Unidad 10 Éxitos y fallos de los mercados: efectos de las decisiones privadas en la sociedad

10.9 Acciones ocultas y riesgo: fallo de mercado en seguros y créditos

En los mercados de seguros y crédito, las acciones ocultas son un problema grave, ya que la incertidumbre y el riesgo juegan un papel fundamental en el resultado de una póliza o de un préstamo. La probabilidad de que una operación salga mal depende de riesgos inevitables, pero también de las acciones del agente.

Para más información sobre el cálculo de los pagos esperados, lee la ampliación 4.11.

A ti te gustaría asegurar tu automóvil frente a todos los riesgos, tales como robo y los daños causados por un posible accidente. La compañía de seguros está dispuesta a asegurarlo si la prima no es menor que el importe que cree que le reclamarás por siniestros durante la vigencia de la cobertura. Por ejemplo, si el valor del automóvil es \(V\) y una póliza ofrece cobertura completa frente al robo a cambio de una prima de \(P\):

\[\begin{align*} \text{pago esperado para la aseguradora} &= P - \text{reclamación esperada} \\ &= P - \text{(probabilidad de robo } \times V) \end{align*}\]

Pero la probabilidad de un robo o de otros daños depende de tu propio comportamiento. Si presentas una reclamación por un siniestro, la compañía (el principal) no puede saber hasta qué punto eres culpable del robo o del accidente. Y es posible que, con la póliza contratada, tú (el agente) seas más proclive a asumir exactamente los riesgos que ahora tienes asegurados: puede que tengas menos cuidado al conducir o al cerrar las puertas del automóvil que alguien que no ha asegurado esos riesgos.

Las aseguradoras suelen imponer límites a los seguros que ofrecen. Por ejemplo, es posible que la cobertura no sea aplicable (o que sea más cara) si conduce alguien distinto al asegurado o si el automóvil suele aparcarse en una zona donde hay muchos robos. Estas estipulaciones pueden figurar en el contrato de un seguro.

Pero el contrato es incompleto. La aseguradora no tiene capacidad para hacer cumplir un contrato sobre lo rápido que conduces o sobre si siempre cierras el automóvil con llave. Esas son acciones ocultas. La información es asimétrica: tú sabes esas cosas, pero la compañía de seguros no.

En el mercado de los préstamos, se produce una situación parecida, como se describe en la sección 9.9. Un banco (el principal) estará dispuesto a conceder un préstamo a un prestatario (el agente) para financiar un proyecto de inversión si cree que el préstamo se devolverá en el plazo acordado. Si la devolución estuviera garantizada, para un préstamo \(L\) a un tipo de interés \(r\), el importe devuelto sería (1 + \(r\)) \(L\). Pero prestar dinero es arriesgado:

\[\begin{align*} \text{pago esperado para el banco} &= \text{devolución esperada} - L \\ &= \text{(probabilidad de la devolución} \times \text{(1 + } r)L)-L \end{align*}\]

La probabilidad de que se devuelva el dinero depende tanto de riesgos inevitables que pueden afectar al éxito del proyecto como del uso prudente de los fondos y del esfuerzo del prestatario.

Una vez más, el contrato es incompleto. Es imposible obligar al prestatario a tener un buen comportamiento; el banco tampoco puede ir a los tribunales a obligar al prestatario a pagar la deuda si no le queda dinero. Así como puede suceder que una persona asegurada tenga menos cuidado, es posible que quienes toman dinero prestado sean menos prudentes y tiendan a asumir más riesgos si el banco soporta las consecuencias de su incumplimiento que si estuvieran invirtiendo su propio patrimonio.

¿Qué puede hacer el principal?

garantía
Activo que un prestatario deja en prenda a un prestamista para asegurar la devolución de un préstamo. Si el prestatario no consigue abonar los pagos del préstamo según lo acordado, el prestamista pasa a tener la propiedad del activo.

El problema que afrontan tanto la compañía aseguradora como el banco es que no ven las acciones del agente y este tiene poco incentivo para comportarse con prudencia. Una solución parcial es encontrar una forma de crear el incentivo. En el caso similar del esfuerzo en el trabajo, eso se consigue subiendo el salario para que el empleado tenga algo que perder: la renta de un empleo bien pagado. Como se expone en la sección 9.9, un prestamista puede lograr el mismo efecto exigiendo al prestatario que invierta parte de su propia riqueza en el proyecto o que proporcione una garantía (un préstamo hipotecario otorga al prestamista el derecho a embargar la casa en caso de incumplimiento de los pagos comprometidos), lo que alinea los intereses del agente con los del principal.

