Unidad 9 Prestamistas, prestatarios y diferencias de riqueza
9.5 Caso práctico: descuento, efectos externos y el futuro del planeta
Los tipos de descuento son un elemento fundamental del análisis sobre cuál es la mejor forma de abordar el cambio climático y otros daños a la naturaleza desde el punto de vista de la economía. Pero lo que se descuenta no es el valor que una persona atribuye a su consumo más adelante (con respecto a su consumo en el presente), sino el valor que le damos al consumo de las personas en el futuro en relación con nuestra propia generación.
La actividad económica de hoy va a afectar a la evolución del clima en un futuro distante, por lo que se están gestando consecuencias que otras personas van a tener que soportar. Se trata de un caso extremo del concepto de efectos externos que estudiamos en este libro. Es extremo no solo por las posibles consecuencias, sino también por el hecho de quienes las sufrirán son las generaciones futuras. Sin embargo, quienes van a soportar las consecuencias de nuestras decisiones no cuentan con representación en el proceso actual de elaboración de políticas. Para que se tenga en cuenta el bienestar de esas generaciones no representadas en las mesas de negociación medioambiental, hay que confiar en el hecho de que a la mayoría de las personas les importa el prójimo y les gusta comportarse de forma ética con sus semejantes, tal y como vimos en la unidad 4.
Estas preferencias sociales subyacen en los debates que sostienen los economistas sobre cómo valorar los costes y beneficios futuros de las decisiones que tomemos hoy acerca del cambio climático.
En el modelo desarrollado en esta unidad, sabemos que al actor (por ejemplo, Julia) le va mejor cuando elige la combinación de consumo ahora y más adelante con la que RMS = RMT, es decir, cuando su tipo de descuento subjetivo es igual al tipo de interés vigente.
Al pensar en posibles políticas medioambientales para hacer frente al cambio climático, se suele recurrir a un tipo de interés para cuantificar el valor que damos al bienestar de las generaciones futuras, es decir, se aplica el mismo planteamiento de RMS = RMT. Esto suscita la pregunta de qué tipo de interés debería utilizarse para descontar los costes o los beneficios de las generaciones futuras. Pero los economistas no se ponen de acuerdo sobre cómo debería llevarse a cabo este proceso de descuento.
Economistas en desacuerdo El dilema del descuento: ¿cómo deberíamos contabilizar los costes y beneficios futuros?
Al analizar las políticas, los economistas tratan de comparar los beneficios y los costes de distintas posibilidades, y con frecuencia se da el caso de que algunas personas soportan los costes, mientras otras disfrutan de los beneficios. Cuando el problema que se aborda es el cambio climático, la situación es especialmente ardua. El motivo es que la generación actual soportará costes, pero las políticas que tengan éxito, por ejemplo, en limitar las emisiones de CO2, darán fruto a largo plazo y redundarán principalmente en beneficio de personas que aún no han nacido en su mayoría.
Ponte en el lugar de alguien que tiene que decidir las políticas con criterios imparciales y pregúntate si hay alguna razón por la que, al hacer una evaluación de los beneficios y los costes de una política, debas dar menos valor a los beneficios que se espera que reciban las generaciones futuras que a los beneficios y los costes que supondrá para las personas de hoy. Se puede pensar en dos razones:
- El progreso tecnológico y la utilidad marginal decreciente: es posible que las personas del futuro tengan menos necesidades no satisfechas de las que tenemos hoy. Por ejemplo, a consecuencia de las constantes mejoras de la tecnología, es posible que haya más riqueza (ya sea en bienes o en tiempo libre) que la que disfrutamos hoy, por lo que puede parecer justo que no demos tanto valor a los beneficios que obtendrán de nuestras políticas como a los costes que nos ocasionarán ahora.
- La extinción de la especie humana: existe una pequeña posibilidad de que no haya generaciones futuras porque la humanidad se haya extinguido.
Esas son buenas razones que podríamos esgrimir para descontar los beneficios recibidos por las generaciones futuras. Ninguna de las dos está relacionada con la impaciencia intrínseca.
