Unidad 10 Éxitos y fallos de los mercados: efectos de las decisiones privadas en la sociedad
10.6 Bienes públicos, no rivalidad y excluibilidad: un modelo de la radiodifusión
Algunos de nuestros ejemplos de decisiones con beneficios externos pueden describirse también como bienes públicos. Se trata de casos en los que, si una persona soporta un coste para proporcionar el bien, muchas otras pueden beneficiarse también. Si una agricultora contribuye al coste de un sistema de riego o si un país toma medidas para disminuir las emisiones de carbono, todos los agricultores o todos los países se benefician. El proyecto de riego es un bien público para la comunidad en que se encuentra. Las reducciones del CO2 atmosférico son un bien público mundial.
- free-rider
- Aquella persona que se beneficia de las contribuciones de otras a algún proyecto cooperativo sin que ella misma aporte nada.
La distinción entre bienes públicos y externalidades positivas no siempre es muy nítida, y ambos términos se utilizan a veces sin excesivo rigor. Pero, por ejemplo, no describiríamos un bonito jardín privado como un bien público, ya que el dueño (que corre con los costes de su mantenimiento) se beneficia mucho más que los transeúntes individuales. Por lo general, reservamos el término «bien público» para los casos en que, para cada individuo, los costes privados de producirlo serían altos y los beneficios privados, bajos, por lo que nadie tiene un incentivo para proporcionar el bien. Si alguien lo hiciera, todos los demás serían simplemente free-riders gracias a la generosidad de esa persona.
Es exactamente la misma situación que se da en el juego del riego de la unidad 4, que es por lo que lo llamamos juego de bienes públicos. Salvo que las comunidades puedan encontrar formas de resolver colectivamente tales dilemas sociales, es poco probable que en el sistema de mercado se proporcionen bienes públicos con eficacia. En algunos casos, nadie los proporcionará, salvo que lo haga el Estado.
- bien público
- Bien que, si está disponible para alguien, lo está para todo el mundo sin coste adicional. Esta característica se denomina ausencia de rivalidad. Hay economistas que consideran los bienes públicos en un sentido más estricto como los que, además de no rivales, son no excluibles (que es imposible impedir que alguien los consuma).
- no rival, no rivalidad
- Un bien es no rival si, cuando se pone a disposición de una persona, sigue estando disponible para todo el mundo sin coste adicional. La no rivalidad es la principal característica de un bien público.
La principal característica de un bien público es que, si está disponible para una persona, puede estarlo para todo el mundo sin coste adicional, ya que su uso por parte de una persona no reduce su disponibilidad para las demás. La previsión meteorológica de un experto es un ejemplo (si puedo sintonizar la emisora y averiguar la probabilidad de que llueva hoy, tú también puedes). La defensa nacional constituye un bien público para todo un país, además de ser una de las principales responsabilidades de los Estados (si se protege a una persona de una posible invasión extranjera, se protege a todas las demás). Esta característica se denomina no rivalidad, porque los posibles usuarios no compiten (no rivalizan) entre sí por el bien.
El conocimiento también es un bien público. Puedes utilizar tu conocimiento de una receta para preparar un pastel o de las reglas de multiplicar sin que eso afecte a la capacidad de otras personas para usar el mismo conocimiento. Y el medio ambiente también proporciona muchos bienes públicos. Que alguien disfrute de la vista de una puesta de sol no priva a los demás de hacerlo.
En todos estos casos, una vez que el bien está disponible para alguien, el coste marginal de ponerlo a disposición de más personas es cero.
Un modelo de provisión de bienes públicos
Entre las primeras emisoras de radio, se contaban PCGG en Países Bajos, que empezó en 1919; KDKA en Pittsburgh (Estados Unidos), en 1920; la BBC en Londres, en 1922; y Radio Ceilán en Sri Lanka, en 1923.
La transmisión por radio a una audiencia amplia empezó en la década de 1920 y se propagó rápidamente por todo el mundo. Durante los primeros decenios, la mayor parte de las empresas de radiodifusión eran propiedad del Estado, aunque también existían emisoras comerciales, en especial en Estados Unidos; en muchos países, el Estado sigue jugando un papel importante en este sector.