De igual modo, una compañía de seguros puede conseguir que los intereses del agente estén mejor alineados con los suyos si le ofrece un seguro parcial únicamente (un seguro a todo riesgo implicaría que a la persona asegurada le resultaría indiferente si se le roba su propiedad o no: no tendría ningún incentivo para cuidar del bien asegurado). Es habitual que las pólizas de seguro especifiquen una «franquicia»: una cantidad que la persona asegurada tiene que pagar en caso de siniestro, lo que le da un incentivo para tener cuidado.

Las acciones ocultas tienen efectos externos

Si bien parecen muy diferentes, los problemas de acciones ocultas tienen un importante rasgo en común con otros que hemos analizado en secciones anteriores, como la contaminación o los servicios públicos. Una vez más, alguien toma una decisión que implica costes externos para otras personas. La persona asegurada o prestataria (el agente) decide cuánto cuidado va a poner. Su diligencia tendrá un beneficio externo para el principal, pero un coste privado para el agente. El resultado es un fallo de mercado.

¿En qué se traduce el fallo de mercado? En primer lugar, quienes carecen de una garantía o un patrimonio que aportar no podrán asumir proyectos de inversión potencialmente rentables. Y nadie puede contratar un seguro que cubra todos los riesgos. Ambas cosas serían posibles si no hubiese asimetría de la información.

En segundo lugar, incluso con atenuantes parciales como una franquicia o la aportación de un patrimonio, los intereses del agente no estarán totalmente alineados con los del principal. El beneficio social del cuidado, para el principal y el agente conjuntamente, sigue siendo mayor que el beneficio privado para el agente. Así pues, no se pondrá todo el cuidado. Como aumenta la probabilidad de un resultado malo, el principal incrementará el precio (tipo de interés o prima del seguro). Se contratarán menos seguros; solo se financiarán los proyectos de inversión menos arriesgados y con mayor rentabilidad.

En otras palabras, algunas transacciones que podrían ser mutuamente beneficiosas no llegarán a producirse. En comparación con el resultado que se obtiene si no hay asimetría de la información, la asignación del mercado no será paretoeficiente.

Ante ciertos riesgos, un mercado de seguros es imposible del todo: las administraciones públicas proporcionan cobertura del desempleo porque las empresas privadas raramente lo hacen. Obtener una calificación baja en un examen importante es un riesgo que afrontan incluso los estudiantes más aplicados, pero es poco probable que puedas suscribir un seguro que te proteja de un suspenso.

Desigualdad

Además, el fallo del mercado lleva a una desigualdad de resultados para los agentes ricos y pobres. Las consecuencias de no conseguir un seguro para protegerte de un siniestro son más graves para quienes no pueden permitirse la sustitución de un objeto robado o dañado.

Para las personas que tienen poca riqueza, puede ser más caro (restricción financiera) o imposible (exclusión financiera) obtener un préstamo, incluso para costear proyectos muy productivos (por ejemplo, un nuevo negocio, un curso o el coste de una licencia para ejercer alguna actividad). A veces, un proyecto de alta calidad de una persona de pocos recursos económicos no obtiene financiación, mientras que a alguien rico se le concede para un proyecto mediocre.

Esta forma de fallo del mercado es más frecuente cuando la distribución de la riqueza es muy desigual. En el ejercicio 9.11 puedes leer cómo el Banco Grameen abordó este problema haciendo que grupos de prestatarios asumieran la responsabilidad conjunta de devolver los préstamos, lo que les daba a todos un incentivo para esforzarse y para tomar decisiones prudentes sin necesidad de aportar una garantía o patrimonio propio.

Pregunta 10.6 Elige las respuestas que sean correctas

Lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.

  • Se produce un fallo en el mercado del crédito porque se conceden préstamos a los ricos con proyectos de baja calidad.
  • Las personas ricas tienen más fácil obtener préstamos porque pueden aportar recursos propios o garantías.
  • Una acción oculta puede provocar que ni siquiera exista un mercado.
  • Los seguros a todo riesgo pueden aliviar el problema principal–agente en los mercados de los seguros.
  • Es posible que las personas ricas no obtengan un préstamo si la calidad del proyecto es baja. El problema (el fallo del mercado) es que no consigan un préstamo personas pobres, aunque el proyecto sea de alta calidad.
  • Los prestamistas pueden reducir el problema del riesgo moral exigiendo la aportación de una garantía o un patrimonio, que solo las personas más ricas están en condiciones de hacer.
  • Existen algunos riesgos, como el desempleo, para los que no hay mercados privados que los cubran.
  • Un seguro a todo riesgo no paliaría el problema principal–agente en los mercados de seguros: a una persona asegurada le resultaría indiferente si se le roba su propiedad o no, ya que no tendría ningún incentivo para poner cuidado. Sin embargo, un seguro parcial o con franquicia exige que la persona asegurada pague parte de los costes, lo que supone un incentivo para tener cuidado.