Unidad 9 Prestamistas, prestatarios y diferencias de riquezah

9.11 ¿Es bueno el modelo?

Como se explica en la unidad 2, un buen modelo incluye lo que es importante y deja de lado lo que no tiene relevancia para las preguntas que nos interesa contestar.

Dimos comienzo a esta unidad con algunos datos sobre la riqueza y los mercados de crédito y hemos ido añadiendo otros a medida que avanzábamos en la unidad:

  • Casi todas las personas prestamos dinero o lo tomamos prestado de algún modo.
  • Tanto en Chambar como en Nueva York, quienes tienen una riqueza limitada suelen tomar prestado a tipos de interés elevados.
  • Los tipos de activos que poseen las personas más y menos ricas son diferentes: las más ricas poseen casi todas las acciones y empresas de Estados Unidos, mientras que los principales bienes que poseen las menos adineradas son viviendas y vehículos.
  • A pesar de la necesidad que tienen de pedir dinero prestado, las personas pobres acumulan una parte muy pequeña de la deuda total de la economía estadounidense, con la excepción de los préstamos al estudio.
  • En Estados Unidos, muchas personas, en particular las que tienen bajos ingresos, tienen limitadas las cantidades que pueden tomar prestadas.

La economía estadounidense no es excepcional en este sentido (salvo en la importancia de los préstamos al estudio).

Juntos, el modelo de elección intertemporal (Marco y Julia) y el modelo principal–agente (prestamista y prestatario) ofrecen una explicación de esos datos. Los mercados financieros brindan oportunidades para que tanto prestatarios como prestamistas se beneficien más que si no las hubiera. Pero quienes poseen una riqueza limitada no pueden aportar garantías o capital propio, con el resultado de que a menudo se les deniegan los préstamos o tienen que pagar intereses altos. Una excepción es la concesión de hipotecas para la compra de una casa: en este caso, quienes tienen una riqueza limitada pueden conseguir préstamos, porque la propia vivienda es la garantía (lo mismo puede ocurrir con los vehículos). Así se explica que las casas y los vehículos sean prácticamente todos los activos que posee la mayor parte de la gente, salvo el 25 % más rico de la población. El modelo nos ayuda a comprender estos aspectos importantes de la economía.

Como cualquier modelo bien diseñado, estos dejan de lado algunos aspectos de los préstamos y el endeudamiento que también tienen importancia. Tres de los que hemos soslayado hasta ahora, pero que explicaremos a continuación, son los siguientes:

  • Somos irregulares en la manera de tener impaciencia.
  • Muchas formas de endeudamiento son muy complejas y pocas personas comprenden las decisiones que toman.
  • La mayoría de las personas sienten aversión al riesgo, lo que implica que prefieren recibir cien dólares seguros antes que lanzar una moneda al aire y recibir 200 dólares o nada.

Las personas no son coherentes: «mañana me pongo a dieta»

El modelo de elección intertemporal tiene en cuenta el hecho de que somos impacientes, pero lo hace de una forma especial. Piensa en algo que te guste, por ejemplo, en tu comida favorita seguida de un rico postre. El modelo supone que la impaciencia que sientes cuando estás deseando sentarte y empezar a comer inmediatamente, en comparación con disfrutar de lo mismo, digamos, un día más tarde, es la misma que la impaciencia que sentirías por tomar la comida mañana en lugar de pasado mañana.

El modelo intertemporal puede mejorarse teniendo en cuenta este carácter especial de la inmediatez y del problema resultante de «mañana me pongo a dieta» para que ofrezca mejores predicciones sobre lo que ahorra la gente.

Pero, en muchas de nuestras elecciones, no actuamos de esa forma; el subtítulo de esta sección sobre posponer la dieta es un ejemplo. Otro es que las personas suelen tener dificultad para ahorrar con regularidad para la jubilación tanto como les gustaría haber hecho cuando llegan a una edad avanzada. El problema fundamental es que las actuaciones que llevan a cabo son ahora, y «ahora» no es solo una referencia temporal como mañana o pasado mañana, sino que tiene una característica psicológica especial.