Ese es el enfoque que se adoptó en el Informe Stern sobre la economía del cambio climático de 2006 (en el sitio web del Archivo Nacional del Reino Unido está publicado el resumen para ejecutivos). El economista Nicholas Stern escogió un tipo de descuento que tenía en cuenta la probabilidad de que las personas fuesen más ricas en el futuro. Según una estimación del incremento de la productividad en el futuro, Stern descontó los beneficios para las generaciones futuras con un tipo del 1,3 % anual. A esto le sumó un 0,1 % anual para reflejar el riesgo de que en algún año venidero deje de haber una generación que sobreviva. De acuerdo con esta valoración, Stern abogó por un desplazamiento urgente y esencial de las políticas de los gobiernos y las empresas para garantizar inversiones sustanciales que limiten las emisiones de CO2 en la actualidad con el fin de proteger el medio ambiente del futuro.
Varios economistas, como William Nordhaus, criticaron el Informe Stern por el bajo tipo de descuento. Nordhaus escribió que el tipo de descuento elegido por Stern «amplifica los efectos en el futuro distante». Concluyó que, con un tipo de descuento más alto, «los resultados dramáticos del Informe [las conclusiones antes expuestas de las políticas de Stern] desaparecen».1
Nordhaus planteó el uso de un tipo de descuento del 4,3 %, con el que las implicaciones eran completamente diferentes. Descontar con este tipo implica que un beneficio de 100 dólares que se obtenga dentro de 100 años tiene un valor de solo 1,48 dólares actualmente, mientras que con el tipo de descuento de Stern del 1,4 %, el valor actual sería de 24,90 dólares. Esto implica que un responsable político que se base en el tipo de descuento de Nordhaus aprobaría un proyecto que hoy cueste solo 1,48 dólares para ahorrar a las futuras generaciones 100 dólares en daños ambientales. En cambio, de acuerdo con el tipo de descuento de Stern del 1,4 %, el proyecto se aprobaría solo si costara menos de 24,9 dólares.
No sorprende, por tanto, que las recomendaciones de Nordhaus para la reducción de emisiones sean mucho menos extensas y menos costosas que las propuestas de Stern. Por ejemplo, para disuadir del uso de combustibles fósiles, Nordhaus recomendó un precio de 35 dólares por tonelada de carbono en 2015, mientras que Stern propuso que fuera de 360 dólares.
¿Por qué diferían tanto estos dos economistas? Estaban de acuerdo en la necesidad de descontar la probabilidad de que las generaciones futuras estuviesen mejor. Pero Nordhaus tenía un motivo adicional para descontar los beneficios futuros: la impaciencia intrínseca.
Siguiendo el mismo razonamiento que usamos para la elección de consumo en el presente o en el futuro de Julia, Nordhaus utilizó estimaciones basadas en los tipos de interés de mercado (la pendiente del conjunto factible) como forma de medir el valor que las personas de hoy dan a su propio consumo futuro en comparación con el consumo presente. Según ese método, propuso un tipo de descuento del 3 % para cuantificar la forma en que las personas descuentan los costes y beneficios futuros que es posible que ellas mismas experimenten. Nordhaus incluyó eso en su tipo de descuento del 4,3 %, que es a lo que se debe que sea mucho mayor que el que calculó Stern (1,4 %).
Los críticos de Nordhaus señalaron que un hecho psicológico como nuestra propia impaciencia (el mucho mayor valor que atribuimos a nuestro propio consumo en el presente con respecto a más adelante) no es una razón que justifique descontar las necesidades y aspiraciones de otras personas de generaciones futuras.
El enfoque de Stern considera que el bienestar de todas las generaciones es merecedor de la misma consideración por nuestra parte. Nordhaus, en cambio, adopta el punto de vista de la generación actual y entiende que las generaciones futuras merecen menos consideración de nuestra parte, algo muy parecido a que, por razones de impaciencia intrínseca, normalmente demos más valor al consumo presente que a nuestro propio consumo futuro.
¿Se ha resuelto el debate? La cuestión del descuento, en última instancia, requiere que se arbitre entre los derechos contrapuestos de diferentes personas en diferentes momentos en el tiempo. Aquí entran en juego factores éticos sobre los que los economistas continuarán en desacuerdo.2
Ejercicio 9.4 Simulación de distintos tipos de descuento
Descarga, de nuestro sitio web CORE Econ, esta sencilla hoja de cálculo de simulación del tipo simple de descuento. Permite calcular el valor actual de recibir 1 dólar dentro de 1, 10, 50 y 100 años en función de cuatro tipos de descuento diferentes.