La radiodifusión se ajusta a la definición de un bien público. Un programa de radio que se transmite a una persona lo puede escuchar, sin coste adicional, cualquiera que tenga un receptor de radio. El que otro oyente encienda su radio no representa absolutamente ninguna diferencia para los costes de la emisora ni para la calidad del programa. El programa de radio es un bien público, tanto si lo emite el sector público o el privado.
La figura 10.7 muestra la curva de demanda de un programa de radio titulado Música de Min. Cabe recordar que una curva de demanda representa la disposición a pagar (DAP) de los posibles compradores, puestos en una fila, en este caso ordenados por su disposición a pagar para escuchar el programa. Por ejemplo, el oyente número 4000 estaría dispuesto a pagar 9 dólares. Este es un modo de cuantificar el valor que este oyente en concreto da al programa: representa el beneficio privado del oyente o, lo que es lo mismo, lo que aumenta su utilidad (expresada en términos monetarios) por escucharlo. La curva de demanda también muestra a las personas que prefieren no escucharlo; solo lo escucharían si cobraran por hacerlo (son las situadas más a la derecha del oyente número 10 000).
El coste total para la emisora de producir y emitir el programa va a ser \(C\) y no depende del tamaño de la audiencia. Sea cual sea el número de personas que lo escuchen, el coste no aumenta si alguien más conecta la radio, así que el coste marginal de suministrar el programa a otro oyente es cero (aquí hay que tener cuidado, ya que el modelo es para un programa concreto con un tipo, duración y calidad fijos y el coste es el de ofrecerlo; no estamos hablando del coste marginal de un minuto más de emisión, por ejemplo).
Figura 10.7 Demanda y coste marginal de Música de Min.
La figura indica que la asignación paretoeficiente sería que el programa tuviese una audiencia de 10 000 oyentes. Si solo fueran 8000, por ejemplo, habría otras 2000 personas que dan valor a la experiencia y saldrían ganando si lo escucharan también. Además, incluirlos no tendría efecto alguno sobre la emisora ni sobre nadie más. A la inversa, si hubiera 12 000 oyentes, la vida de 2000 personas mejoraría si dejaran la radio apagada.
El área sombreada representa la suma de los beneficios privados de las 10 000 personas que desean escuchar el programa, es decir, el beneficio social del programa. Con las cifras que hemos elegido a efectos ilustrativos, la suma es igual a 75 000 dólares.
¿Cómo podría lograrse la asignación paretoeficiente? Si el precio de escuchar fuese \(P\) = 0, habría 10 000 personas que escogerían escuchar la radio y el beneficio social sería de 75 000 dólares (también sería ese el excedente del consumidor). Pero, en tal caso, el productor no recibiría ningún ingreso y, en conjunto, incurriría en una pérdida igual a \(C\), el coste de hacer y emitir el programa. Ninguna emisora privada estaría dispuesta a hacerlo.
Sin embargo, producirlo y emitirlo gratis genera un beneficio social neto, siempre que el coste de producción y emisión no sea demasiado alto. Como no hay costes externos:
\[\begin{align*} \text{coste privado y social de producir}\\ \text{y emitir } \textit{Música de Min} &= C \\ \text{beneficio social} &=75 \ 000 \ \$ \\ \text{beneficio social neto} &=75 \ 000 \ \$-C \end{align*}\]Por ejemplo, si \(C\) = 40 000 dólares, el beneficio social neto es 35 000 dólares, por lo que sería beneficioso socialmente hacer el programa.
¿Qué se puede hacer? Una solución es que el Estado ofrezca el servicio de radiodifusión y así controle la producción de los programas de radio, los financie con los impuestos generales y los emita gratis. En los primeros tiempos de la radiodifusión, ese fue el modelo dominante en la mayoría de los países. Estados Unidos siguió un camino distinto: las emisoras de radio comerciales se financiaban mediante la publicidad. Las empresas pagaban por patrocinar programas o por la emisión periódica de anuncios breves, ya que la radio les permitía llegar a una audiencia grande.
Excluibilidad
- excluible, excluibilidad
- Un bien es excluible si se puede impedir (a un coste cero o muy bajo) que acceda a él un usuario potencial. Véase también: no rival.
