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Casa de empeño en Detroit (Michigan).

Unidad 9 Prestamistas, prestatarios y diferencias de riqueza

Cómo prestar dinero y tomarlo prestado amplían las oportunidades de beneficio mutuo y qué factores limitan las posibilidades de lograrlo

9.1 La importancia de los prestamistas de Chambar

Antes de empezar

Para analizar los préstamos y el endeudamiento a lo largo de esta unidad, utilizamos el planteamiento explicado en la unidad 3 para resolver problemas de elección restringida por medio de curvas de indiferencia y el conjunto factible. Si aún no te has familiarizado con este método, deberías leer las secciones de la 3.2 a la 3.6 antes de empezar a trabajar en esta unidad.

Chambar es una población del sureste de Pakistán que actúa de mercado y de centro financiero para 2400 agricultores de las aldeas próximas. En abril, al empezar los trabajos de siembra de kharif (los cultivos monzónicos de otoño), los campesinos plantan algodón y otros cultivos comerciales y compran fertilizantes y otros factores necesarios para la producción. Han pasado meses desde que vendieron su última cosecha, por lo que la única forma que tienen de comprar esos factores es pedir dinero prestado, prometiendo devolverlo cuando cobren la siguiente cosecha. Otras personas se endeudan para comprar medicamentos o para pagar a los médicos.

Pero pocos agricultores han traspasado jamás las relucientes puertas de acero y vidrio del JS Bank en la avenida de Hyderabad. Prefieren acudir a alguno de los aproximadamente 60 prestamistas que hay en la localidad.

Si es la primera vez que piden un préstamo, el prestamista los interrogará a fondo, les pedirá referencias de otros agricultores a los que ambos conozcan y, en la mayoría de los casos, les concederá un pequeño préstamo de prueba para verificar su solvencia. Es probable que el prestamista visite al agricultor para inspeccionar el estado de su granja, sus animales y su maquinaria.1

Los prestamistas hacen bien en actuar con cautela. Si la cosecha es mala a causa de la sequía o por falta de dedicación del agricultor, ellos perderán dinero. A diferencia de lo que hacen muchas instituciones financieras, los prestamistas no suelen exigir al agricultor que aparte propiedades o pertenencias (por ejemplo, joyas de oro) que pasarán a ser suyas si no devuelve el préstamo.

Si el aspirante a prestatario primerizo parece solvente y digno de confianza, se le ofrecerá un préstamo. En Chambar, el tipo (o tasa) de interés anual es del 78 % como promedio. Si el campesino lo devuelve en cuatro meses (el periodo de crecimiento de los cultivos hasta la cosecha), entonces un préstamo de 100 rupias recibido antes de la siembra implica un pago de 126 rupias. Sin embargo, sabiendo que más de la mitad de los préstamos solicitados no se conceden, el prestatario se sentirá afortunado.

De hecho, el agricultor de Chambar ha tenido suerte, al menos en comparación con algunas personas que viven a 12 000 km de distancia, en Nueva York, y que contratan préstamos a corto plazo que deben devolver el día en que cobran el sueldo. Esos préstamos soportan tipos de interés que oscilan entre el 350 % y el 650 % por año, mucho más altos que el interés máximo legal de Nueva York (un 25 %). En 2014, se abrió una causa contra el «cártel del día de cobro» que ofrecía estos préstamos por «usura penal», es decir, por cobrar intereses más elevados de lo que permite la ley.2

A tenor de los tipos de interés cobrados, ¿podemos suponer que los préstamos de Chambar o del día de cobro de Nueva York son negocios excepcionalmente rentables? Según los datos de Chambar, parece que no. Algunos de los fondos que se prestan a los agricultores se obtienen, a su vez, de préstamos concedidos por bancos comerciales, como el JS Bank, a tipos de interés que promedian el 32 % anual, lo cual evidentemente supone un coste para los prestamistas. Asimismo, el coste de investigar a fondo a los solicitantes y de cobrar deudas reduce aún más el beneficio de los prestamistas.

En parte como resultado de la cautela con que actúan los prestamistas de Chambar, son pocos los casos de impago: menos de 1 de cada 30. En cambio, las tasas de impago de los préstamos que conceden los bancos comerciales suelen ser mucho más altas: uno de cada tres. El éxito que tienen los prestamistas de Chambar evitando impagos se basa en su estimación certera de la probabilidad de solvencia de sus clientes.

No todo el mundo supera el escrutinio de solvencia que establecen los pequeños prestamistas o las entidades de crédito; hay personas a las que les resulta imposible obtener un préstamo. Y, tanto en Chambar como en Nueva York, algunas de las que lo consiguen pagan intereses bastante más elevados que otras.

Mucho antes de que hubiera empleadores, empleados y desempleados como los que estudiamos en la unidad 6, ya existían los prestamistas y los prestatarios. Algunos de los documentos escritos más antiguos que se conocen corresponden a registros de deudas. Las diferencias en ingresos y riqueza que existen entre quienes toman prestado (como los campesinos de Chambar y las personas que suscriben préstamos del día de cobro en Nueva York) y quienes prestan (como los prestamistas de Chambar o las entidades de crédito de Nueva York) siguen siendo una importante fuente de desigualdad económica en la actualidad.

  1. Irfan Aleem. 1990. «Imperfect information, screening, and the costs of informal lending: A study of a rural credit market in Pakistan»The World Bank Economic Review 4 (3): pp. 329–349.  

  2. Jessica Silver-Greenberg. 2014. «New York prosecutors charge payday loan firms with usury». DealBook. Actualizado el 11 de agosto de 2014.