Las personas son conscientes de este problema de «mañana me pongo a dieta» (en economía se conoce por el nombre técnico de descuento hiperbólico) y de que hay que tomar medidas para contrarrestarlo. En muchas partes del mundo, la gente crea lo que se denominan asociaciones de ahorro y crédito rotativo (AACR; también se conocen por sus iniciales en inglés, ROSCA), en las que reúnen sus ingresos el día de cobro o en época de cosecha y apartan dinero para financiar créditos cuando los necesitan y para evitar consumirlo en el presente.

Quienes desean hacer más ejercicio comprarán la inscripción en un gimnasio para diez sesiones o un mes como una manera de comprometerse a ir más a menudo (incluso hoy). Los gimnasios entienden que la gente quiere aprovechar eso que podríamos denominar mecanismo de compromiso y se benefician cuando (como cabe esperar) resulta que era más fácil comprar la inscripción que ir de verdad al gimnasio y hacer ejercicio con regularidad. Esto plantea un segundo problema con el modelo.

Un libro que lleva por título La economía de la manipulación detalla cómo las empresas entienden la comprensión limitada de los consumidores (muchas veces también la de ellos mismos) y diseñan productos específicamente para aprovechar las debilidades psicológicas de los compradores. Un ejemplo son los bajos costes de compra y los altos costes de uso de muchas impresoras. Los autores —George Akerlof y Robert Shiller— recibieron el premio Nobel de economía.

La gente no está bien informada de los resultados que traerán consigo sus elecciones

Muchas de las decisiones que tomamos, por ejemplo, los comestibles que compramos, son simples en el sentido de que experimentamos las consecuencias de lo que elegimos (aunque nos hayan afectado las tácticas de marketing del vendedor) con más o menos inmediatez, y repetimos las elecciones a menudo, así que podemos variar lo que compramos si hay nueva información. Pero algunas decisiones importantes no tienen la característica de generar una respuesta inmediata ni la oportunidad de corregir errores. Ejemplos de decisiones así son los estudios que vamos a seguir en la universidad o si compramos una casa; en casos como esos, muchas veces nos faltan datos importantes o necesarios.

El economista financiero John Campbell ha identificado cinco aspectos de lo que denomina «ignorancia financiera»:

  • Conceptos financieros, como el funcionamiento del interés compuesto o lo que significa el valor presente.
  • Condiciones de un contrato, en concreto, lo que se está aceptando en contratos de gran complejidad que en ocasiones ni siquiera entienden del todo los expertos que los han redactado.
  • Historial financiero, o el comportamiento que en el pasado han tenido unas acciones u otros activos financieros.
  • El comportamiento propio, que se ilustra con la compra de una inscripción de seis meses en un gimnasio que no se usa.
  • El comportamiento estratégico de otros actores, que ilustra el hecho de que el gimnasio cuente con que no vas a ir con la frecuencia que habías creído que harías.

Una consecuencia posible es que la gente tome decisiones de las que se arrepienta más tarde. Esto no suele pasarle con tanta frecuencia a quienes tienen considerable riqueza, porque cuentan con el asesoramiento de expertos y, además, como se juegan cantidades importantes, tienen un gran incentivo para informarse bien sobre las cuestiones financieras. Otro efecto es que, en muchos sentidos, los mercados financieros no funcionan muy bien, en especial en el servicio que dan a personas menos pudientes.

Ejercicio 9.14 Conocimientos de finanzas

El estudio de capacidades financieras de FINRA ofrece un breve cuestionario con seis preguntas que permite evaluar los conocimientos financieros básicos de la persona que lo responde. Puedes acceder al cuestionario y completarlo en el sitio web de FINRA.

¿Cómo se te ha dado? Cuando termines el cuestionario, utiliza los menús que se presentan para comparar tu resultado con el del promedio nacional de Estados Unidos.

La gente prefiere lo seguro antes que asumir riesgos

Un tercer aspecto importante de nuestro comportamiento que se dejó de lado en el modelo de elección intertemporal de Julia y Marco es el riesgo. Ni sabemos ni podemos saber el resultado de muchas de las decisiones que tomamos, en especial cuando se producirá muchos años después del momento de tomarlas. Una vez más, elegir lo que se estudia y la compra de una casa son ejemplos pertinentes. Marco y Julia no se preocuparon del riesgo, porque supusimos que, si pedían dinero prestado, lo devolverían y que las inversiones tenían una rentabilidad segura y conocida.

aversión al riesgo
Una persona con aversión al riesgo prefiere la certeza (por ejemplo, recibir 100 dólares con seguridad) a un resultado arriesgado del mismo valor medio (como la posibilidad al 50 % de recibir 200 dólares o nada).