En los primeros tiempos de la radio, las emisoras no tenían la posibilidad de impedir que la gente escuchase sus frecuencias. Con el desarrollo tecnológico de las emisiones de radio y televisión, empezó a haber una mayor variedad de soluciones que han permitido que las emisoras pongan un precio a sus programas e impidan el acceso a quienes no paguen. Los programas emitidos así son ahora un bien público excluible: la emisora puede elegir a quién se los suministra y a quién excluye.
¿Soluciona esto el problema? La respuesta es no.
- pérdida irrecuperable, pérdida neta
- Medida de la pérdida del excedente total (es decir, de las ganancias potenciales del comercio) en relación con el máximo disponible en el mercado.
La figura 10.8 muestra lo que sucede si la emisora pone un precio de 6 dólares por escuchar Música de Min. El número de oyentes baja de 10 000, en el punto paretoeficiente E, a 6000. Como hay menos personas que escuchan, a un precio más alto, el beneficio total para los oyentes baja mucho. El beneficio social del programa es ahora la suma del beneficio de los oyentes y los ingresos de la emisora. Pero es más pequeño que antes: el aumento en el precio lleva a una pérdida irrecuperable, o pérdida de eficiencia.
Precio | Número de oyentes | Ingresos | Beneficio para oyentes | Beneficio social | Si C = 40 000 | Si C = 30 000 | ||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Beneficio social neto | Beneficio económico | Beneficio social neto | Beneficio económico | |||||
0 | 10 000 | 0 | 75 000 | 75 000 | 35 000 | −40 000 | 45 000 | −30 000 |
6 | 6000 | 36 000 | 27 000 | 27 000 | 23 000 | −4000 | 33 000 | 6000 |
7,5 | 5000 | 37 500 | 18 750 | 18 750 | 16 250 | −2500 | 26 250 | 7500 |
10,5 | 3000 | 31 500 | 6750 | 6750 | −1750 |
−8500 | 8250 | 1500 |
Figura 10.8 Provisión privada de Música de Min cuando es excluible.
La tabla muestra lo que sucede con los beneficios sociales del programa a medida que aumenta el precio. Al limitarse la audiencia, el beneficio social disminuye, mientras que el beneficio para los oyentes baja aún más rápido. Las columnas de la derecha muestran el beneficio social neto y el beneficio económico para la emisora, que dependen del coste de producir el programa, \(C\). Si \(C\) = 40 000 dólares, la emisora no puede cubrir costes con ninguno de esos precios. Si \(C\) = 30 000 dólares, la subida del precio sí permite que la emisora obtenga un beneficio económico: el más alto es con un precio de 7,50 dólares. En tal caso, una emisora privada estaría dispuesta a ofrecer el programa. Pero la disminución del beneficio para los oyentes sería grande.
Este ejemplo ilustra dos aspectos importantes de los bienes públicos excluibles:
- Con excluibilidad, es posible que se pueda suministrar el bien en el sistema de mercado, pero no siempre sucede (depende de los costes y de la demanda en cada caso).
- Si el bien público se proporciona de forma privada con un precio positivo, se generan pérdidas irrecuperables y menos beneficios para los consumidores.
El que un bien excluible se ofrezca o no en el sistema de mercado depende también del grado de competencia que haya entre los proveedores. En nuestro ejemplo de Música de Min, no hemos tenido en cuenta la posibilidad de que otra emisora entre en el mercado y se lleve parte de la audiencia, lo cual reduciría la demanda del programa. En concreto, si Música de Min se emitiera con regularidad y diera un beneficio económico, una emisora de la competencia podría atraer a parte de la audiencia produciendo un programa de características parecidas, lo que impediría la supervivencia de Música de Min.
Ejercicio 10.8 Ofrecer un pódcast
Los productores de pódcast se enfrentan a una situación parecida a la de las emisoras de radio. Piensa en los siguientes métodos de conseguir financiación para producir un pódcast educativo:
- Servicio público (con financiación a cargo de los impuestos generales).
- Publicidad (patrocinadores pagan para que se les mencione en el pódcast).
- Suscripción (el pódcast está disponible solo mediante suscripciones de pago).
- Modelo «freemium» (se ofrece de forma gratuita una versión abreviada del pódcast, mientras que solo los suscriptores de pago tienen acceso a la versión completa y a contenido adicional).
Comenta las ventajas y desventajas de cada método, incluido su efecto sobre el excedente en el mercado. ¿Cuál recomendarías y por qué?