Unidad 10 Éxitos y fallos de los mercados: efectos de las decisiones privadas en la sociedad
10.11 Los límites de los mercados
Los mercados pueden parecer omnipresentes en la economía, pero no lo son. Herbert Simon (sección 6.1) describió la manera en que un marciano que nos visitara vería nuestra economía. El marciano observa sobre todo zonas verdes, que corresponden a las empresas, conectadas por líneas rojas (que representan las compras y las ventas en los mercados), pero muchas decisiones sobre la asignación de los recursos se toman dentro de las empresas. De igual modo, las operaciones de compraventa no determinan cómo se asignan los recursos entre los miembros de una familia. Los gobiernos, por su parte, utilizan procedimientos políticos en lugar de la competencia en los mercados para decidir dónde y quién construirá las escuelas y se encargará del mantenimiento de las carreteras.
No hay consenso en cuanto a los límites del sistema de mercado. ¿Por qué algunos bienes y servicios los asignan las empresas, las familias y los gobiernos, y no los mercados? Esta pregunta viene de antiguo y tiene dos respuestas básicas.
En primer lugar, hay actividades que se llevan a cabo mejor dentro de las familias, otras en los gobiernos, algunas en las empresas y algunas en los mercados. Cuesta imaginar cómo, por ejemplo, las empresas o los mercados podrían encargarse de concebir y criar a los niños con eficacia. En la mayoría de las sociedades, estas tareas se hacen gracias a una combinación de familias y gobiernos (a través de la escolarización).
Ronald Coase ofreció una explicación de la importancia relativa de las empresas y los mercados. Las empresas existen porque es más rentable producir algunas cosas «internamente» que comprarlas fuera. El alcance del mercado viene determinado por la decisión de qué componentes de un producto producir en la propia empresa y cuáles comprar. Coase explicó que los costes relativos de las opciones «fabricarlo» y «comprarlo» establecen los límites de esta división entre la empresa y el mercado.
La explicación de Coase subraya un dato importante que a menudo se pierde en debates a veces acalorados sobre los méritos de los sistemas de organización descentralizados, como los mercados, en oposición a otros más centralizados, como las administraciones públicas o las grandes empresas. Coase demostró que las organizaciones centralizadas son mejores para algunas cosas, mientras que el mercado gestiona mejor otras. Lo curioso de esta demostración es que no se basa en la opinión de un observador posiblemente sesgado: es el veredicto del propio mercado. La competencia entre las empresas, en última instancia, castiga a las que llevan demasiado lejos la opción de «fabricarlo» y hacen saltar las costuras del sistema centralizado a través de la expansión interna. De igual manera, la competencia en el mercado castiga a las empresas que no aprovechan las ventajas de centralizar la toma de decisiones y abusan de la opción de «comprarlo».
La segunda respuesta a la pregunta de por qué algunos bienes no se asignan en los mercados es muy diferente del análisis de Coase sobre los límites de la empresa. La mayor parte de la gente cree que hay cosas que no deberían asignarse mediante transacciones mercantiles, aunque no haya acuerdo sobre cuáles son esas cosas.
Con frecuencia se exponen dos argumentos para limitar el alcance del mercado:
- Mercados repugnantes: la comercialización de algunos bienes y servicios (órganos vitales o seres humanos) infringe una norma ética o menoscaba la dignidad de las personas participantes.
- Bienes sociales: existe la opinión muy extendida de que algunos bienes y servicios (llamados sociales, preferentes o meritorios) deberían estar disponibles para todas las personas, con independencia de si están en condiciones o en disposición de pagar o no.
Mercados repugnantes
En la mayoría de los países, existen instituciones arraigadas que permiten a los padres la entrega voluntaria de un bebé en adopción. Sin embargo, las leyes generalmente impiden su venta.
¿Por qué se prohíbe la compraventa de bebés en la mayoría de los países? ¿Acaso un mercado de bebés no proporcionaría, a los padres que deseen vender y a los que deseen comprar, oportunidades para obtener ganancias mutuas mediante el intercambio?
Prácticamente todos los países prohíben la venta de órganos humanos para trasplantes. La gestación subrogada (una mujer que se queda embarazada y da a luz a un bebé para otra pareja a cambio de dinero) no es legal en casi ningún país (aunque sí lo es en Tailandia, Rusia y algunos estados de Estados Unidos). Pero, si se aplicara el razonamiento económico a esos casos, resultaría que es un error impedir esas transacciones cuando ambas partes las llevan a cabo de manera voluntaria porque esperan beneficiarse mutuamente.
Sin embargo, el simple razonamiento económico no puede aplicarse a cualquier intercambio. Una objeción podría ser que tal vez la venta no sea realmente voluntaria y la pobreza haya llevado a concertar una transacción de la que alguien podría arrepentirse más tarde. Una segunda razón sería la creencia de que poner precio a un bebé o a una parte del cuerpo infringe un principio de la dignidad humana. Y corrompe nuestra actitud hacia el prójimo.
En nuestro vídeo, Alvin Roth, que ganó el premio Nobel por su obra, explica por qué califica de repugnantes a esas transacciones.1
Los filósofos Michael Walzer y Michael Sandel han tratado lo que llamamos los límites morales de los mercados. Algunas transacciones mercantiles chocan con la forma en que valoramos la humanidad (como la compraventa de personas esclavizadas) y otras van contra los principios de la democracia (como la venta de votos). Hemos analizado algunas de las ventajas de asignar recursos utilizando los mercados y el sistema de precios. En ese análisis hemos supuesto implícitamente que el intercambio de un bien por dinero no influía en su valor intrínseco para el comprador ni para el vendedor.2 3
Pero el valor que atribuyen los votantes a sus derechos democráticos o las actitudes de los padres hacia sus hijos podrían variar si se vendieran y se compraran. Cuando reflexionamos sobre si sería beneficioso contar con un nuevo mercado o con incentivos monetarios, deberíamos tener en cuenta si eso podría terminar desplazando otras normas sociales o las preferencias éticas.
