que Lincoln luchaba por liberar).

Pero había un problema. La única fuente de algodón capaz de cubrir hasta cierto punto la escasez de Estados Unidos estaba en India. Pero el algodón indio era distinto del estadounidense y precisaba un tipo de tratamiento completamente diferente. Unos meses después del cambio al algodón indio ya se había desarrollado maquinaria nueva para procesarlo.

A medida que se disparaba la demanda de los nuevos equipos, empresas como Dobson and Barlow, dedicada a la fabricación de maquinaria textil, multiplicaron sus beneficios. Sobre esta empresa tenemos información por los detallados registros de ventas que se han conservado y sabemos que respondió aumentando la producción de las nuevas máquinas. Ninguna factoría podía permitirse quedarse atrás en la carrera por reequiparse para usar las nuevas materias primas. Según Douglas Farnie, estudioso de la historia de la producción de algodón, el resultado fue «una inversión de capital enorme, casi equiparable a la creación de una nueva industria».

La lección de economía: Lincoln ordenó un bloqueo, pero los agricultores y vendedores que subieron el precio del algodón no acataron aquella orden. Tampoco lo hicieron los propietarios de fábricas que redujeron la producción de textiles y despidieron a los trabajadores ni los propietarios de fábricas que buscaron con desesperación nuevas fuentes de materias primas y provocaron un estallido de inversión y nuevos puestos de trabajo.

Todas estas decisiones fueron tomadas en cuestión de meses por millones de personas en su mayoría completamente desconocidas entre sí que intentaron sacar el mayor rendimiento posible de una coyuntura económica nueva. El algodón estadounidense escaseó y la gente reaccionó ante esa situación, desde los campos de algodón de Maharashtra en India hasta el delta del Nilo, Brasil y las fábricas de Lancashire.

Para entender de qué manera la variación en el precio del algodón transformó el sistema de la producción de algodón y de textiles a escala mundial, podemos interpretar como mensajes los precios que resultan de los mercados. El aumento de precio del algodón estadounidense gritó: «Buscad otras fuentes y otras tecnologías adecuadas para usarlas». De igual manera, cuando sube el precio de la gasolina, el mensaje que llega a quien emplea su vehículo particular es: «Desplázate en tren», lo que se transmite a quien opera las líneas ferroviarias como: «Obtendrás beneficios si ofreces más servicios de trenes». Cuando sube el precio de la electricidad, la empresa o la familia afectada oye: «Considera la instalación de células fotovoltaicas en la cubierta de tu edificio».

En muchos casos, tal como ocurrió con la sucesión de acontecimientos que comenzó en el escritorio de Lincoln el 12 de abril de 1861, los nuevos comportamientos resultantes de un cambio de precio están motivados por intereses individuales, pero también depara mejoras en el uso de los recursos por parte de las sociedades: cuando algo se encarece, es probable que se deba a que hay más gente que lo demanda o a que haya aumentado el precio de su producción o a ambas cosas. Encontrar una alternativa permite ahorrar dinero de manera individual y conservar los recursos de la sociedad. Esto se debe a que, en algunas circunstancias, los precios ofrecen una medida precisa de la escasez de un bien o servicio.1

En las economías con planificación centralizada, como la de la Unión Soviética y las de Europa central y oriental antes de la década de 1990 (unidad 1), son expertos gubernamentales quienes transmiten el mensaje de qué debe producirse. Lo mismo ocurre dentro de empresas grandes como Walmart, donde son los directivos, en lugar de los precios, quienes determinan quién hace qué (tal como se comenta en la sección 6.2).

Lo impresionante en el caso de los precios que se rigen por los mercados es que los mensajes no proceden de los individuos, sino de la interacción anónima de numerosas personas que a veces llegan a ser millones. Para el economista Friedrich Hayek aquí estaba la clave para entender los mercados.

Grandes economistas Friedrich Hayek

Friedrich Hayek

La Gran Depresión de la década de 1930 devastó las economías capitalistas de Europa y América del Norte y dejó sin trabajo a una cuarta parte de la población activa de Estados Unidos. Durante el mismo periodo, la economía de planificación centralizada de la Unión Soviética continuó creciendo con rapidez bajo una sucesión de planes quinquenales. Incluso el archienemigo del socialismo Joseph Schumpeter llegó a admitir lo siguiente: «¿Puede funcionar el socialismo? Por supuesto que puede… No hay nada malo en el socialismo puramente teórico».

Friedrich Hayek (1899–1992) discrepaba. Este economista y filósofo austriaco nacido en Viena (y más tarde nacionalizado británico) consideraba que el gobierno debe intervenir lo mínimo en el funcionamiento de la sociedad. Se oponía a cualquier tentativa para redistribuir la renta en nombre de la justicia social. También era contrario a las políticas que defendía John Maynard Keynes con la finalidad de contener la inestabilidad económica y la inseguridad laboral.

planificación centralizada
En una economía de planificación centralizada, las decisiones sobre qué producir y cómo hacerlo dependen del Estado, y no de empresas que responden a los precios del mercado.

Hayek escribió su libro titulado The Road to Serfdom (Camino de servidumbre) con la Segunda Guerra Mundial como trasfondo, cuando los gobiernos fascistas de Alemania y Japón, las autoridades comunistas soviéticas y los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos estaban usando la planificación centralizada. Él sostuvo que una planificación bienintencionada conduciría de manera inevitable a un resultado totalitario.2

Su idea central sobre la economía revolucionó la concepción que se tenía dentro de esta disciplina sobre los mercados. Esa idea era que los precios son mensajes. Transmiten información valiosa sobre lo escaso que es un bien, pero esa información solo se manifiesta cuando los precios dependen libremente de la oferta y la demanda, y no de decisiones de planificadores. Hayek preparó incluso un cómic que fue distribuido por General Motors para explicar por qué este mecanismo era superior a la planificación.

Para Hayek, la ventaja del capitalismo es que proporciona la información correcta a las personas adecuadas. En 1945 escribió:

El hecho de cuál de estos sistemas (si la planificación centralizada o la competencia comercial) será más eficiente depende, sobre todo, de la cuestión de con cuál de ellos cabe esperar un uso más completo del conocimiento existente. Y esto depende, a su vez, de si hay más probabilidad de éxito poniendo a disposición de una sola autoridad central todo el conocimiento que debe usarse, pero que inicialmente está disperso entre muchos individuos diferentes, o transmitiendo a los individuos el conocimiento adicional que necesitan para poder cuadrar sus planes con los de los demás. («The use of knowledge in society», 1945).

Las provocadoras ideas de Hayek y su puesta en práctica aún son relevantes y suscitan arduos debates en la actualidad.3

  1. Paul Seabright. 2010. «Who’s in Charge?» in The Company of Strangers: A Natural History of Economic Life (Revised Edition). Princeton, NJ: Princeton University Press. 

  2. Friedrich A. Hayek. 1994. The Road to Serfdom. Chicago, Il: University of Chicago Press [Camino de servidumbre, trad. cast. de José Vergara Doncel, Madrid: Alianza, 2011]. 

  3. The Economist. 2014. «Keynes and Hayek: Prophets for Today». Actualizado el 14 de marzo de 2014.