En la hoja de cálculo, los tres primeros tipos de descuento son fijos: cero, el que propuso Stern y la alternativa que sugirió Nordhaus.
- Explica el efecto de los diferentes tipos de descuento sobre el valor presente de recibir 1 dólar en el futuro.
El cuarto tipo es el que elijas: utiliza el control deslizante de la tabla para seleccionar un tipo de descuento que te parezca conveniente para la evaluación de los beneficios y los costes de las políticas frente al cambio climático en un futuro lejano.
- Justifica tu elección: ¿está más cerca de la propuesta de Nordhaus o de la de Stern, o es más alta o más baja que ambas? ¿Y por qué?
- Intenta averiguar qué tipos de descuento utiliza el gobierno de tu país (o de otro país que elijas) para evaluar los proyectos de inversiones públicas. Explica si crees que ese tipo de descuento es adecuado o no.
Ejercicio 9.5 Tipos de descuento negativos
Algunos economistas han propuesto que el tipo de descuento empleado para calcular beneficios y costes ambientales futuros debería ser negativo, es decir, que demos más valor a los beneficios y costes para generaciones futuras que a los experimentados por la generación actual.
Dibuja un diagrama y utiliza los argumentos presentados en los artículos siguientes para explicar por qué podría tener sentido dicha propuesta:
- Marc Fleurbaey y Stephane Zuber 2013. «Climate Policies Deserve a Negative Discount Rate». Chicago Journal of International Law 13 (2), artículo 14.
- M. Kahn et al. 2019. «Long-term macroeconomic effects of climate change: A cross-country analysis». Documento de trabajo del FMI.
Pregunta 9.7 Elige las respuestas que sean correctas
La siguiente tabla muestra los valores presentes de un pago de 1 dólar en el futuro, descontados con diferentes tipos. Por ejemplo, 1 dólar pagado dentro de 10 años vale 0,82 dólares hoy si se descuenta al 2 % anual.
Tipo de descuento (%) | Años en el futuro | |||||
---|---|---|---|---|---|---|
0 | 1 | 10 | 50 | 100 | ||
0,0 % | 1,00 $ | 1,00 $ | 1,00 $ | 1,00 $ | 1,00 $ | |
1,0 % | 1,00 $ | 0,99 $ | 0,90 $ | 0,61 $ | 0,37 $ | |
2,0 % | 1,00 $ | 0,98 $ | 0,82 $ | 0,37 $ | 0,14 $ | |
5,0 % | 1,00 $ | 0,95 $ | 0,61 $ | 0,09 $ | 0,01 $ |
Teniendo en cuenta esta información, lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.
- En toda esa variedad de tipos de descuento, los valores presentes se mantienen bastante parecidos cuando el pago es dentro de 1 año, por ejemplo, la distancia entre el valor presente descontado al 1 % y al 5 % es solo de 0,04 dólares. Cuando el pago vence dentro de 50 años, por el contrario, la diferencia entre el valor presente descontado al 1 % y al 5 % crece hasta situarse en 0,24 dólares.
- Por ejemplo, con un tipo de descuento del 5 %, el valor presente de un pago de 1 dólar con vencimiento dentro de cinco años es 1 × (0,95)5 = 0,77 dólares. Y si vence dentro de diez años, es 1 × (0,95)10 = 0,60 dólares.
- Por ejemplo, con un tipo de descuento del 1 %, el valor presente de un pago de 1 dólar con vencimiento dentro de diez años es 1 × (0,99)10 = 0,90 dólares. Con un tipo de descuento del 2 %, el valor presente es 1 × (0,98)10 = 0,82 dólares.
- Si los responsables políticos utilizan un tipo de descuento del 5,0 %, no aprobarán el proyecto porque los beneficios dentro de diez años (610 dólares de hoy) son inferiores a los costes en el presente (800 dólares).
-
William D. Nordhaus. 2007. «A Review of the Stern Review on the Economics of Climate Change». Journal of Economic Literature 45 (3): pp. 686–702. ↩
-
Frank Ackerman. 2007. «Debating climate economics: the Stern Review vs. its critics». Informe presentado a Amigos de la Tierra, julio de 2007. ↩