Michael Sandel investiga los límites morales de la audiencia en su charla TED «Por qué no debemos confiar en los mercados para las cuestiones cívicas».
Bienes sociales
- bien meritorio, bien preferente, bien social
- Bien o servicio que debería estar disponible para todas las personas por razones éticas, puedan pagarlo o no.
Algunos bienes y servicios se consideran especiales en cuanto que deberían estar disponibles para todo el mundo de forma gratuita. Son los llamados bienes sociales, preferentes o meritorios, que proporcionan las administraciones públicas en lugar de que los asigne un mercado que se rige por la disposición a pagar.
En la mayoría de los países, la educación primaria es gratuita para todos los niños y se financia con los impuestos. Una atención médica básica, al menos para urgencias, también suele estar disponible para todas las personas, independientemente de su capacidad para pagar. Lo mismo ocurre en muchos países con la defensa legal en un juicio: la persona que no puede pagarse un abogado debe poder contar con representación jurídica sin cargo alguno. La seguridad personal (por ejemplo, la protección contra incendios en el hogar o contra agresiones con violencia) generalmente está garantizada por los servicios de extinción de incendios y la protección policial, que son servicios públicos.
Las personas con ingresos limitados carecen del acceso a muchas cosas. Por lo general, viven en viviendas de baja calidad y, a menudo, poco saludables, y tienen oportunidades muy limitadas de disfrutar de viajes de placer. ¿Por qué la atención médica básica y la escolarización, la representación legal, la policía y la protección contra incendios son diferentes? ¿Por qué habría que proporcionar ciertos tipos de bienes gratis a todo el mundo? Según la idea de los bienes sociales, el acceso a algunos tipos de bienes es cuestión de derechos (como el derecho a votar) y no de la capacidad de pagar. Los derechos que se garantizan varían de un país a otro y han cambiado a lo largo de la historia, incluido el voto, que distaba de ser un derecho universal en la mayoría de los países hasta principios del siglo XX. En términos generales, la respuesta es que, como sociedad, decidimos que algunos bienes y servicios tienen tanta importancia que deben considerarse un derecho de toda la ciudadanía, sobre todo porque conllevan graves repercusiones para la vida futura de cada persona.
Ejercicio 10.13 El capitalismo entre adultos con libre albedrío
¿Cuáles son los límites del razonamiento económico? ¿Se deberían permitir todos los intercambios contractuales voluntarios entre adultos que accedan a ellos?
Comenta lo que piensas acerca de los siguientes intercambios hipotéticos. Supongamos que, en todos los casos, las personas involucradas son adultos racionales en su sano juicio que han sopesado las alternativas y las consecuencias de lo que van a hacer. Para cada caso, decide si apruebas que tenga lugar la transacción y, si no la apruebas, si crees que debería o no estar prohibida. En cada caso, explica por qué la transacción descrita produce beneficios mutuos (es decir, es una mejora de Pareto con respecto a no permitir el intercambio).
- Se ha descubierto un complicado procedimiento médico que cura una forma rara de cáncer en pacientes que, de no recibirlo, seguramente morirían. Por la escasez de personal, resulta imposible tratar a todos los posibles beneficiarios y el hospital ha instaurado la norma de tratarlos según el orden de llegada. Sarah, una paciente adinerada que está al final de la lista, ofrece pagar a Ben, una persona pobre que figura al principio de la lista, 1 millón de dólares por intercambiar sus respectivos puestos. Si Ben acepta la permuta y posteriormente muere (lo cual es muy probable), sus hijos heredarán el dinero. Ben acepta.
- Estás haciendo cola para el cine y ya están casi agotadas las entradas. Alguien que está al final de la cola se acerca a la mujer que te precede y le ofrece 25 dólares para intercambiar puestos (él pasa a estar delante de ti y ella va al final de la fila).
- Una persona que no se interesa por la política y que nunca vota en las elecciones acepta votar por el candidato que le pague la cantidad más alta.
- William y Elizabeth son una pareja rica que han tenido un bebé con una anomalía congénita leve. Venden el bebé a unos vecinos (también ricos) y compran otro sin defectos de nacimiento a una familia que necesita el dinero.
- Una persona con ingresos suficientes decide que le gustaría venderse como esclavo. Encuentra un comprador dispuesto a pagar el precio que pide. El aspirante a esclavo destinará el dinero a la educación de sus hijos.
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Alvin E. Roth. 2007. «Repugnance as a Constraint on Markets». Journal of Economic Perspectives 21 (3): pp. 37–58. ↩
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Michael Sandel. 2009. Justice. Londres: Penguin [Justicia: ¿hacemos lo que debemos? trad. cast. de Juan Pedro Campos, Barcelona: Debate, 2011]. ↩
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Michael Walzer. 1983. Spheres of Justice: A Defense of Pluralism and Equality. Nueva York, NY: Basic Books [Las esferas de la justicia: una defensa del pluralismo y la igualdad, trad. cast. de Humberto Rubio. México DF: Fondo de Cultura Económica, 1993]. ↩