La mayoría de la gente prefiere un resultado seguro a una apuesta arriesgada: la certeza de un pago de 100 dólares antes que una posibilidad al 50 % de recibir 200 dólares o nada. Esta característica se conoce como aversión al riesgo: una persona con aversión al riesgo prefiere lo seguro.

Son muchas las razones por las que una persona puede tener más o menos aversión al riesgo. Empíricamente podemos decir que, por término medio, algunos grupos de personas tienen más aversión al riesgo que otros, por ejemplo, las mujeres en comparación con los hombres. Sin embargo, al igual que ocurre con la impaciencia, la aversión al riesgo puede variar de una persona a otra por razones intrínsecas. Por ejemplo, alguien que exhibe una utilidad marginal decreciente de los ingresos podría tener la sensación de que 100 dólares son suficientes y no le da mucha importancia a tener más, de tal forma que tener 200 dólares no es mucho mejor que tener solo 100. Entonces, no cabe duda de que esa persona aceptaría los 100 dólares seguros antes que lanzar una moneda al aire para llevarse cero o 200 dólares. Por el contrario, alguien para quien 200 dólares son el doble de buenos que 100 (sin utilidad marginal decreciente) se mostraría indiferente al riesgo y estaría más dispuesto a jugársela con el lanzamiento de la moneda.

Además de las diferencias individuales, la situación también puede afectar al grado de aversión al riesgo de una persona. Para entenderlo, supón que los valores monetarios del ejemplo anterior se refieren al dinero que tienes disponible para comprar comida en el transcurso de una semana y que 100 dólares son lo mínimo que podrías gastar sin correr riesgos para la salud. Siendo así, la mayoría de la gente actuaría con aversión al riesgo y optaría por los 100 dólares seguros, en lugar de arriesgar a una posibilidad al 50 % de pasar hambre.

Con ese ejemplo se da a entender que la aversión al riesgo es más probable en las personas sin recursos que en quienes tienen riquezas cuantiosas. Esa es una razón circunstancial de la aversión al riesgo. También cabría esperar que aquellas personas con acceso al crédito tengan menos aversión al riesgo (si el resultado de algo con probabilidad 50-50 fuera cero, podrían pedir dinero prestado para comprar comida). Esa es otra razón por la que hay mayor probabilidad de que la gente con pocos recursos tenga aversión al riesgo: es menos probable que puedan acceder a un préstamo.

Como en el caso de la información limitada (o de la ignorancia sobre los mercados financieros), la aversión al riesgo se vuelve contra las personas con recursos escasos y puede perpetuar las desigualdades en riqueza.

Pregunta 9.16 Elige las respuestas que sean correctas

Lee los siguientes enunciados y elige los que sean correctos.

  • Alguien tiene aversión al riesgo si le parece muy importante el placer o el dolor que experimenta en el presente, pero no el que experimentará mañana o la semana próxima.
  • A alguien le ofrecen una posibilidad del 25 % de ganar 200 dólares (si no gana, no recibe nada) o 50 dólares seguros. Si le resulta indiferente una opción u otra, decimos que siente aversión al riesgo.
  • En la mayor parte de los tipos de transacciones, incluso en la compra de una casa o un automóvil, las condiciones del acuerdo suelen estar redactadas con mucha claridad y sencillez, y no es frecuente que se oculten costes.
  • La información limitada, la falta de conocimientos financieros y la aversión al riesgo son factores que pueden perpetuar las desigualdades en riqueza.
  • Experimentar placer o dolor con más intensidad hoy en comparación con otro momento del futuro (por ejemplo, mañana o la semana que viene) no guarda relación con la aversión al riesgo. Es un ejemplo de la forma especial en que percibimos las cosas «ahora» (lo que llamamos descuento hiperbólico).
  • El valor previsible de la primera opción es 0,25 × 200 $ + 0,75 × 0 $ = 50 $. El de la segunda opción también es 50 dólares. Sin embargo, la primera opción implica el riesgo de terminar sin nada. Alguien con aversión al riesgo preferiría la segunda opción.
  • Las condiciones de los contratos suelen ser muy complejas y, en la mayoría de los tipos de transacciones, es habitual que haya costes ocultos.
  • Este enunciado es cierto a tenor de lo tratado en esta sección.